CAPITAL FEDERAL - Este martes el laboratorio AstraZeneca y el Instituto Jenner de la Universidad de Oxford pausaron la fase 3 de las pruebas de su vacuna contra el Covid-19, luego de encontrar “posibles reacciones adversas” en un participante del estudio en el Reino Unido.

Según indicó un voceo del laboratorio sueco-británico, "como parte de las pruebas aleatorias y controladas de la vacuna contra el coronavirus de la Universidad de Oxford a nivel global, nuestro proceso de revisión estandar gatilló una pausa en la vacunación para permitir la revisión de la información del paciente".

Aclaró que este procedimiento "es una acción de rutina que tiene que suceder cuando, durante el desarrollo de las pruebas, tiene lugar una enfermedad que potencialmente no tenga explicación. La decisión asegura que se mantenga la integridad de las pruebas. Durante el transcurso de pruebas de gran envergadura habrán enfermedades aleatorias, pero estas deben ser revisadas de manera independiente"

Al mismo tiempo, indicó que "estamos trabajando para acelerar la revisión de este único evento para minimizar cualquier potencial impacto en los objetivos temporales de la prueba. Estamos comprometidos con la seguridad de nuestros participantes y mantenemos los más altos estándares en nuestras pruebas".

El laboratorio no precisó cuales fueron los síntomas desarrollados por la persona que llevó a paralizar el proceso, pero el presitigioso sitio especializado Stat News los describió como sospechas de una “seria reacción adversa”. No obstante, una fuente indicó al medio que se espera que la persona se recupere.

Stat explicó su vez que este tipo de pausas son comunes en estudios de gran magnitud como lo son las fases 3 -requieren decenas de miles de personas- pero enfatizó en que la preocupación por cualquier posible adversidad se ve exacerbada dada la necesidad de obtener una vacuna cuanto antes para contrarrestar la pandemia.

La noticia tuvo un efecto adverso inmediato en la cotización del laboratorio: sus acciones experimentaban una caída superior al 5 por ciento luego del cierre de mercado.

Esta vacuna, denominada AZD 1222, no había presentado ningún efecto colateral grave en la fase 1 del estudio, realizada en 1.077 adultos sanos de entre 18 y 55 años. Los voluntarios produjeron respuestas inmunes de anticuerpos y células T que pueden combatir el virus, según se informó el pasado 20 de julio.

La fórmula, está hecha a base de un virus genéticamente fabricado que ocasiona el resfriado común en chimpancés. Los científicos lo han modificado de forma que no pueda ocasionar infecciones en personas y para que se asemeje más al coronavirus. Lo han hecho transfiriendo instrucciones genéticas para vulnerar la llamada “proteína del pico” del coronavirus -la herramienta clave que este emplea para invadir las células de humanos- a la vacuna que están desarrollando.

Fuente: Infobae

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