Los trabajadores informales o independientes conforman uno de los sectores más golpeados y severamente afectados por la pandemia y las medidas de aislamiento social dispuestas desde marzo de 2020 en el país.

El año pasado, apenas un par de meses después de decretarse la cuarentena estricta en Argentina, la Organización Internacional del Trabajo alertaba sobre el impacto del Covid en el trabajo informal, sobre todo en países que cuentan con bajos niveles de protección social.

En Comodoro son 200 las personas que forman parte del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), y solo 170 de ellos reciben un sueldo de 10 mil pesos por mes “que no alcanza para vivir en esta ciudad”, contó Carolina Ruiz, referente de la organización.

El impacto de la pandemia en los trabajadores informales de Comodoro: “Nos ayudamos entre todos”


Su actividad se divide en distintas ramas: rural, textil, reciclados, artesanos, vendedores ambulantes. Durante el 2020 continuaron trabajando porque son muchas familias las que dependen de esos ingresos.

Sobrevivir a la pandemia

“El Movimiento está hace tres años en Comodoro y fuimos creciendo pospandemia y siendo visibles en esto de recolectar el cartón, como también en la parte textil, con talleres en distintos barrios”, indicó Carolina en una entrevista con ADNSUR.

Durante 2020 muchos empezaron a sumarse al Movimiento en Comodoro. Se trata, sobre todo, de “personas de entre 40 y 60 años que ya no pueden ingresar al sistema formal”, dice la referente del MTE. Pero también “hay estudiantes universitarios que solventan sus estudios con este trabajo”.

El impacto de la pandemia en los trabajadores informales de Comodoro: “Nos ayudamos entre todos”

Una parte de la organización “pertenece a Potenciar Trabajo”. Aquí es donde entran esas 170 personas que cuentan con un salario de 10 mil pesos. Como no alcanza, intentan generar ingresos extras a través de venta de cartones y trabajo de reciclado.

“Nos ayudamos entre todos para ir avanzando”, señala Ruiz y asegura que durante la pandemia y el aislamiento, “no pudimos parar porque respondemos a un montón de familias, los merenderos siguieron funcionando”.

Ahora están confeccionando frazadas para entregar a los refugios de mujeres víctimas de violencia. “Serán unas 40 mantas”, destacó.

Lo que ellos piden es ser reconocidos como trabajadores.