COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Quien iba a pensar que el gaucho iba a tener que usar barbijo para esquilar una oveja en un recóndito campo de la Patagonia. La imagen es casi surrealista, pero evidencia una realidad que se vive a nivel mundial: el coronavirus está presente, no tiene fecha de vencimiento y hay que aprender a vivir con él. 

Por estos días, las comparsas de esquiladores hacen una de las tareas más lindas que tiene el campo: la esquila de las ovejas. Sin embargo, no todo es color de rosas y la gran preocupación de los productores es cómo sostendrán los costos ante el combo explosivo que fermentó en estos últimos meses.

Es que al aumento de los costos, producto del incremento de precios en los insumos y su cotización a dólar ahorro, se suma la baja en el precio de la lana que ronda entre los 20 y los 25 dólares, y la disminución de la demanda en las exportaciones ante el cierre de los mercados que produjo la pandemia.

“Hoy el sector está en una situación muy particular”, admite Juan José Anglesio, vicepresidente de la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia. “Si bien hay que rescatar que como actividad esencial pudimos trabajar, y eso es muy importante, desde el punto de vista financiero y económico estamos en una situación muy complicada. Hoy el valor del producto bajó. De 6 a 8 dólares que estábamos comercializando la lana, hoy estamos hablando de un promedio de 2 dólares, o dos y medio para Chubut, y a eso le tenemos que sumar el tema cambiario que tenemos entre los insumos que son importación y lo que realmente nos liquidan a nosotros el dólar de exportación, además de la incertidumbre porque no hay demanda de la lana a nivel mundial”.

Anglesio sabe de lo que habla. Es vicepresidente de la entidad que nuclea a 250 productores de Chubut y norte de Santa Cruz y cuarta generación de productores, desde que su bisabuelo, quien llegó de Sudáfrica con las inmigración Boer, comenzó a trabajar en la zona de Sierra Chaira, a 160 de Kilómetros de Comodoro, donde tienen su campo con casi 12 mil ovejas.

Según explica a ANDSUR, el presente es aún más complicado para quienes tienen menos cantidad de animales. “Más del 80% de los productores tienen menos de 3000 animales y tienen la incertidumbre de si van a poder vender su lana. Y si la vende los valores son bajos y los costos de producción son muy altos, entonces el 50% de su lana va a parar a un empleado que es lo máximo que puede tener, después tiene un porcentaje importante a la esquila y el resto es para insumos y para sobrevivir. Entonces se genera mucha incertidumbre”.

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UNA CUENTA QUE NO CIERRA

Para entender el cálculo, Anglesio asegura que cada animal produce entre 4 y 4,5 kilos de lana. Entonces,se necesitan entre 3500 y 6000 animales para que el negocio sea rentable. 

Enrique Grant (66) forma parte de esos pequeños productores. Nacido en Comodoro Rivadavia, produce en la zona de Perito Moreno, Santa Cruz, donde tiene unos 800 animales, entre bovinos y ovinos. 

Él es la tercera generación de productores. Sus abuelos vinieron de Inglaterra a Puerto Deseado para administrar un campo para un inglés, y cuando decidió vender ellos compraron el campo que en la actualidad administra Enrique.

La situación de Enrique exhibe de alguna manera el panorama que viven los productores, ya que en su caso hace años decidió reconvertirse y volcarse principalmente al trabajo bovino por las dificultades que acarrean las ovejas al enfrentarse a sus depredadores, el puma y el zorro, pero también a la sequía, otro de los problemas en el campo. 

Por esa razón, considera que hoy los productores se enfrentan a un delicado escenario, y es categórico en este sentido. “Si no se toman medidas a corto plazo hay productores que la van a pasar mal. El 80% tiene 2000 animales o menos y esa gente recurre a vender animales para subsistir, pero así van achicando hasta que termina de cerrar el establecimiento. Yo creo que este año va a pasar en gran medida por este combo: los animales que se murieron durante la nevada, la pandemia y los costos, porque el productor hoy tiene que solventar una esquila que subió un 70% u 80% sobre los costos del año pasado y es un combo ideal porque el mercado de lana tuvo un bajón impresionante. Y a eso hay que sumar la diferencia cambiaría porque al productor se lo liquidan a 72 pesos, pero cuando vas a comprar insumo te lo cobran a 140 pesos”.

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A LA ESPERA DE MEDIDAS

Osvaldo Luján, presidente de la Federación de Sociedades Rurales de Chubut, coincide con el escenario que plantean los productores, y espera que pronto haya una respuesta del Gobierno Nacional a los reclamos que plantean.

“En los establecimientos de la provincia el 80% de los productores no tienen más de 2500 o 3000 animales, y esto acarrea que el 40 o 50% se lo lleva el costo laboral y la cargas sociales, pero tenemos que sumarle el costo de la esquila; lo que hace un desequilibrio económico para el sector ganadero. Entonces, la situación es tan mala que puede producir el colapso de muchos establecimientos ganaderos. La expectativa es que esto cambie porque esto también afecta al polo lanero de Trelew que nuclea el trabajo industrial de la patagonia, como así también a los frigoríficos”, asegura. 

Las gestiones ya están activas. Por lo pronto, a través del Ministerio de Producción provincial y el Banco de Chubut, el sector accedió a un crédito con tasa subsidiada para poder realizar la esquila. 

Pero los pedidos van más a fondo. “Tenemos una retención a la lana y pagamos en la zona patagónica un 20% de zona. Hemos pedido al gobierno nacional que se transforme en un crédito fiscal y el propio gobierno provincial lo ha solicitado. No pedimos no pagarlo, sino tener un crédito fiscal para tener una compensación. Además pedimos la eliminación de las retenciones a la lana y a la carne, el reintegro por puertos patagónicos, el subsidio al gas embazado y la baja del IVA del 21% al 10,5% como todos los commodities y los productos primarios”, explicó Luján.

“Ya hemos hablado y solicitado estas medidas, pero hasta ahora no hemos tenido ninguna respuesta. Seguimos hablando con provincia y a través de CRA (Confederaciones Rurales Argentinas) con el ministro Bazterra. Se ha solicitado la gestión para la eliminación de las retenciones y el crédito fiscal. Por ahora no hay resultados, pero las consecuencias que puede traer esto son complicadas”, sentenció el contador, esperando que por lo menos aumente el precio internacional de la lana, algo que traerá un mejor equilibrio económico a los ganaderos.