BARILOCHE - El conflicto por la toma de tierras en la zona de Bariloche, por parte de una comunidad mapuche, se prolongó anoche: una familia fue directamente sitiada en su propiedad de El Foyel, cerca de esa ciudad rionegrina.

Se trata de Martín Soriani y otros tres familiares, quienes no pueden salir ni entrar a su propiedad, que mantienen desde hace más de cuatro décadas. Un grupo de 50 encapuchados, que exhibían palos, no permitían el paso de nadie, ni siquiera de las primeras fuerzas policiales que se acercaron.

El fiscal de El Bolsón, Francisco Arrien, quien también intentó acercarse, dijo que "mucho por ahora no se puede hacer", aunque esperan que Soriani pueda concurrir este viernes para presentar su denuncia en el juzgado. En la noche del jueves, al trascender esta nueva usurpación y bloqueo de una propiedad, grupos de vecinos intentaban acercarse al lugar en un clima de tensión.

Los usurpadores violentaron candados y tranqueras, y reemplazaron todo por sus propios cerrajes, además de comenzar a instalar carpas, informó Clarín.

Denuncian otra usurpación mapuche en un campo privado cerca de Bariloche

Los mapuches arribaron al lugar a bordo de vehículos último modelo y se dividieron en dos grupos, para evitar ingresos y egresos en dos de las tranqueras de acceso a la propiedad.

El Foyel es un paraje que está ubicado entre El Bolsón y Bariloche, donde la familia Soriani – propietaria del lugar – está instalada desde hace cuatro décadas.

El campo está a 4,7 kilómetros de la ruta 40 y para acceder hay que atravesar otras dos propiedades privadas.

La líder del grupo mapuche es Blanca Rosa Gallardo Calfú, quien justifica la ocupación por una supuesta estafa de la que habrían sido víctimas sus familiares en 1980.

De esta manera, los mapuches bloquearon los accesos al campo y parte de la familia quedó en el interior del predio, sin posibilidad de salir.

“Somos rehenes de estos sinvergüenzas, que se hacen llamar mapuches, pero vienen a una ocupación en vehículos último modelo, con un reclamo totalmente ilegítimo” expresaron fuentes de la familia a Infobae.

Miguel Soriani es el titular del lugar y cuenta con el título de propiedad de las 365 hectáreas, además de las mensuras y trámites ante la provincia de Río Negro.

Con esa documentación acudirá este viernes ante el fiscal de la unidad descentralizada de El Bolsón, Francisco Arrien, para demostrar la potestad que tiene la familia sobre el campo.

Las dimensiones del campo se redujeron hace varios años cuando Soriani cedió parcelas al hermano de la mujer que hoy impulsa el reclamo.

El dueño de las tierras explicó que “contamos con toda la documentación, no hay grises". Espero que la Justicia actúe de inmediato, con el desalojo del espacio que hoy ocupa esta gente”, agregó.

Allegados a la familia que reside en el lugar se presentaron este jueves a la tarde para tomar conocimiento de la situación y brindar su acompañamiento, aunque el fiscal Arrien – lejos de solicitar a los mapuches que depongan su actitud- les pidió que se retiraran del lugar. Los mapuches, en cambio, permanecen en el sitio.

El funcionario judicial solicitó al personal policial del destacamento El Foyel – dependiente de la Comisaría 12º de El Bolsón- que ingrese a la propiedad privada para identificar a los usurpadores, pero estos también impidieron el acceso a los uniformados.

Un juicio perdido

El reclamo de la familia Gallardo sobre esas tierras tiene un antecedente, en el que la Justicia avaló la titularidad de las tierras de los actuales propietarios y el planteo quedó trunco.

“Iniciaron un juicio para que les reconozcan derechos sobre nuestro campo, pero en esa ocasión, antes de 1995, presentamos toda la documentación correspondiente y la Justicia rechazó su planteo”, explicó el titular.

En contrapartida, voceros de la agrupación mapuche señalaron que iniciaron “la recuperación de tierras ancestrales, que fueron obtenidas por la familia Soriani de forma clandestina”.

“Como mapuches conscientes de nuestro origen tenemos la necesidad de rehabitar y desarrollarnos dignamente en el mismo, fortaleciéndonos desde nuestra espiritualidad, con las fuerzas del lugar que siempre estuvieron. Resistiremos en nuestro territorio ante la embestida terrateniente y cualquier atropello por parte del estado, que nos ignora como pueblo preexistente”, señalaron.