Cabe resaltar que en primer lugar la realización de la denuncia en comisaría de la Mujer, comisarías en general, ante la Policía Comunitaria, Asesoría de Menores, Juzgados de Familia o las Fiscalías, son públicas una serie de actitudes a tener en cuenta al momento de tener que atender a una víctima de estos hechos.

En primer lugar se hace necesario “creerle” a la persona que cuenta su experiencia, no dudar en lo que cuenta, aceptar su versión, escucharla con calma, atención y respeto. Asegurarle que va a estar bien, felicitarlo por haberse animado a hablar y asegurarle que nada malo le sucederá por haber hablado.

“Abrazarlo”, es otra de las recomendaciones. “Si se ha animado a contar, es porque confía en ti y necesita de tu cariño y lealtad”, se indicó.

Es necesario además “no revictimizar” a la persona que cuenta lo ocurrido. No se puede pedir que cuente una y mil veces lo que les pasó, ni cuestionar porque no lo contaron antes ni lo evitaron. Si no lo hizo es porque no pudo.

La clave está en lograr confianza

Los expertos formulan recomendaciones a tener en cuenta para los padres y educadores en procura de propiciar la confianza de los niños factibles de haber sido abusados sexualmente. Frases como “ten confianza en mí”, “puedes contarme lo que sea”, “quiero escuchar lo que quieres decir”, “yo puedo ayudarte a solucionarlo”, se transforman en claves al momento de iniciar la conversación. Para ello se hace necesario creerles, no hay que cuestionar la veracidad de los hechos porque cuando los niños lo cuentan, en general no mienten. Se hace necesario decirles además que no se sientan culpables.  

Casi siempre muestran sentimientos de culpabilidad, es muy importante dejarle claro que él no tiene ninguna culpa. “Tu no habrías  podido evitarlo”, es la actitud a tener en cuenta. Se hace necesario hacer que se sientan orgullosos por haberlo contado, ya que quienes comunican estos hechos, son valientes. “Estoy muy orgullosos de ti por habérmelo contado”, “Sos muy valiente por contarme esto”, es la respuesta adecuada.

Asegurarle que no le ha ocurrido nada, que el abuso no se repetirá y no habrá represalias. “Ahora que me lo has contado, ya no volverá a suceder”. “Se que ahora te sientes mal, pero te vamos a ayudar para que vuelvas a sentirse bien”, se aconseja decir, todo en un marco de afecto ya que es necesario hacerlos sentir seguros y queridos, sobre todo en situaciones traumáticas como en los caso de abusos sexuales.

El agresor

Hablar de lo ocurrido y del agresor. El niño debe reconocer sus sentimientos. Hay que animarle a hablar del abuso y hablar del agresor como alguien que necesita ayuda. “Quieres contarme cómo ocurrió?, “te ha hecho algo malo”?, son las preguntas necesarias para realizar. Para todo ello es necesario comunicar el abuso a la familia o a los servicios de protección de menores.

Hay que informar a la familia lo ocurrido cuanto antes, para que busquen la ayuda necesaria y protejan al niño para que el abuso no vuelva a producirse. Si el abuso es intrafamiliar, se debe informar a un familiar directo del agresor. En estos casos conviene seguir el caso, llamando a la familia o concertando entrevistas con ella para comprobar si está intentando resolver el problema o si se está ocultando o negando, como ocurre muchas veces. Si esta implicado el padre, hay que comunicarlo a los servicios de protección de menores para evitar que los miembros de la familia se organicen y silencien el abuso.

No responsabilizar

En todos los casos, desde el Servicio de Asistencia a la Víctima (SAVD), recomendaron no culpar al niño del abuso. No hay que reñirle o castigarlo por lo sucedido, se haya resistido o no. Lo importante es no responsabilizar al menor, incluso en los casos en los que el agresor ha logrado que colabore. Nunca hay que abordarlo con preguntas como “¿Por qué te dejaste hacerlo?”, “¿por qué no me lo dijiste antes?”, “¿por qué no dijiste no, huiste o luchaste?”.

Existen instituciones que están preparadas para ayudar a los niños y a sus familias  en estas situaciones, tanto sea en asesoramiento legal, acompañamiento en acciones legales, y superación de las secuelas  y consecuencias que, a nivel emocional, dejan en los pequeños abusados y sus familias, que también sufren.

El Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito está a disposición de las personas que han sufrido situaciones de abuso y es gratuito. Pueden chequear los teléfonos, direcciones y horarios de las oficinas en todas las ciudades de la provincia en este enlace del Ministerio Público Fiscal.

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