COMODORO RIVADAVIA (EL ANÁLISIS DE LA NOTICIA - EXCLUSIVO DE ADNSUR) - La nueva suba de precios de naftas y gasoil en todo el país, entre 5 y 7% para cada tipo de combustible, respectivamente, genera los lógicos enojos y reclamos del público consumidor, en un producto que aun con una demanda con poco margen de elasticidad, ha visto disminuida su venta en función de incrementos que acumulan así más del 70% en lo que va del año. ¿Por qué siguen aumentando, si el petróleo y el dólar bajaron en las últimas semanas?

Combustibles: 3 claves para debatir un aumento del 65% anual

1) Los precios de los combustibles acumulaban hasta el 1 de noviembre un 65% de incremento en lo que va del año, con 14 subas acumuladas. En igual período, el precio del crudo se incrementó casi un 50% en el mercado internacional (160% en pesos) y la devaluación llegó al 100%. Así, las petroleras argumentan que los precios de los combustibles subieron por encima de la inflación (32% hasta septiembre), pero por debajo del dólar y del barril de crudo.

2) Los precios del país se comparan, según las operadoras, contra los precios de importación: la Argentina importa una cantidad de gasoil en determinadas épocas del año en que se incrementa la demanda (en épocas de cosecha en el campo) y en menor medida, también naftas. Esos valores de importación se han achicado en las últimas semanas, a partir del retroceso del precio del crudo. Según la presentación que hizo YPF ante la Bolsa de Estados Unidos recientemente, esa brecha con el precio de importación se ha achicado hasta quedar cerca de su alineación, como ocurrió en abril de este año, cuando la devaluación se disparó a un ritmo que los incrementos en surtidores no pudieron seguir para no provocar más pérdidas de su demanda, ya que hubo un corrimiento desde las naftas de más calidad hacia las de menor octanaje (desde las de calidad Premium hacia el tipo Súper). Así, las subas actuales todavía estarían tratando de recuperar las pérdidas provocadas por la distancia frente a la paridad de importación.

3) En la composición del costo del combustible incide el precio del petróleo. Según YPF, ese impacto representa hoy el 85% sobre el total, a partir de la devaluación de otros costos medidos en dólares (por ejemplo, los salarios pagados en pesos para producir y refinar el petróleo). Es válido recordar que en el año 1998, cuando el crudo cayó a 11 dólares por barril, desde la conducción de la misma empresa se dijo públicamente que la incidencia del petróleo era de sólo un 8%, para explicar en ese momento por qué no bajaban los precios en surtidor, ante la caída generalizada en la cotización del hidrocarburo. También es necesario considerar que esas incidencias pueden variar en función de la cotización del insumo y también del tipo de cambio, por lo que en aquel momento otros costos tenían mayor incidencia (cuando regía la paridad 1 a 1 entre la moneda argentina y el dólar, por lo que todo costo en pesos tenía un fuerte impacto en la estructura final, ya que la economía estaba prácticamente dolarizada en el país).

Otros precios que inciden en la estructura general son los biocombustibles, ya que en el país deben mezclarse obligatoriamente el gasoil con un porcentaje de este tipo de productos. Un debate necesario, que llegó a proponerse por iniciativa de algunos legisladores nacionales, es para conocer la estructura real de costos en la elaboración de combustibles dentro del país.

Si se compara hoy con el precio internacional, Argentina no aparece tan retrasada, aunque las variaciones del dólar y los distintos precios según las regiones del país dificultan una comparación directa. En Estados Unidos, el litro de nafta al 29 de octubre último (según el sitio especializado Global Petrol Price) era de 83 centavos de dólar, mientras que el valor en Argentina ascendía a U$1,12 ($39,82 la nafta súper, con un dólar apenas por encima de $36): más caro que en Paraguay (U$1,03), pero por encima de Perú (U$1,13), Brasil (U$1,28) y Chile (U$1,30) y Uruguay (U$1,67).