RÍO GALLEGOS - El mausoleo donde descansan los restos de Néstor Kirchner se encuentra cerrado a las visitas públicas desde hace dos meses. Se trata del edificio que construyó Lázaro Báez en el cementerio de esta ciudad y con el cual realizó un homenaje a su amigo, tal como supo afirmar tiempo atrás en una entrevista el empresario.

"Está cerrado a las visitas", fue la respuesta de un policía de la provincia asignado al cementerio, pero según aclaró, no custodia sólo el mausoleo, sino que también hace tareas de apoyo a la seguridad privada. La custodia privada del mausoleo la sigue pagando Lázaro Báez, pero ya no hay personal que realice los controles a quienes ingresen al recinto, por ahora cerrado al público.

En el año 2011, al cumplirse el primer aniversario de la muerte de Néstor Kirchner, sus restos fueron trasladados en una ceremonia íntima desde el panteón de su tío Carlos Arturo Kirchner, hasta el mausoleo. Sólo participó la familia Kirchner, sus amigos Carlos Zannini, Carlos Sancho, Osvaldo Sanfelice y Báez.

OBSEQUIO

Unos días antes del hecho -en medio de una polémica ante la falta de espacio en el cementerio para nuevos nichos y panteones- Báez dio una entrevista y reconoció ser quien construía el mausoleo. Dijo que lo hacía "con un profundo dolor" y que se trataba de "un obsequio que nunca en mi vida pensé que lo tendría que hacer, un mausoleo para alguien de la envergadura política del amigo Néstor, que representó un cambio profundo de vida de la nación Argentina".

La idea inicial de Báez fue construir un mausoleo donde Kirchner pudiera recibir el homenaje de la gente. Según pudo constatar La Nación ahora el lugar sólo se abre para que lo visite la familia. Fue retirado el letrero que indicaba que el ingreso debía hacerse sin teléfonos celulares ni cámaras fotográficas y tampoco está el personal que controlaba a quienes ingresaban al predio.

El edificio, de forma trapezoidal, fue construído en cemento de hormigón y la fachada cubierta con pórfido patagónico. Mide 13 metros de largo, 15 metros de ancho y 11 metros de alto. En tanto que un impactante vitral de dos metros de diámetro con el ícono del Bicentenario corona la bóveda, detrás una potente lámpara de LED lo ilumina y la imagen se proyecta sobre el lugar donde está el féretro de Kirchner.

Báez pensó el lugar como un espacio donde Kirchner pudiera recibir el homenaje de la gente. Alrededor del mausoleo, en una plazoleta que combina canteros y pinos, se llevaron a cabo actos y homenajes de la mano de agrupaciones políticas, simpatizantes, comerciantes, empresarios y políticos.

Aunque también el mausoleo fue sede de otras polémicas. Durante la dura huelga policial en el año 2012, la seguridad del lugar fue reforzada ante las versiones de que podrían haber pintadas allí. Nada ocurrió, pero generó cierto enojo en una provincia con las calles vacías de patrullaje policial.

Cuando se abrieron las puertas a las visitas por primera vez, el control del edificio quedaba en manos de personal de la Casa Militar, que viajaba especialmente desde Buenos Aires. Luego esta tarea la hizo la policía de la provincia y la custodia privada. Ahora sólo queda un policía y un custodio de Báez y las dos antorchas con piedras volcánicas que cobijan el fuego eterno. Por ahora, las visitas que llegan sólo pueden ingresar hasta la placita interna, el edificio permanece cerrado.

Fuente: La Nación