La imagen es elocuente. Una perra envuelta en una bandera argentina, en brazos de su dueño y junto a un policía francés. Otros jóvenes miran y todos esperan lo mismo: tener la posibilidad de ver a Lionel Messi en lo que son sus primeras horas en tierras francesas, el país al que llegó luego de su salida abrupta del Barcelona.

La última semana fue un caos en la ciudad del amor, un acontecimiento histórico ante la llegada de uno de los jugadores más importantes de la historia del fútbol; el ídolo argentino que recientemente emocionó a todos cuando alzó la Copa América y que nos hace soñar con un dulce 2022. Y allí estuvo un comodorense; por lo menos así se siente Diego Guevara, un joven marplatense que creció en las tierras del Chenque y que siente la Patagonia como suya. 

Su imagen junto a su perra, Phoebe (se pronuncia Fibi), se hizo viral y terminó en la pantalla de diferentes medios de comunicación del mundo, entre ellos Telefe Noticias, y por supuesto ADNSUR. 

Creció en Comodoro y gracias al amor y a su perra viral vivió en primera persona la fiebre Messi en Francia

LA FIEBRE DE MESSI EN PRIMERA PERSONA

El último viernes, Diego dialogó con ADNSUR y desde el sillón de su casa contó cómo terminó en la televisión. 

El joven asegura que no sabía que la imagen de él y Phoebe se había hecho viral, hasta que un joven parisino le dijo en la calle que conocía a su perra, y le mostró la secuencia. 

“Yo no sabía si vivía acá cerca, si era mi vecino o no, y me mostró en Twitter una cuenta que tenía como 54 mil seguidores. Estaba ella con 500 retweets y yo me volví loco, se hizo famosa”, dice entre risas.

Según contó Diego, todo comenzó gracias a su suegro, quien le avisó que Messi había llegado a Francia y todo indicaba que iba a realizarse la revisación médica en el Hospital Americano, a siete cuadras de su casa. 

“Yo justo estaba cuidando a Phoebe, justo había llegado de trabajar. Mi mujer trabaja y viene un poquito más tarde, así que yo siempre la saco a pasear. Ya tenemos la rutina, pero dije la voy a sacar pero para el lado del hospital. Entonces nos fuimos para allá y estaba lleno, no solo alrededor sino dos cuadras más, era una locura”.

Diego cuenta que tanto alboroto le terminó dando miedo a Phoebe. Por eso la alzó en brazos durante las casi tres horas que estuvo viviendo la fiebre de Messi, algo que quedará en su corazón. Es que como dice, “fue un caos muy lindo”

“Estaban todos los franchutes, como yo les digo de cariño, gritando Argentina, Argentina. Messi, Messi, y ¿Dónde viste eso? Me volví loco, estaba en otro mundo, estuve tres horas con ella a upa y no sentí el cansancio, pero estoy muy agradecido y emocionado porque siento que Argentina se vino para París con Messi, es como sentirse otra vez en casa. Yo no veía la hora de ir a Barcelona, pero nunca encontré el momento para ir, y ahora resulta que vino él”, dice aún con la emoción a cuestas.

UN POCO DE AMOR FRANCES

La pregunta es inevitable: ¿Cómo terminó en tierras francesas? y la respuesta de Diego es una sola: gracias al amor.

Según contó el joven, en octubre de 2019, cuando todavía vivía en Comodoro Rivadavia, la ciudad a la que vino junto a su madre y sus hermanos en 2012, viajó a probar suerte a Francia tras conocer a una joven de ese país, pero en Buenos Aires.

En esos tiempos ya había dejado su trabajo en una conocida heladería de la zona, donde estuvo varios años hasta que se cansó del destrato del dueño, y se había ido a realizar un curso de barista a capital. Y en una salida con un amigo que no veía hace tres años terminó conociendo a Elisa, su pareja, una joven que estaba viajando por Sudamérica. 

“Así conocí a mi mujer”, cuenta a la distancia. “Fue re cómico, porque estaba bailando con mi amigo y me tocan el hombro y me dice una chica ‘mi amiga quiere bailar con vos’. Yo pensé que era una niña, pero cuando me di vuelta me di cuenta que no. Cuando me dijo hola, le escuché el acento y me dijo que era francesa”.

El flechazo fue a primera vista, asegura Diego, y tras esa noche de boliche se volvieron a ver durante varios días.

La joven estaba por irse a Brasil y aún le quedaba un tiempo en Argentina, pero él tenía que viajar a Mar del Plata a ver a su padre, para luego regresar a Comodoro. 

En tiempos de WhatsApp y redes sociales, ellos siguieron conversando mientras Diego estaba en la feliz, hasta que un día ella decidió sorprenderlo y sacó un pasaje de avión al balneario más grande de Argentina.

“Yo pensé está re loca, pero una loca linda”, admite entre risas Diego a la distancia. “Así que la última semana que estuve en Mar del Plata la pase con ella. Fue muy lindo. Pero después llegó su mamá, que vino a recorrer Argentina, y me quería conocer. Así que volví a Buenos Aires y estuve tres días, y quedamos ya un poco más serios y comenzamos a pensar en que vaya a Francia a probar que onda”.

Con poco que perder y mucho por ganar, Diego apostó al amor con la joven, y en octubre de 2019 viajó a Francia. Primero tuvo una visa de turista que le extendieron por tres meses por la pandemia, y luego de estar ilegal, decidieron casarse y así regularizar su situación. 

Creció en Comodoro y gracias al amor y a su perra viral vivió en primera persona la fiebre Messi en Francia

En la actualidad Diego trabaja en una empresa de informática que presta servicios de contabilidad a Électricité de France, el primer productor y distribuidor de electricidad de Francia y de Europa, y está feliz con su pareja y su perra.

“Ya estoy establecido acá, y estoy muy feliz. Me pongo a pensar y creo que tuve mucha suerte. Mis suegros son un pan de Dios, mi cuñado igual, la verdad que me recibieron muy bien y estoy sin palabras. Es todo agradecimiento. Ya tengo mi vida acá, pero siempre me acuerdo de Comodoro, porque cambió mi vida, tiene ese no sé qué...como París, que tiene la calle del amor. Hice muchos amigos de trabajo, muchos clientes, personas mayores que amaba, entonces siempre recuerdo esos tiempos”, dice con nostalgia este joven que encontró en el amor su destino, el que le permitió vivir un momento único en la historia del fútbol, y sentirse aunque sea por unos días, otra vez cerca de su tierra. 

Creció en Comodoro y gracias al amor y a su perra viral vivió en primera persona la fiebre Messi en Francia