COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - En Comodoro Rivadavia hay 10.322 personas bajo la línea de indigencia distribuidos en 2.637 horas, según datos del INDEC relevados para el segundo semestre del año pasado. 

¿Cuáles son las previsiones para evitar que un hipotético caso de COVID 19 en los sectores más vulnerables, crezca de modo exponencial como ocurrido en la ciudad de Buenos Aires u otros grandes centros urbanos? Una hipótesis en la que se ya trabaja desde el comité de crisis, aun pese a los buenos indicadores de 7 semanas sin casos en la urbe petrolera.

Lentamente la ciudad recobra un ritmo que quedará encuadrado en lo que ya se conoce como “nueva normalidad”. Apertura de restaurantes y pubs, actividades deportivas sin contacto y gimnasios de musculación u otras disciplinas a habilitar desde esta semana, más un movimiento comercial regido por “terminaciones de DNI” ciertamente laxas, forman parte de ese nuevo panorama.

Sin embargo, la pandemia no deja margen para relajamientos. El alerta encendido desde Trelew, con 4 casos confirmados en 24 horas, más la búsqueda de posibles positivos entre 18 contactos del taxista infectado, son muestra suficiente de la fragilidad de cualquier registro estadístico favorable.

La situación llevó a esta columna a preguntar a varios actores que trabajan día a día en la prevención local: ¿qué pasa si aparece un caso positivo, o siquiera sospechoso, en alguno de los sectores de alta vulnerabilidad de nuestra ciudad? 

¿Cómo se aísla una persona que convive con otros 4 ó 5 (o más ) familiares en una vivienda precaria y estrecha, con necesidades básicas insatisfechas?

No se trata de transpolar totalmente la situación vivida en villas de la capital o la provincia de Buenos Aires, que tanto impacto han provocado en las últimas semanas; pero Comodoro Rivadavia tiene también asentamientos urbanos de gran precariedad, mientras que la tasa estadística mostró un fuerte crecimiento en los últimos años. 

A fines 2019, se contabilizaron 10.322 personas bajo la línea de indigencia, lo que representa casi el doble del indicador medido a en igual período de 2016, según el mismo organismo oficial. El aglomerado Rawson Trelew presenta una proporción incluso mayor, con 12.062 personas en condiciones de indigencia, lo que significa más del triple que en 2016.

Cómo aislar a los hacinados

“Estamos trabajando en la determinación de espacios de aislamiento”, reconocen desde el comité de crisis. “En Rada Tilly ya se habilitó un gimnasio con 50 camas, que puede ser para gente local como también de Comodoro Rivadavia si hiciera falta”, reflejaron desde ese ámbito.

Está claro que la diferencia de un caso positivo en una vivienda con espacio para aislar a la persona afectada y otro en un ámbito reducido es la rápida propagación que el virus tendría en este último, como quedó reflejado crudamente en las muertes ocurridas en Buenos Aires.

El tema fue materia de discusión en las últimas reuniones del comité de emergencia, aunque no se plantea con urgencia al no haber circulación viral en la ciudad, como se evidencia por el tiempo transcurrido sin registros positivos, luego de los dos casos detectados y ya recuperados en la ciudad, a partir de principios de abril.

El nuevo alerta, sin embargo, se planteó ante los casos aparecidos en Trelew. ¿Cómo incrementar los controles sobre personas que puedan llegar desde esa ciudad? “Tenemos que ver algo específico, tal vez que queden aislados los 14 días en un mismo lugar”, fue una de las propuestas. “No se puede hacer, porque puede haber incluso problemas legales”, fue una de las conclusiones sobre esa discusión. 

Con más de 4.000 personas ingresadas a la ciudad desde que se inició la cuarentena, de un total de 10.000 en toda la provincia, el desafío pasa por la capacidad de control  a las personas en aislamiento preventivo. Por ello se suspendieron las repatriaciones desde otras provincias, pero el tránsito entre Trelew y Comodoro sigue siendo fluido. Incluso entre funcionarios públicos.

Si bien por protocolo hoy todo caso positivo debe quedar en internación, una vez realizados todos los estudios ese hipotético paciente puede ser dado de alta para continuar el tratamiento y aislamiento en su vivienda, como ocurrió en los dos casos positivos de Comodoro Rivadavia. 

Sin embargo, vuelve la pregunta: ¿qué pasa si esa persona debe regresar a un espacio de hacinamiento, sin las redes de servicios básicos, o con estructuras precarias, como se da en asentamientos o extensiones barriales precarias?.

“Si hubiera casos leves, que no requieren internación hospitalaria, estamos pensando en lugares cercanos a estos barrios, en zona norte y sur de Comodoro Rivadavia, para montar algo similar a lo que se armó en el gimnasio de la Escuela 718 de Rada Tilly –contó otro partícipe del comité-. Se está organizando con criterios de cercanía a los centros de salud, para los controles periódicos y disponibilidad de ambulancia, por si fuera necesario un traslado de urgencia. Estos serían centros de aislamiento externos al hospital o los centros privados de salud, para controlar gente que esté infectada y que no pueda cumplir con el aislamiento en sus propios hogares”.

“Ya se cuenta con las 220 camas hospitalarias donadas por PAE, que están en el Huego –añadió otro funcionario-. Si se arman y distribuyen 150 en una primera etapa, estaríamos cubiertos para aislar preventivamente a personas de hogares vulnerables o para internaciones extra hospitalarias”.

La facilidad del contagio no deja margen para titubeos, ni tampoco da tiempo una vez iniciado. El caso del taxista de Trelew, cuyo origen de contagio aún no se conoce (probablemente un pasajero que pudo buscar del aeropuerto o una terminal, de tipo asintomático, según se especula) derivó en una búsqueda activa que lleva a recorrer toda la cuadra de su casa con controles, para luego ampliar a toda la manzana y a las lindantes, de ser necesario.

“Se están evaluando los lugares, todavía no están definidos pero es un tema en análisis”, confió otro de los integrantes consultados, ante la reiterada pregunta. “Se trabaja con todas las hipótesis, con epidemiólogos e infectólogos locales y nacionales –añadió-. No está todo armado, pero vemos con atención lo que ha pasado en Buenos Aires”.

Otra ventaja es que las prevenciones del coronavirus han frenado o demorado las enfermedades respiratorias más comunes, por lo que la planificación cuenta con el tiempo que no se debe otorgar a otras urgencias comunes de esta época.

“Es improbable que esté circulando el virus –reconoce otro integrante del comité de crisis-. Los datos duros indican que no tenemos internaciones por COVID y el último caso fue hace 7 semanas en la ciudad. Lo que tenemos que hacer es controlar muy bien a quienes ingresan, para que cumplan la cuarentena obligatoria y no se mezclen con gente sana, para evitar contagios y puedan ser asistidos por el sistema de salud. Por supuesto que cuanto más vulnerable sea la población donde aparezca un caso, más fácil será el contagio, porque es más difícil el aislamiento”.

La determinación de espacios específicos para el aislamiento en sectores vulnerables de la ciudad es una de las decisiones pendientes, a tomar en los próximos días, entre los dispositivos que se han ido adoptando y que permitieron hasta ahora mantener al tema bajo control. El virus ha dado la cínica ventaja de mostrar de lo que es capaz, con la cruel paradoja de muchas muertes evitables en los barrios más pobres del país.