COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - “Lo que estamos transitando como padres también es una arista que requiere su pensamiento, su análisis y también algo que nosotros estamos descubriendo”, dice la psicóloga Ángeles Amat, al analizar qué sucede con los niños durante este aislamiento obligatorio por el coronavirus.

La especialista está semana fue una de las invitadas del Facebook Live de ADNSUR y admitió que “no hay recetas”, ya que se está viviendo una situación excepcional donde “los adultos no tienen coordenadas para guiarse”.

Esto se refleja en redes sociales y grupos de WhatsApp donde los temas de conversación suelen ser el comportamiento de los chicos, su aburrimiento y las innumerables tareas escolares que reciben. Por supuesto, todo combinado con las tareas de la casa y el trabajo home office.

“Los de los chicos es muy amplío”, explicó Samat en una primera aproximación. “No es lo mismo un chico de edad de jardín que está acostumbrado a estar en casa; a los que están en Primaria, que están dentro de este nuevo estudio en red donde estamos todos aprendiendo”.

Sobre este punto la especialista hizo especial hincapié, en virtud que entiende que estamos empezando a “usar la tecnología como usuarios y no como consumidores”.

“Eso también es aprendizaje y hay muchas cosas que no sabemos. Una de las cosas que más angustia es la exigencia de cómo transitamos este periodo donde queremos hacer como que nada pasara y no perder el año escolar, pero me parece que a todos nos está pasando esto”, consideró.

El desafío de ser padres en tiempo de cuarentena, entre tareas escolares y home office

LA TAREA PARA NIÑOS Y ADULTOS

Uno de los grandes desafíos, que desató una cataratas de memes en las redes, es el hecho de ser padre y docente a la vez. En este punto, Amat admite que cada casa tiene una realidad diferente, tanto para los padres, como los niños, pero también los docentes.

Tengo muchas amigas docentes y están trabajando el doble de los que estaban trabajando antes, y los chicos tienen un solo soporte que es la computadora. Entonces hay que generar dentro de la cuarentena un nuevo orden”, consideró la especialista, y explicó de qué se trata.

“Hablo de armar equipos donde los chicos también son parte y donde tienen que entender que uno también tiene que sostener su trabajo, porque esto va a tener consecuencias económicas”, indicó. 

Más allá de esto, la licenciada también considera que es una buena oportunidad para repensar la educación, ya que “educar no es adquirir conocimiento académicos solamente".

En ese sentido, explicó que "estamos educando a nuestros hijos con otras cosas que antes eran invisibles: por ejemplo, cocinar, y si antes tenías una empleada hay una casa que ordenar, una rutina”.

Por todo esto, la psicóloga considera que es importante “establecer una nueva rutina, y siempre tener en cuenta que cuando uno establece una regla no es que no se pueda hacer la excepción, sino que la excepción no puede ser la regla. Y también hay una cosa que es interesante en este momento: hay tiempo, no hay apuro. Entonces el cuerpo está mucho más pausado”, sentencia. 

La licenciada Ángeles Amat fue una de las invitadas, en la última semana, del Facebook Live de ADNSUR.
La licenciada Ángeles Amat fue una de las invitadas, en la última semana, del Facebook Live de ADNSUR.

EL EFECTO EN LA SUBJETIVIDAD

La psicoanalista Silvia Nuñez admite que son tiempos diferentes para todos, hasta los tratamientos han modificado su modalidad. Por estos días las consultas se realizan por teléfono o videollamada y los encuentros personales quedaron en pausa, tal como toda la dinámica social.

“Hay un efecto de pausa”, dice al iniciar la charla con ADNSUR. “El tema es cómo nos acomodamos a esa pausa, es algo inherente a la subjetividad de cada quien, depende de las particularidades de cada uno. No es posible realizar una generalidad, plantear que a todos les ocurre tal o cual cosa. Acerca de esta pausa que instaló la pandemia, es como si la vida viniera transitandose, como con un envión que le es propio y se frena de golpe. El tema es qué pasa con ese stop, qué respuesta da cada uno a este impasse”, analiza.

Para Núñez la subjetividad es central, no es posible hacer una fórmula “para todo sujeto, no hay universal posible", indica. Sin embargo, admite que nadie queda fuera de esto. "No hay a quien no lo haya tocado. Todos están afectados de una u otra forma. No es lo mismo un bebé, que un niño escolarizado en sala de 2 o 3 o un adolescente de secundaria, y así hasta pensar en un adulto mayor". 

"Pero cabe señalar que el niño se constituye como sujeto en el campo del otro. Esos otros de los cuales depende a nivel de la necesidad y del amor serán los mojones en esta ruta del crecimiento. Por eso, la respuesta del niño a este aislamiento, a este momento, no será ajena a la posición que tengan los padres al respecto. Si estos, que es a donde el niño va a buscar respuestas, están desbordados, extenuados, angustiados, etcetera, por supuesto que va a producir efectos en la subjetividad del niño. Es decir van a producirse resonancias en el niño, ecos. Entonces es determinante la posición de los padres ante, lo que de alguna manera denomino, esta pausa”.

El desafío de ser padres en tiempo de cuarentena, entre tareas escolares y home office

Prisa y pausa son dos palabras centrales en lo que intenta transmitir Nuñez, pero también habla de la pérdida. "Algo de la pérdida está en juego y algo del duelo hay que elaborar. Con este acontecimiento inédito perdés tu modalidad anterior de trabajar, tus posibilidades de hacer algo en familia por fuera de la casa, perdés formas sociales: por ejemplo juntarte con tus amigos, ir a jugar a la pelota, ir de compras, ver un espectáculo. En definitiva, de alguna manera perdés la presencia del cuerpo del otro. Por eso digo que algo que de la pérdida se juega, y para poder tramitar esto es necesario un trabajo de duelo, un tiempo de no desesperar, de tranquilizarse, de consentir a la situación".

"También se escucha esto de ‘hay que aprovechar el tiempo’, hay una suerte de imperativo social de que ‘hay que hacer y hacer’ y estas son respuestas atropelladas, no se puede correr para que sean las cosas idénticas", agrega.

Núñez se refiere a este imperativo con ejemplos, como la “necesidad de ocupar el día", de hacer miles de rutinas de gimnasia cuando nunca se hicieron, de acceder a todo tutorial que aparezca o incentivar a que los chicos participen de todos los talleres online que se promocionen.

Sobre esto, es categórica: “Hay que tranquilizarse. De alguna manera esa forma exagerada de actividad está negando la situación que estamos viviendo, y también a los chicos hay que transmitirle que algo ocurrió, porque una cosa es ocuparse de las actividades que un sujeto habitualmente se ocupa, hacer las cosas que se vinculan con su deseo, con su interés; y otra, es el extremo de 'hacer de todo’ y estar agotado ‘por recuperar tiempo’, ‘por generar una aceleración para producir y producir’, y quedar enganchado a todas las ofertas de las redes, como en una suerte de 'hacer de cuenta de que todo sigue igual, que nada cambió. Hay gente que está agotadisima porque está trabajando tres veces más”, sentenció.

Y a modo de conclusión, indicó que: "el agotamiento, o la preocupación por el empleo, son algunos de los síntomas de estos días". 

Pero tal como dice Nuñez "todo dependerá de la subjetividad de cada uno y las herramientas que le permitan armar sus propias respuestas. Por supuesto con paciencia y tratando de vincularse con aquello que vivifica, que da gratificación.  Porque como dijo un psicoanalista español "distanciamiento social no es alejamiento subjetivo”, y sabemos que por estos tiempos hemos logrado 'conectarnos' incluso con aquellos que hacia mucho que no lo hacíamos, hemos hasta conocido a otros y hasta nos hemos confrontado con algunas cosas que no habiamos advertido en nosotros. Tal vez, algo de eso, puede situarse como ganancia en estos tiempos inéditos", sentenció. 

El desafío de ser padres en tiempo de cuarentena, entre tareas escolares y home office