CAPITAL FEDERAL -  Las personas a las que se ha inoculado la vacuna contra la Covid de la Universidad de Oxford y la compañía AstraZeneca no han tenido más problemas de salud en los meses siguientes que los voluntarios de los grupos control, según los resultados de 23.745 participantes en cuatro ensayos clínicos de la vacuna publicados hoy en la revista médica The Lancet.

Los resultados, que suponen la primera publicación científica de ensayos clínicos de fase III de una vacuna contra la Covid, confirman los datos de eficacia adelantados el 23 de noviembre en un comunicado de prensa. 

Indican que la eficacia de la vacuna puede llegar al 90% si se administra primero media dosis y después una dosis entera.

La vacuna reduce el riesgo de contraer la Covid en un 90% si se inocula en dos inyecciones con cuatro semanas de diferencia, la primera con media dosis y la segunda con una dosis entera. Una dosis contiene 50.000 millones de virus que no pueden causar una infección pero estimulan el sistema inmunitario para producir anticuerpos y linfocitos contra el virus SARS-CoV-2.

Si se inocula una dosis entera de la vacuna en cada inyección, la eficacia se reduce al 62%, según los resultados preliminares de los ensayos clínicos, que aún están en curso.

El artículo publicado en The Lancet aporta datos inéditos tanto sobre la eficacia como sobre la seguridad de la vacuna. Se han registrado 175 problemas graves de salud entre los 23.475 participantes en cuatro ensayos clínicos, realizados en el Reino Unido, Brasil y Sudáfrica. Aproximadamente la mitad de los problemas se han dado entre voluntarios que recibieron la vacuna y la otra mitad en los grupos control.

Un análisis individualizado de cada caso descartó que 172 de ellos tuvieran relación con la vacunación. Por ejemplo, se han registrado cuatro muertes: una por accidente de tráfico, una por homicidio, una por traumatismo y una por neumonía fúngica.

Ejercicio de transparencia

De los tres problemas graves de salud que podían tener relación con la vacuna, uno se produjo en un grupo control y por lo tanto no se puede atribuir a la vacuna de la Covid (un caso de anemia hemolítica), otro se produjo en una persona que recibió la vacuna (un caso de mielitis transversa) y en el tercero no se ha revelado aún si recibió la vacuna o no (un episodio de fiebre de más de 40 grados que remitió rápidamente sin requerir hospitalización ni dejar secuelas).

El problema de salud más común registrado en los ensayos clínicos lo constituyeron, tal como se esperaba, los casos de Covid. Fueron 30 entre los voluntarios que recibieron la vacuna y 101 en los grupos control. Diez personas tuvieron que ser hospitalizadas por la Covid, todas ellas de los grupos control. Dos sufrieron una forma grave de la enfermedad y una murió.

Prevenir casos graves

Todos los hospitalizados por Covid formaban parte de los grupos control de los ensayos clínicos

A la espera de completar los ensayos clínicos, la vacuna de Oxford y AstraZeneca ha mostrado una eficacia más alta para prevenir casos graves de Covid que para prevenir infecciones asintomáticas. De confirmarse esta conclusión, la vacuna sería útil para reducir los daños más graves de la epidemia y su impacto en el sistema sanitario, pero no tanto para reducir la transmisión del virus en la comunidad.

En los voluntarios que han recibido primero media dosis y después una dosis entera, los casos asintomáticos se han reducido un 59% -un porcentaje significativo pero inferior al 90% de reducción de las infecciones sintomáticas-. En los voluntarios que han recibido dos dosis enteras, la eficacia para prevenir los casos sin síntomas se ha reducido a un insignificante 4%.

Aunque las vacunas de Pfizer y de Moderna han mostrado una eficacia más alta en los ensayos clínicos, la de AstraZeneca tiene una capacidad de producción más alta, es más fácil de conservar y transportar y será más barata. 

Correlación no es causalidad

Se han registrado cuatro muertes en los ensayos clínicos; ninguna tuvo relación con la vacuna

“El control de la pandemia solo se conseguirá si la autorización, producción y distribución de estas vacunas se puede lograr a una escala sin precedentes y si la vacunación llega a aquellos que son vulnerables”, ha declarado en un comunicado Andrew Pollard, investigador de la Universidad de Oxford y coordinador del ensayo clínico. “Nuestros resultados indican que la eficacia de nuestra vacuna supera los umbrales fijados por las autoridades sanitarias y que puede tener un impacto potencial de salud pública”.

Fuente: La Vanguardia