SANTA FE - El sábado último entró en vigencia una medida del gobierno provincial, avalada por el municipio capitalino, que dispuso una vuelta atrás de fase en la situación comercial y recreativa por dos semanas. Ésto provocó la indignación de los trabajadores y empresarios afectados, que atraviesan una crisis por falta de trabajo desde que comenzó la pandemia de coronavirus.

El propietario de un conocido bar del macrocentro de esta capital -y otros en el barrio Candioti- anunció públicamente que no permitirá que ningún dirigente político, tanto del gobierno provincial como municipal, ingrese a su local, porque -según argumentó- con el cierre de las actividades comerciales, que rigen desde el sábado último y por el término de 14 días, se los está obligando al cierre definitivo de esa actividad.

"Vamos a cumplir con el derecho de admisión. No quiero ver ni a uno solo sentado en mis locales. Salud compañero o compañera o en la jerga que se autodenominen en su partido", aseguró Ignacio Preti, dueño de Bilbao, una empresa con tres locales, apuntó La Nación.

"Nacho" Preti es uno de los empresarios gastronómicos que más apostó por Santa Fe. En pocos años inauguró algunos de los bares más reconocidos de la ciudad: Bowie, Bilbao y Yucca, entre otros. Por eso, según explicó, "desde la autoridad que me otorga haberme convertido en una de las banderas del sector, sentí que era necesario exponer el enojo de todo el sector tras una nueva fase de restricciones que anunciaron" el gobernador Omar Perotti y el intendente Emilio Jatón, el viernes por la noche.

"En quince días, cuando retomemos nuestra actividad gastronómica va estar prohibida la entrada a todo político o empleado que se relacione con ellos, de cualquier partido, sea cual sea", escribió el joven emprendedor en su cuenta de Instagram.

Para Preti, las restricciones que impusieron a los gastronómicos en el último anuncio "puede terminar de sepultar a un sector que viene muy castigado por la cuarentena".

Desde el sábado pasado, y por el plazo de dos semanas, los bares y restaurantes deberán mantenerse cerrados y sólo podrán trabajar con envíos a domicilio (delivery) hasta las 24, y servicio para llevar (take away) hasta las 22.

Fuente: La Nación