CAPITAL FEDERAL - La tela fue desarrollada por el CONICET, la Universidad de Buenos Aires y la Universidad de San Martín para la textil Kovi S.R.L, una PyME de La Matanza. En el convenio, los investigadores le otorgaron a la empresa textil una licencia exclusiva para su fabricación con la condición de que, durante los primeros seis meses de producción, donara el 10 por ciento de sus telas a pequeños talleres del conurbano bonaerense.

Así, distintas cooperativas confeccionan barbijos que luego son puestos a la venta por su comercializadora a un precio popular de 150 pesos la unidad, cuando que en el mercado cuestan más de 400. También donan  2500 por mes a comedores de distintos barrios. 

Para evitar que este mecanismo solidario sea cooptado por revendedores, la comercializadora fija un tope de venta de 20 barbijos por persona.

Conocidos con el nombre de Atom-Protect los barbijos tienen una triple capa de protección -antibacterial, antiviral y antihongos- y una durabilidad equivalente a 15 de los descartables. La primera capa de la mascarilla es impermeabilizante, ya que se adhiere a la primera tela para frenar el ingreso de fluidos y la salida de partículas de la boca. La segunda capa fue realizada con nanopartículas que destruyen el virus, bacterias y hongos. La tercera capa es el soporte de las anteriores y está hecha de una tela de algodón-poliéster que absorbe la humedad emitida al hablar y respirar.

Sus propiedades antimicrobianas fueron testeadas por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y su acción antiviral por el Instituto de Virología del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Tiene además la aprobación de Anmat.

Los barbijos son de uso social. La principal diferencia con los de uso médico es que no están confeccionados con termofusión sino que son cosidos. Por esto, las cooperativas pudieron utilizar sus máquinas de costura tradicionales para confeccionarlos, menciona Página/12.