COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR/Por Raúl Figueroa) - Aún en las urgencias del corto plazo, signado por el ahogo financiero y la protesta gremial que se prepara para el martes 20 contra el pago desdoblado de salarios a empleados públicos, el gobernador Arcioni buscó en los últimos días mostrar decisiones en temas que no le reportarán resultados inmediatos, pero que le permiten plantear metas en el mediano plazo, en el que imagina salidas al actual laberinto: la licitación de energías renovables para el interior provincial, la creación de un seguro provincial de salud y la activación de obras públicas a través de la participación público privada siguen siendo el combo preferido a la hora de imaginar acciones posibles, incluso en el escenario en el que no se avizora cómo resolver el déficit de 500 millones de pesos por mes.

Es difícil compatibilizar los dos carriles de la gestión. De un lado, las deudas y falta de recursos. De otro, acciones posibles para empezar a reducir el déficit, sobre la convicción que, según se expresa repetidamente en el seno del gobierno, “la provincia tiene recursos, pero necesita invertirlos de manera más eficiente”.

En ese plano, en el de buscar eficiencia, el funcionario brindó otro ejemplo ayer ante un grupo de periodistas de Comodoro Rivadavia: el precio promedio del megawatt de potencia generada en el país es del orden de los 350 pesos, pero la provincia de Chubut abona por ese concepto alrededor de 1.500 pesos promedio, en lugares donde debe garantizar el suministro a través de Servicios Públicos. Por ello, apuestan en el gobierno, “la licitación para generar energías limpias en el interior provincial permitirá reducir el gasto que hoy se consume por ineficiencia en la generación termo eléctrica”.

Puestos a imaginar, la proyección de un seguro provincial de salud, con el que se apunta a cubrir a 180.000 chubutenses que no tienen obra social, enlaza con el llamado “PPP”: la construcción de hospitales o clínicas por parte de capitales privados, que recuperarían luego esa inversión con los mismos fondos que hoy se asigna a la estructura del Ministerio de Salud: “si se divide el presupuesto actual de salud en la cantidad de gente a la que debemos garantizar atención, la cápita por cada persona es 4 veces más alta que la cuota de cualquier prepaga”, razona el ministro.

DETRÁS DEL HUMO

El límite a esas proyecciones es el día a día. “De lo contrario, todo sería ciencia ficción”, reconoce el mismo funcionario. En esa agenda inmediata, el martes 20 aparece en rojo frente a la movilización y paro convocado por estatales, para enfatizar su protesta contra los salarios fuera de término, sin olvidar la nula posibilidad de discutir un porcentaje de aumento. Los gremios apuntan a redoblar el reclamo: en las asambleas de Comodoro apareció la mención a “volver a las rutas”, lo que en círculos reservados se maneja como posibles piquetes en los accesos a áreas petroleras. Dos temas sensibles: el de la ruta, que el gobierno plantea como límite a la tolerancia frente al reclamo social; y el de la afectación a la producción petrolera. En el primer caso, se plantea un protocolo de acción para mantener la libre circulación, confiando en que la adhesión a los paros se mantiene en porcentajes bajos y que tampoco hay alternativas inmediatas para salir de la crisis. Y en el segundo, nadie quiere imaginar lo que puede implicar la pérdida de un día de producción en las escuálidas cuentas públicas y el impacto negativo de las regalías petroleras. Por las dudas, Mammarelli enfatizó ayer que la instalación de un puesto móvil con 400 gendarmes en Comodoro (y otro similar en Neuquén, para prevenir posibles conflictos según el anuncio nacional) no se vincula (¿no?) con la conflictividad de los estatales de Chubut.

Dentro de un escenario de limitaciones, el alivio posible pasaría por buscar que la casi totalidad de los empleados públicos obtenga un primer anticipo salarial en el primer día del cronograma, a saber el 10 de cada mes: no sólo a las tres cuartas partes que incluye a los empleados que cobran menos de 30.000 pesos mensuales, sino añadir también en esa fecha al resto, con anticipos a cuenta del total.

En ese plano, las definiciones del gobernador Arcioni, quien habló de debatir la minería en el marco de la ley 5001, no dejan dudas para quienes tratan de imaginar por dónde sumar recursos para la provincia: los mismos que aseguran que está listo el decreto de reglamentación que permitiría esa actividad en determinadas zonas de la provincia, previa conformación del consejo provincial ambiental. Aun así, quedará por discutir cuál será el aporte real de una actividad a la que se le condonan los ingresos brutos a partir de la reciente aprobación del pacto fiscal.

El gobierno, como puede, transita en su laberinto. En esa oscuridad, no se sabe si el hilo enviado por Nación consistirá en más recursos financieros y políticas de crecimiento para la región patagónica. O bien palos, tijeras y gendarmes.