El 22 de junio de 1986, la selección Argentina superó a su par de Inglaterra por 2 a 1, en la Copa del Mundo de México en cuartos de final. Era el primer partido entre ambos seleccionados luego de la Guerra de Malvinas.

Aquel partido se lo llevó Diego Maradona, junto a la garra de sus compañeros de equipo. La picardía y el talento del “10” llevaron a nuestra Selección a la victoria. Se consagró con dos goles, el primero recordado como “la mano de Dios” y el segundo, el más lindo dentro de la historia de los mundiales: una carrera letal dejó a varios ingleses en el camino, para meter la pelota al lado del palo .

El día que los integrantes de Soda Stereo se hicieron pasar por españoles para gritar el gol de Maradona a los ingleses

Soda Stereo y el gol de Maradona

Una situación muy especial le tocó a vivir a los integrantes de Soda Stereo. En aquel día, el grupo estaba de vacaciones en Londres. Era una de las nuevas promesas del rock local: tenía dos discos publicados y sorprendía con su particular propuesta. En abril de 1986, el trío se había presentado en Obras con su disco Nada Personal con mucho éxito.

Gustavo Cerati, Zeta Bosio, Charly Alberti, más el Zorrito Fabián Quintiero (tecladista invitado), trataron de seguir de cerca el resultado del encuentro.

“Fuimos al Milton Keynes Bowl, un predio gigante en la ciudad de Milton Keynes, donde había casi doscientas mil personas para ver a Simple Minds en la época de su hit ‘Alive and Kicking’. Tocaban también The Cult, Big Audio Dynamite y The Waterboys, entre otros” recordó Zeta Bosio en su libro “Yo conozco ese lugar”.

Se hicieron pasar por españoles

El músico contó que en un momento, el bajista de Lloyd Cole & The Commotions salió al escenario para informarle a la gente el resultado.

“Estaban perdiendo 1 a 0 después del mitológico gol de Maradona con ‘la mano de Dios’. Enseguida se desencadenó un abucheo general, mientras nosotros nos mirábamos con una alegría contenida y mucho pánico; básicamente, teníamos que disimular para proteger nuestro bienestar físico. No se nos ocurrió mejor idea que empezar a hablar con un acento muy marcado (intentábamos parecer españoles) y cuando nos enteramos de que finalmente le habíamos ganado a Inglaterra sentimos unas ganas tremenda de festejar. Experimentamos la doble alegría de sentir una felicidad enorme y de poder contrastarla con la frustración de ellos en vivo, rodeados de un mar de gente deprimida”.

En una entrevista con La Viola, Alberti compartió un momento especial de aquella jornada. “Queríamos ver a Simple Minds. El cantante del grupo preguntó si queríamos saber cómo iba el partido y anunció: el resultado final. No podíamos festejar. Entonces, con los chicos arrancamos a hablar como españoles para que no descubran que éramos argentinos. Tuve la posibilidad de compartir algunas charlas con Diego. No fuimos amigos, pero tuve encuentros siempre con mucho cariño”.

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"Los ingleses quedaron re calientes”

Por su parte, El Zorrito también describió en su libro “I’m Zorry, The Gourmet Rock Tour” lo que vivió en aquel día que quedaría en la historia. “Cuando llegamos, quisimos ver un poco del partido en algunos de los televisores que había en los puestos de comida, pero la gente se había abarrotado sobre los televisores y fue imposible ver siquiera un minuto”.

“Resignados por el quilombo que era, nos fuimos a ver a la banda soporte The Waterboys. En medio del show la gente gritó el gol inglés. Yo era el más futbolero, así que salió un ‘qué cagada’ a media voz. Un rato más tarde apareció Simple Minds; su cantante, Jim Kerr, que es escocés, y medio irónicamente le preguntó a la gente si querían saber cómo había salido el partido. Todo el estadio gritó “Yeahh!!!”. Entonces Kerr pronunció la hermosa frase en inglés: “Argentina 2-England 1”. Les juro que me mareé por un rato. Es muy fuerte la sensación de estar entre quince mil ingleses el día de la Mano de Dios”, agregó con emoción.

El tecladista resaltó que fue impresionante verles las caras. “La alegría fue mayor por la bronca que tenía por la Guerra de Malvinas, aunque no tenía nada que ver. Cuando por las dudas nos preguntaban de dónde éramos decíamos españoles. Sin embargo, nos vendía la cara de sonrisa. Los ingleses quedaron re calientes”.

Con información de Aire de Santa Fe