Durante 5 minutos Javier Koroluk debe oler un frasco con aroma a limón. Debe hacerlo de mañana, tarde y noche. Y mientras lo hace debe asociarlo con algún recuerdo lindo. 

Ya pasaron varios días desde que inició el tratamiento y cada vez huele mejor. Luego deberá seguir con menta, rosas, y otros olores de la cotidianidad de todos. Parece increíble, pero esta técnica forma parte del tratamiento que realiza para recuperar el olfato post Covid - 19. Su otorrinolaringóloga le armó todo un trabajo de rehabilitación que debe realizar al menos por tres meses para tratar de vencer la anosmia; aquel trastorno que le dejó el coronavirus, y que luego de 9 meses de su alta sigue afectándolo.

Es cierto que a comparación de quienes estuvieron en terapia intensiva las secuelas son mínimas. Sin embargo, también es cierto que vivimos a través de los sentidos, y el olfato, hasta ahora, quizás nunca había tenido la relevancia que tiene; a fin de cuentas no se trata solo de oler, sino también de lo que sentimos al comer. Así, un rico plato se puede convertir en una mala experiencia y también una bebida, al punto de no querer volver a beberla, ya que la textura y el sabor hacen que la sensación sea completamente diferente.

LA EXPERIENCIA DE JAVIER

En su caso Javier perdió el olfato cuando tuvo Covid a finales de septiembre y principios de octubre. “Primero se contagió mi mamá y en casa empezamos a caer como efecto dominó”, contó a ADNSUR sobre cómo se infectó“Le tocó a mi padrastro, le pasó a mi hermano y luego a mi que estuve bastante roto. Mi abuela de 90 años tuvo algunos síntomas leves, y una de mis hermanas estuvo con fiebre dos días y la otra nada”, agregó.

Y continuó: “En mi caso tuve fiebre, dolor de cabeza, dolor de cuerpo y dificultades para respirar.  Perdí el gusto, después el olfato, pensé que iba a recuperarlo, pero no; hay olores que no siento. Por ejemplo, la nafta que tiene un olor fuerte, el olor a mar, al pasto recién cortado, al ajo y la cebolla, pero tampoco el gusto. Por ejemplo el vino o el cheddar que ahora no puedo ni comer. A la cerveza le siento un gusto que nunca en mi vida sentí”. 

Cuenta Javier que el primer otorrinolaringólogo que vio le dijo que tenía anosmia y fantosmia. Con ese profesional inició un tratamiento, pero no le dio los resultados esperados y ahora va por una segunda oportunidad, con una otorrinolaringóloga. Se trata de Gabriela Dudziak (UBA MN 106877 / MP 3259), una de las profesionales que por estos días atiende consultas post Covid.

UN SENTIDO QUE COBRÓ VALOR

En diálogo con ADNSUR, la especialista aseguró que desde noviembre hay un incremento de consultas por pérdida de olfato y gusto post Covid, tanto de adolescentes como adultos. 

“Hay de todo.. Lo que le sucedió a la mayoría de los pacientes es que sufrieron anosmia: pérdida súbita, brusca, repentina y total del olfato; como si se apagara el interruptor de la luz. Eso es la anosmia y es la característica que tiene este Covid - 19, que no tiene ninguna otra enfermedad viral de las conocidas. Y lo que también sucedió en algunos casos es que cuando lo recuperaron no era igual a lo que era antes, estaba disminuido o distorsionado".

Las estadísticas indican que el 80% de los pacientes que tienen anosmia en Covid lo recuperan casi con el alta epidemiológica, pero aproximadamente un 20% de los pacientes no lo hace y eso los lleva a la consulta.

Lo cierto es que como dice Dudziak, antes de la pandemia “el olfato era un sentido que era minimizado, pasaba desapercibido y era invisible”, pero ahora muchos se dan cuenta “de lo que significa cuando lo pierden”. Es que si bien es cierto que la gripe y el resfrío a veces puede ocasionar un trastorno del olfato, ningún virus actúa con las características que lo hace el Covid.

PERDER EL OLFATO POR COVID

La especialista en la charla que mantuvo con ADNSUR explicó que es lo que le puede pasar al paciente cuando sufre Covid - 19, en lo que a olfato se refiere. “La pérdida del olfato puede ser total, y este caso se denomina anosmia; la disminución del olfato se denomina hiposmia; y después están la parosmia que son las distorsiones, que suceden por ejemplo cuando huelo café y suele oler a otra cosa que por ahí es desagradable, como nafta o huevo podrido. Esa es una distorsión de las sustancias químicas que entran a través de las fosas nasales”.

Sobre este punto, Dudziak cuenta que el olfato no solo influye en la posibilidad de oler, sino también en toda la experiencia gustativa.El olfato es lo que me da el sabor de las comidas, cuando yo sé que que está rico, la experiencia, la textura y lo mismo pasa con un alimento líquido. El gusto es otra cosa, es el dulce, el salado, el ácido, el amargo y el umami, que es típico de las comidas asiáticas. Pero no se afecta en la infección por Covid porque no tienen ese receptor, por eso los pacientes lo que pierden es el sabor y no el gusto”. 

El joven de Comodoro que hace 9 meses perdió el olfato por Covid y ahora realiza un tratamiento para recuperarlo

UN AUMENTO DE LAS CONSULTAS

En noviembre, asegura la especialista, llegó a tener 5 de 20 pacientes por trastornos de olfato post Covid. Casi todos habían cursado la enfermedad en forma leve, como Javier. En algunos casos habían recibido el alta recientemente y otros, varios meses atrás, pero no habían acudido a la consulta por la situación epidemiológica que atravesaba la ciudad. ¿Pero cómo se trata un trastorno de este tipo? 

Cuando el paciente llega primero se descartan alergias y problemas físicos, por eso se comienza con lo básico, cuenta Dudziak. “Lo primero que hacemos es un interrogatorio, preguntamos los antecedentes, hacemos un examen físico, y si es por Covid, que genera un estrés oxidativo, se comienza el tratamiento. En parte consiste en darle sustancias antioxidantes, sustancias neuroprotectoras, porque en gran porcentaje el olfato se recupera, y al principio cuando se está recuperando lo hace de forma errada. Esta sustancia ayuda a que este proceso sea en forma correcta. También se puede acompañar con una dieta rica en antioxidantes, como puede ser el té verde, el té rojo, la semilla de chía, el girasol. Y después hay complejos vitamínicos, y en algunos casos recomendamos la rehabilitación del olfato”. 

OLER Y RECORDAR

Para entender cómo se realiza la rehabilitación del olfato, Dudziak recuerda que las personas olemos con la nariz y el cerebro. “La nariz es el vehículo para que la sustancia entre, pero en la cabeza, por los mecanismos neurológicos, registramos los olores; 'que esto es limón, naranja o una rosa'. Por eso, una vez que se lesiona el olfato tiene la capacidad de neuroregenerarse, pero para eso debe hacer una rehabilitación”, explica.

“Básicamente una vez que se le hace el diagnóstico y se descartan otros factores como que no sea alérgico", dice Dudziak, "lo que se hace es poner al paciente a oler distintas sustancias, entre 30 segundos y 5 minutos. Generalmente se eligen cuatro sustancias: una floral, una cítrica, menta o clavo de olor".

El paciente debe oler de a uno los aromas. Primero se elige un olor bien fuerte, como puede ser la menta, y así se empieza, centrándose en el olor, pero también en los recuerdos, dice la especialista.

“Le pedimos al paciente que se centre en el olor y los recuerdos porque el 30% de lo que nosotros recordamos lo hacemos a través del olfato. Por eso cuando se hace esta terapia tenemos que acordarnos de momentos, de lugares, de personas, porque eso le va a ayudar a mi cerebro a que vuelva a regenerar ese sentido. Son sesiones cortas de por lo mínimo tres veces por día, y se empieza con una sustancia".

"Hay que ser paciente y perseverante porque es complejo; no es lo mismo el olfato para mi, para vos, como para otro paciente. Cada uno tiene su memoria olfativa, porque te va hacer recordar a tu infancia y hay recuerdos agradables y desagradables, por eso tiene que ser bien personalizado”. 

El joven de Comodoro que hace 9 meses perdió el olfato por Covid y ahora realiza un tratamiento para recuperarlo

La especialista a partir de la evidencia científica asegura que un 70% de los pacientes recupera el olfato tras el tratamiento. El otro 30 no. El tiempo es vital en esa recuperación y también el aspecto psicológico, porque como dice “a muchos los afecta gravemente”.

“A algunos pacientes les afecta mucho haber perdido el olfato, porque es muy personal. Hay gente que cuando tiene parosmia, que es una distorsión, huele al café, pero con un olor feo porque tiene azufre y lo huelen como si fuera podrido y le da una experiencia desagradable. Entonces si te invitan a comer capaz no querés ir porque no podes disfrutar de esa comida y se convierte en un trastorno emocional. O quizás con comida proteicas, como carne o pescado, le sentís un gusto feo, entonces no querés comer eso. El otro peligro que puede pasar es que condimenten un montón porque no le siento el sabor, por eso es importante tener un tutor que diga 'si está bien', 'si está buen estado', porque el olfato también es un órgano de vigilancia con respecto a los olores, el humo, una pérdida de gas o los mismos olores corporales, y esto afecta bastante nuestra calidad de vida".

“Por eso es importante que transcurran al control"; advierte. "Generalmente le decimos a los pacientes que sí tuvieron el alta epidemiológica y no recuperaron el olfato al 100% que hagan su consulta porque en base a lo que tengan le vamos a dar el tratamiento adecuado, sea o no la recuperación olfatoria”, sentencia Dudziak, invitando a no dejar pasar tiempo, ya que es fundamental para poder recuperar este sentido asociado a nuestros recuerdos.