BRASIL (ADNSUR) - Colapsó el sistema sanitario en Brasil y  los médicos tienen que elegir a quién darle oxígeno. Esta crítica situación se vive en Manaos, la mayor ciudad de la Amazonía brasileña, donde a partir de este viernes rige un toque de queda de once horas diarias -entre las 19:00 y las 6:00 de la mañana- ante el colapso del sistema sanitario causado por el coronavirus.   Y donde ya se han registrado cerca de 5.800 muertes desde el inicio de la pandemia.

El gobernador del estado de Amazonas, Wilson Lima, reconoció que los hospitales ya no tienen capacidad, los cementerios desbordados, y que la capital regional enfrenta una grave falta de cilindros de oxígeno para los enfermos hospitalizados por covid-19 que están conectados a respiradores mecánicos.

Brasil enfrente una segunda ola de la pandemia más letal que la primera, que ya había sobrecargado el sistema sanitario, Manaos es el lugar de origen de una nueva variante del coronavirus que genera preocupación mundial y ya llevó al Reino Unido a vetar los vuelos procedentes de Brasil y de países vecinos.

Para reducir el número de contagiados, además del toque de queda, se restringirá el transporte colectivo de pasajeros en carreteras o ríos en ese mismo horario. Los comercios también tendrán que permanecer cerrados durante ese período, con excepción de los servicios de salud y de seguridad. Y las farmacias no podrán abrir las puertas pero podrán hacer entregas a domicilio.

Asimismo, el gobernador de Amazonas informó que presentó un recurso ante la Justicia para garantizar que la empresa que abastece de oxígeno a los hospitales aumente su capacidad y pueda ofrecer el volumen suficiente para todas las unidades, así lo publicó Infobae.

 

 

Manaos registró el miércoles 198 entierros en un único día, y se determinó el envío de los enfermos menos graves a otras ciudades, que serán transportados en aviones de la Fuerza Aérea, en un intento de descongestionar los hospital, ya que las hospitalizaciones diarias subieron hasta 250.

Y la demanda por oxígeno en los hospitales, que llegó a ser de 30.000 metros cúbicos diarios en el momento más grave de la primera ola de la pandemia, alcanzó el miércoles a 76.000 metros cúbicos. Los médicos han admitido que, ante la falta de cilindros de oxígeno, han tenido que que privilegiar los pacientes que tienen más posibilidades de vida.