MÉXICO - Los efectos secundarios de la cuarentena por el coronavirus se hacen sentir. Y no solo sobre nuestra vida y las rutinas diarias que nos vimos obligados a modificar sino, también, en el medio ambiente.

Libres del impacto del turismo masivo, la intensa circulación de gente y la contaminación de vehículos, los animales "resurgieron" en sus entornos y, en muchos casos, literalmente se adueñaron de las pueblos y ciudades.

Así como las tortugas volvieron a dejar sus huevos en las costas de Brasil y los leones duermen en las calles de Sudáfrica, las playas de Puerto Marqués, en Acapulco, México, se iluminaron y revivieron un fenómeno que no se veía desde hace 60 años: la bioluminiscencia.

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Los medios locales dieron cuenta de la asombrosa postal la noche del lunes 20 de abril y reflejaron cómo quienes estaban en el lugar mostraban en sus redes las imágenes de un mar tranquilo y con olas que se alumbran con una intensa luz verde de neón antes de romper en la arena.

¿Qué es la bioluminiscencia?

La bioluminiscencia es el proceso a través del cual algunos organismos vivos producen luz, la cual es el resultado de una reacción bioquímica en la que comúnmente interviene una enzima llamada luciferasa. En el proceso, esta enzima cataliza la oxidación de un sustrato de proteína luciferina que es la responsable de emitir luz.

"La bioluminiscencia tiene distintas funciones en los ambientes naturales, entre ellas la defensa, la comunicación, la reproducción y la atracción de presas. Una amplia variedad de organismos emiten luz, incluyendo bacterias, hongos, insectos, crustáceos, moluscos y peces", explica un artículo de BBC Mundo.

El fenómeno es creado por algunos organismos microscópicos denominados fitoplancton bioluminiscente, seres muy pequeños que reaccionan a los cambios en la tensión y la acidez mediante la emisión de luz, tal como hacen las luciérnagas. En el caso del mar, el movimiento de las olas produce una especie de “estrés” en el plancton, que reacciona de esta manera.

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En los hábitats marinos, el uso de la bioluminiscencia está mucho más generalizado que en el entorno terrestre, donde se limita al reino de los hongos y ciertos invertebrados, como las luciérnagas y algunos escarabajos.