COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – Reinventarse en cuarentena es posible en Comodoro Rivadavia. Este mes te contamos la historia de Gustavo y Fernanda, quienes en marzo fueron padres de mellizos y tuvieron que reinventarse; el párate que produjo el coronavirus suspendió todas las fiestas, rubro al que se dedican con Sonidos del Viento.

Su historia es solo uno de los tantos ejemplos de comodorenses que tuvieron reinventarse, gente que por necesidad u olfato decidió apostar a un rubro desconocido hasta el momento, pero obteniendo excelentes resultados. En este informe te contamos tres historias de comodorenses que se reinventaron y le fue de diez.

VINO A VISITAR A SUS PADRES Y QUEDÓ VARADA

Cuando Macarena López (29) vino en marzo a Comodoro, pensaba que una vez que esté lista su visa para viajar a Australia, donde quería radicarse por un tiempo, se iba a volver a ir de su ciudad natal para seguir viajando. Sin embargo, una cosa dilató la otra y se terminó decretando la cuarentena.

Por estos días Macarena sabe que las restricciones no tienen fecha de vencimiento, y ante ese panorama incierto decidió quedarse un tiempo en la ciudad y emprender junto a Mariana, su hermana. Juntas crearon una tienda de accesorios para bebés y mamás. Fiel a los tiempos que corren la modalidad es online y terminó teniendo buenos resultados.

De una tienda de accesorios a sidra antesanal o una barbería de fútbol:  comodorenses que se reinventaron con la cuarentena

La historia de viajes de Macarena comenzó cuando terminó la secundaria en el Colegio Santo Domingo Savio y decidió irse a Buenos Aires. Allí estudió Relaciones Públicas e hizo un posgrado en Community Manager.  Trabajó en Capital hasta que en 2017 decidió escaparle a la rutina viajando y trabajando en forma independiente.

México y España fueron sus primeros destinos, luego volvió a Comodoro y con una amiga inició una mini agencia de comunicación, apostando a las redes sociales. La cosa iba pero “Maca” decidió volver viajar y trabajar en forma remota. Pero todo comenzó a cambiar en 2018, cuando se fue a Nueva Zelanda. Allí estuvo 15 meses, y luego decidió seguir en Australia, donde se enamoró del lugar.

“Dije quiero volver, pero para poder trabajar y hacer un poco más de vida normal tenía que aplicar una visa, que es la misma que había aplicado en Nueva Zelanda, pero tiene requisitos: rendir un examen de inglés y estar fuera del país. Entonces dije ‘me vengo a Argentina, de paso veo a mi familia, rindió el examen de inglés, aplicó la visa y me voy’”.

El me voy nunca llegó. Apenas llegó a Argentina se enteró que se habían agotado las visas para Australia y luego comenzó el aislamiento y no pudo rendir el examen de inglés. 

“Fue como que me lo vi venir, sabía que no iba a ser una cuarentena así no más. Al principio fue bastante incertidumbre, esperar, pero pasaban los días. Primero me lo tome relajada, después dije que bajón y después tengo que activar porque evidentemente esto pronto no se va a levantar. Entonces con ayuda de toda la familia y sobre todo de mi hermana empezamos a ver que podía hacer para hacer algo productivo y ocupar mi tiempo. Así que iniciamos este proyecto que teníamos hace mucho tiempo pensado y que por una cuestión o por otra no lo hacíamos. Este fue el momento menos pensado pero nos animamos y lo hicimos, y la respuesta de la gente fue muy buena”, admitió.

Sista.Cr comercializa accesorios para bebés y sus madres. Está pensado para niños de hasta 4 años. “A la gente le encanta, recibimos mensajes re lindos de los productos que vendemos y la imagen, algo que pensamos un montón. Tratamos de generar un valor agregado a algo que en Comodoro no se conseguía y descubrimos una movida emprendedora que es enorme. Hay un apoyo re lindo”, indicó. 

De una tienda de accesorios a sidra antesanal o una barbería de fútbol:  comodorenses que se reinventaron con la cuarentena

DEL FÚTBOL INFANTIL A UNA BARBERÍA DE FUTBOL

Sebastián Miroglio y su familia respiran deporte. Él es entrenador de fútbol infantil en la CAI y profesor de la Escuela de Fútbol del club. Celeste, su señora, es profesora de patín artístico y formadora de dos patinadoras que llegaron a la Selección Argentina. Mientras que su hijo mayor, Luca, está en las Divisiones Inferiores de San Lorenzo de Almagro, luego de haberse iniciado en el Azurro de Comodoro.

Los Miroglio respiran deporte y dedican su vida a eso, un lujo que con sacrificio se puede llevar adelante. Atrás quedaron los años como repartidor de pan y la vida de comerciante en un kiosco. El club ahora es el día a día. Sin embargo, con la cuarentena todo quedó paralizado.

Después de mucho pensar, Seba decidió que era momento de emprender y hace unas semanas junto a Facundo Lataro, un ex trabajador petrolero que hizo inferiores en Buenos Aires, abrió “De Rabona”, la primera barbería para futbolistas de la ciudad.   

“Esto surgió en una charla, a ver que podíamos hacer porque el fútbol no tenía fecha de inicio. Con Facundo queríamos poner algo futbolero, donde el jugador se sienta comodoro, lo pase bien y salió lo de la barbería que está de moda, pero también hacemos cortes clásicos”, explicó a ADNSUR.

De Rabona está ubicada en Francia al 900, entre Sarmiento y San Martín. A Sebastián y Facundo se sumaron Rodrigo Barros, jugador de Stella Maris y peluquero, y Tomy Muñoz, un peluquero que previo a esta experiencia trabajaba en una tienda de skeater que no le pudo escapar a la crisis.

Sabiendo que en tiempos de redes sociales la imagen es todo, los emprendores ambientaron un local donde se respira fútbol. Cinco pelotas acomodadas en estantes sobre la pared y una imagen del logo son la primera impresión. Una pared que simula un estadio con mesas pintadas como canchas le dan el toque final. A eso se suman las remeras del Diego y Riquelme y gorras.

“La idea es reinventarse un poco. Al no poder laburar de lo que a uno le gusta hay que hacer otra cosa. Así que le dimos forma. Todos los muebles lo hicimos nosotros, el durlock. Todo un mes trabajamos intenso sin horario, a veces hasta las 11 de la noche y salió De Rabona. Así que la idea es que venga toda la gente a conocernos y más los futboleros”, sentenció Sebastián, esperando que pronto la pelota vuelva a rodar.

De una tienda de accesorios a sidra antesanal o una barbería de fútbol:  comodorenses que se reinventaron con la cuarentena

UN VIAJE Y LA IDEA DE INICIAR UN MERCADO VACIO

Fiorella Meneghello y Maximiliano Souza son amigos y hace un año decidieron viajar a Europa. Portugal, España, Italia y Malta fueron los destinos. Por ese entonces, nadie imaginaba que armar las valijas iba a ser imposible durante 2020.

Al otro del océano a los chicos les llamó la atención el consumo de sidra que hay entre los jóvenes, casi como lo que sucede en Argentina con la cerveza artesanal. Eso les quedó flotando en la cabeza y ahora, en plena cuarentena, decidieron apostar el rubro, un mercado desconocido en Comodoro Rivadavia.

“Traemos sidra artesanal. Esto lo comenzamos hace poco, pero venimos con la idea hace un montón”, explicó Fiorella a ADNSUR. “La cuarentena entre otras cosas generó la oportunidad de esto. Lo vimos en España, allá lo toman como la cerveza, no es que esperan un evento. Entonces dijimos por que no la sidra y empezamos a cerrar con varios proveedores y lo trajimos por Comodoro”, agregó.

De una tienda de accesorios a sidra antesanal o una barbería de fútbol:  comodorenses que se reinventaron con la cuarentena

Apply Cider Market se comerciliza a través de las redes sociales. Son sidras distintas, con sabores como pera y manzana y vienen en latas o botellas. El objetivo de los jovenes es intentar que llegue a bares y restaurantes.

Sin duda para ellos representa una oportunidad en medio del párate. “De toda crisis salen oportunidades e ideas que pueden llegar a estar buenas", dice Fiorella. "A todos se nos detuvo el mundo pero hay que intentarlo. Hay mucha gente que le gusta la sidra y otros que son cerveceros y se quedan ahí. Pero descubrimos un mercado de gente que la elige”, asegura la joven que encontró en un viaje una beta comercial.

De una tienda de accesorios a sidra antesanal o una barbería de fútbol:  comodorenses que se reinventaron con la cuarentena