CAPITAL FEDERAL - Tras 9 meses de quedar cerradas, tras disponerle el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) por la llegada de la pandemia al país, el Banco Central (BCRA) rehabilitó a las casas y agencia de cambio a operar. Pero lo hizo con las restricciones del caso.

No con aquellas determinadas por la pandemia de Covid-19 en el país, sino por las que impone la situación límite que enfrentan sus reservas internacionales y las que marca un cepo cambiario que, con el correr de los meses, se hizo cada vez más severo.

Según un comunicado de la entidad, los operadores de cambio podrán "abrir sus sucursales únicamente para la compra de divisas, venta de moneda de países limítrofes y arbitrajes con instrumentos habilitados". Es decir, no estarán habilitadas para venderle dólares al público, aún a quien tuviera la posibilidad de usar su porción de cupo.

Pero sí se las autoriza a que compren dólares, aunque la afluencia que pudieran tener con los niveles actuales de brecha es ínfimo. De hecho, según el último balance cambiario (con datos a octubre) mientras 1.100.000 de individuos lograron pasar los filtros oficiales y adquirir dólares, apenas unas 53.000 los vendieron por la plaza oficial.

La flexibilización está en línea con las disposiciones oficiales que reabrieron las fronteras para permitir la llegada de turistas de países vecinos, a quienes la diferencia cambiaria puede tentar a realizar excursiones de compra a distintas ciudades del país.

La norma aprobada por el directorio del Banco Central (BCRA) estipula que las casas de cambio "deberán dar estricto cumplimiento de las normas sanitarias para preservar la salud de clientes y trabajadores bancarios y no bancarios, garantizando la provisión al personal de todo material de seguridad e higiene necesario para poder desarrollar su tarea".

Y especifica incluso que los protocolos de funcionamiento en aquellas ubicadas en jurisdicciones que se encuentren en la etapa de Distanciamiento social, preventivo y obligatorio (DISPO) "deberán restringir el uso de las superficies cerradas hasta un máximo del cincuenta por ciento (50%) de su capacidad".

Según el detalle informado las operaciones rehabilitadas son:

-Compra de moneda extranjera.

-Venta de moneda de países limítrofes.

-Arbitrajes con instrumentos habilitados para operar.

De las 230 agencias que estaban operativas hasta marzo pasado se estima que solo la mitad se mantiene en actividad. Entre las bajas figuran nombres con decenas de años de historia en el sector como Maxinta, Mazza, Valuar, Cardiff y Transcambio, cinco de las grandes compañías que dejaron de operar durante la cuarentena.

Fuente: La Nación