“Como consecuencia del aumento sostenido del precio de la carne vacuna en el mercado interno, el gobierno nacional decidió la instrumentación de un conjunto de medidas de emergencia tendientes a ordenar el funcionamiento del sector, restringir prácticas especulativas, mejorar la trazabilidad de las exportaciones y evitar la evasión fiscal en el comercio exterior –se informó desde la Presidencia de la Nación en la jornada del lunes 17 de mayo-. Mientras se terminan de implementar tales medidas, las exportaciones de carne estarán limitadas durante un período de 30 días”.

Aunque la semana pasada se había firmado un acuerdo para establecer la llegada de determinados cortes a “precios populares”, lo que según informaron carniceros de Comodoro Rivadavia sólo sería apreciable a través de cadenas de supermercados, el gobierno decidió avanzar con una medida que ya había sido advertida semanas atrás, desde la Secretaría de Comercio Interior, por la titular de esa área, Paula Español: “No nos va a temblar el pulso para cerrar las exportaciones”, había indicado la funcionaria nacional.

El acuerdo de precios populares incluye:

✅ Paleta ($485 el kilo)

✅ Carne picada ($265)

✅ Espinazo ($110)

✅ Cacío ($499)

✅ Matambre ($549)

✅ Falda ($229)

✅ Tapa de asado ($429)

✅ Asado de tira ($359)

✅ Cuadrada o bola de lomo ($515)

✅ Roast beef ($409)

✅ Carnaza ($379)

“Lo que se exporta no es lo mismo que va al mercado interno”

Sobre la visión de que los precios obtenidos en el mercado internacional se vuelcan luego al mercado interno para elevar la rentabilidad, el gobierno decidió avanzar en esta medida, lo que obviamente es rechazado desde el sector productivo.

“Este tipo de medidas no sirve, hay un problema ideológico y político pero la inflación no se arregla con el cierre de puertas –indicó un productor de la zona, en forma extraoficial a la espera de conocer más detalles de la medida-. Al contrario: se necesita mayor producción y posibilitar más exportación, porque además los cortes que se venden al mercado externo no son los mismos que se producen para el mercado interno, como el asado y los cortes más conocidos”.

En igual sentido, recordó que una medida similar se adoptó en el año 2006, “cuando las existencias de vacunos en el país bajaron de 57 a 47 millones de cabezas, con el cierre de establecimientos ganaderos y eso impactó después en la industria frigorífica, con un importante caudal de fuentes de trabajo”.

En igual sentido, desde el sector ruralista se recordó que el productor “recibe la menor parte del precio, porque lo que se vende a 800 pesos por kilo el productor recibe sólo 200 pesos; y además el 29 por ciento de los precios se lo llevan los impuestos”.

Cese de comercialización

Del mismo modo, aunque desde la dirigencia rural se anunció un suspensión de ventas de carnes por una semana, como medida de protesta ante la decisión del gobierno para evitar exportaciones, hay descreimiento sobre la posibilidad de aplicar esa medida.

“Un cese de comercialización complicaría mucho a productores locales y de la zona de la cordillera, porque estamos en la época en que venden todos los terneros, que salen del destete y la mayoría lo vende para engorde, a feedlot por ejemplo. Es un momento complicado para el productor, que tiene que vender porque éste es el momento indicado y hoy sería complicado una medida así”, se admitió.

Un responsable de un frigorífico local le puso más lógica incluso a ese análisis: “La carne no se puede dejar sin vender así nomás, es un producto perecedero y hay que darle una salida. Además, si no se quiere vender hacienda por siete días, es un problema terrible, porque en ese tiempo hay que seguir dándole de comer al ternero… no se puede cortar la cadena así de golpe. Y tampoco se puede dejar de exportar, incluso para el gobierno, porque dejan de entrar divisas”.

En igual sentido, el comerciante puntualizó que “todos queremos que bajen los precios, para vender más, pero no se puede, porque si los precios bajan el feedlotero, que hace el engorde, deja de hacerlo porque no le va a convenir. La carne no es lo único caro: un kilo de helado vale más de 1.000 pesos y la verdura igual, acá el problema es el poder adquisitivo de los sueldos”.  

FADA: “Sólo el 7 por ciento es ganancia y las carnicerías debieron resignar su parte”

Por otra parte, desde la Fundación Agropecuaria para le Desarrollo de Argentina (FADA) se realizó un informe relativo al precio de la carne, publicado en mayo pero con datos actualizados hasta febrero de este año, en el que se  llegó a las siguientes conclusiones:

• La carne en febrero tuvo un precio promedio de $530,85 por kilogramo, de ese precio la cría explica el 29,8%, el feedlot 26,7%, frigorífico 6,5%, carnicería el 8,9% y los impuestos el 28,1%. Por otra parte, del precio final de la carne, el 64,6% son costos de la cadena y 28,1% impuestos y 7,3% ganancias.

• El maíz representa el 15,5% del precio del novillo y 11% del precio del kilo de carne al mostrador.

• Del total de los impuestos de la cadena, el 75% son nacionales, 20% provinciales y el 5% municipales. El impuesto a las ganancias y el IVA, son los de mayor participación, que en conjunto representan el 65% de los impuestos totales.

• Analizando cada eslabón, se observa que la cría mantiene buenos niveles de rentabilidad, el feedlot mejoró su margen y el frigorífico se mantuvo en una situación similar a meses previos. En el caso de la carnicería, cayó su margen, que puede estar explicado por el techo que pone el poder de compra de los consumidores al momento de actualizar el precio de venta de la carne, frente a sus costos.

La cría representa el 29,8% del precio final, el feedlot 26,7%, frigorífico 6,5%, carnicería 8,9% e impuestos el 28,1%.

Según concluye el informe, el aumento del precio de la carne superior al de la inflación, en un contexto donde los consumidores tienen cada vez menor poder de compra hizo que cayeran el consumo en 10 kg/habitante al año respecto al consumo de principios del año 2018. En marzo 2021, el consumo por persona fue de 48 kg al año.