COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Son las 9 de la mañana del miércoles, y a Darío Abraham (43), el comodorense protagonista de esta historia, se lo escucha con la adrenalina que dan esos días en que el tiempo apremia. Su estado de ánimo no tiene que ver con lo que deberá hacer durante la jornada, sino con lo que vivió la noche anterior, en una de las madrugadas más violentas que tuvo en su vida.

Es que el fuego en la cordillera consumió todo a su paso, dejó a El Maitén sin luz y a cientos de familias de la Cordillera sin casas, una catástrofe de las que llevará tiempo recuperarse. “Anoche fue terrible, me dio mucho miedo. Yo tengo una chacra que estuvo muy cerca del fuego, pero el resto se quemó todo...se quemó todo el valle acá en El Maitén, los árboles de los cerros que dan contra El Bolsón, fue impresionante”, dice sin poder creer la imágenes que vieron sus ojos.

 

 

Darío hace tres años está radicado en El Maitén. En ese pequeño poblado tiene una casa de informática, brinda servicios agropecuarios y continúa con la aviación, ese hobby que conoció a los 17 años en Pico Truncado y que nunca más dejó.

En la actualidad forma parte de la comisión directiva del Aeroclub del pueblo, institución que estuvo parada durante 14 años y volvió a reactivarse en los últimos cuatro meses, sin saber que el destino les tendría preparada una gran misión: colaborar con los pilotos que están afectados al incendio que por estos días sacuden a la cordillera.

La tarea es dura, tediosa, pero gratificante, ya que el único fin es ayudar a la comunidad, dice Darío. “Ayudar a los pilotos es un placer porque una ayuda lleva a otra ayuda. Ayer (por el martes) fue un día muy estresante, todos los vecinos de El Maitén colaboraron de acá para allá. Pero fue terrible con el viento y el calor. Y a los pilotos se les complicó porque no tienen donde cargar el balde, pero como el río está muy bajo tratan de cargar en los tanques australianos, de hecho yo tengo uno en mi chacra preparado”, contó sobre cómo se realizan las tareas de emergencia en esa zona.

 

 

Cuenta Darío que la asistencia que por estos días le brindaron a los pilotos fue total. “Desde conseguir alojamiento hasta alcanzar las viandas, cargar los aviones y  coordinar en pista junto a la persona de ANAC”.

“Fue un laburo impecable y muy satisfactorio. Lo bueno es que este aeroclub está equipado con sistema y bomba de agua para cargar los aviones, de hecho una de las empresas que está trabajando en El Bolsón nos decía que conviene tener como base a El Maitén porque es mucho más estratégico y más amplio, y las instalaciones son más cómodas. Y eso también nos llena de orgullo”, dice este hombre que sueña con poder asentar las bases de este aeródromo que fue de gran ayuda en medio del incendio forestal que afectó a la cordillera.