TRELEW (ADNSUR) – Un repudiable  episodio de discriminación se vivió en una escuela de Trelew, y tras viralizarse en redes sociales tomó repercusión nacional.  Una nena, hija de comerciantes chinos, llevó la merienda para sus compañeros, pero se retiró llorando del establecimiento porque estudiantes de otros grados se la rechazaron por el coronavirus. Algunos, incluso, tiraron la comida a la basura.

“Estoy indignada y triste”, comenzó escribiendo en su publicación de Facebook Natalia Belén Lavena. Su hija Sophi es una de las mejores amigas de la pequeña, y concurren juntas a la misma escuela de Trelew, donde ayer la pequeña fue discriminada. La nena nació y se crió en Argentina, donde sus padres vinieron por un futuro mejor “como mis abuelos portugueses, o los galeses de esta zona, los italianos o los españoles”, indicó. Asimismo, destacó que la pequeña tiene su cara con rasgos orientales de ojos rasgados, y habla una mezcla de castellano y chino.

“Siempre tiene una sonrisa en su cara, es divertida y conversadora”. Pero este lunes volvió llorando a su casa, luego de que vivirá un episodio de discriminación. “La discriminaron por ser china, porque en este país donde la mitad de la gente bajó de un barco nos seguimos dando el lujo de discriminar a alguien por su origen, por su nacionalidad, por su raza o su religión”, apuntó.

Allí además contó que el triste episodio se registró luego de que el viernes, avisaran desde la escuela avisaron que cada uno lleve su merienda, ya que l gobierno no mandó las partidas para la copa de leche.La mamá de la pequeña mandó budín y chupetines para todo el grado, por si alguno de los nenes no tenía” señaló.

Lamentó que los chicos de la escuela le dijeran que esa comida era china, que tenía coronavirus, que no querían comer porque se iban a contagiar “alguno incluso hasta tiró la comida a la basura”, afirmó. “Su mamá nos mandó un mensaje al grupo de padres con mucha angustia. Angustia que entiendo, que comparto y que me llena de indignación”, escribió.

Por último, señaló: “No me aguanto la rabia de que haya pibes de primaria con tanto odio suelto, de que haya adultos que le digan que odiar a otro porque es distinto está bien, que tener los ojos rasgados aunque seas igual de argentina que yo te haga sospechosa de portar un virus. Como si fueran culpables encima por tener un virus. Hoy me olvidé de mandarle la merienda a Sophi, pero hubo una mamá que se preocupó porque mi hija y el que no tenía plata para comprar pudieran comer. No es justo que se sientan mal. No es justo”, manifestó.