COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Con el equipo de protección puesto, más el barbijo y la mascara que recubre sus ojos y boca, es casi imposible reconocerla. Sin embargo, por su ir y venir dentro de los pasillos de la Escuela de Arte o el Ceret uno la ubica de inmediato, o sino basta con preguntar. 

Claudia Lazaro (33) se convirtió en la pandemia en uno de los pilares del Plan Detectar junto a Verónica Cortés, la epidemióloga del Área Programática Sur. Juntas coordinan esta estrategia que implementó el Gobierno Nacional y que en octubre llegó a Comodoro Rivadavia: primero para recorrer los barrios y llegar a ciudades como Rada Tilly, Sarmiento, Río Mayo y Río Senguer; y luego instalándose en puntos fijos, donde todos los días cientos de personas se acercan para saber si son o no positivo de coronavirus. Pero vamos al principio. 

Claudia Lazaro, la farmacéutica que coordina el Plan Detectar en Comodoro Rivadavia

ESTUDIAR Y SER MADRE ES POSIBLE

Cuenta Claudia que cuando terminó la secundaría en el Instituto María Auxiliadora (IMA) ya sabía que iba estudiar farmacia; incluso dos años antes ya había tomado la decisión. Amante de la química, encontró en la profesora María Esther Perujo una guía que la ayudó a decidirse, y así, cuando terminó sus estudios secundarios, se inscribió en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). 

“Me entusiasmó la idea de poder encontrar una respuesta inmediata al paciente enfermo que uno puede asistir en una farmacia, porque muchas veces surgen dudas. Pero la verdad es que siempre me gustó la química, siempre me fue fácil y decidí ir por ahí”, dijo en una entrevista que hizo el lunes con ADNSUR.

Para Claudia, el camino no fue sencillo. Fue madre adolescente y tuvo que combinar libros con pañales, paseos a la plaza y dibujos animados. “Muchos creen que es imposible, pero la verdad es que cuando uno tiene ganas lo hace. Yo cuando estudiaba prácticamente no dormía, porque al tener una nena chiquita dormía tres horas y me iba a cursar, pero tenía ganas”.

Mientras cursaba la carrera y rendía finales, Claudia volvió a ser madre, esta vez de un varón, y en 2015, luego de mucho esfuerzo, pudo finalmente recibirse, todo un logro para ella y su familia.

Otros tiempos, cuando la pandemia todavía no se había declarado.
Otros tiempos, cuando la pandemia todavía no se había declarado.

DE LA FARMACIA AL DETECTAR

Con el título en mano, el desafío fue encontrar trabajo, y una tarde cualquiera sin quererlo comenzó a encontrar ese lugar. “Recuerdo que una tarde pasamos frente de la Secretaría de Salud. Yo había llevado a mi hija a la escuela, que también va al María Auxiliadora, y mi mamá me dice ‘por qué no llevás el currículum’, pero yo le dije ‘ma, ahí es muy difícil entrar’.. Sin embargo, lo llevé y entré; no lo podía creer, y la verdad es que me encanta”. 

Claudia entró en el área de Farmacia y al poco tiempo, por la jubilación de quien estaba a cargo del sector, quedó a cargo, encontrándose con el primer desafío: la inundación que en 2016 destrozó parte de Comodoro Rivadavia, algo que aún recuerda. “En ese momento trabajamos con la entrega de medicación y el recorrido por los barrios. Estaban los pacientes que tenían leptospirosis, y también preparabamos botiquines o le acercabamos la medicación a la gente que había quedado aislada”.

El Plan Detectar lleva una gran coordinación, con muchos jóvenes voluntarios que le ponen el hombro a esta estrategia.
El Plan Detectar lleva una gran coordinación, con muchos jóvenes voluntarios que le ponen el hombro a esta estrategia.

En tiempos normales, Claudia y el equipo del sector se dedican a la entrega de medicamentos en la Secretaría, el abastecimiento a los Centros de Salud que dependen del Municipio para tratamientos crónicos, pero también vinculados a salud sexual, procreación responsable y pacientes hormonizados. 

Por la pandemia, a estas tareas le sumaron la entrega de los elementos de protección, alcohol 70/30 y otros sanitizantes. En su caso, en octubre también se sumó al Plan Detectar: este trabajo que realizan en conjunto la Municipalidad de Comodoro, el Área Programática Sur y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, que aporta estudiantes voluntarios de diferentes carreras.

“Empecé entregando los elementos de protección y terminé trabajando en la coordinación. Pensé que iba a ser un recorrido por los barrios y después terminaba, como un control de la situación de la situación de la ciudad, pero se extendió y creo que vamos a tener detectar hasta mitad de año, quizás con menos demanda, pero siempre vamos a tener que tener una posta fija. Es un trabajo importante el que se realiza”, consideró.

Para Claudia, lo positivo de esta experiencia, para todos los que participan, es el aprendizaje que les deja en cuestiones sanitarias y preventivas. “Es un aprendizaje día a día, no solo para nosotros sino también para los voluntarios que trabajan a la par de nosotros y son un aporte fundamental. En este último tiempo se presentaron chicos que no han salido de la facultad, y eso es muy gratificante y suma un montón a este trabajo que tenemos, porque ellos se van contentos aprendiendo y nosotros ayudándolos”. 

El tiempo compartido creo lazos. Luego de la tarea siempre hay tiempo para compartir la vivencia diaria.
El tiempo compartido creo lazos. Luego de la tarea siempre hay tiempo para compartir la vivencia diaria.

Por estos días de enero ya no están los miedos de principios de noviembre. La sanitización ya se hizo rutina y el llegar a casa es más fácil. Sin embargo, eso no quita que el trabajo diario entre hisopados y contagios sea cansador, principalmente al ver la actitud de mucha gente que no se cuida en el día a día. 

“Eso es lo que menos nos gusta, cuando nos mienten y la falta de cuidado de la gente. Nos gustaría que nos digan la verdad porque esto lleva trabajo; es un trabajo de sábado y domingo. Muchos dicen que abrimos las puertas dos horas, pero no es así; seguimos trabajando y muchas veces no se valora lo que se hace. Lo bueno es que también tiene su lado positivo: el ayudar a la gente y el crecimiento personal, porque te permite llegar a otros lugares, conocer gente. Me pasó con Vero que no la conocía y es una persona con la que te vas enriqueciendo. Además, lo que me gusta de mi trabajo es que es dinámico, no rutinario, siempre tenemos nuevas cosas que hacer y eso está bueno”, sentenció Claudia, esta farmacéutica que encontró su vocación en la escuela y hoy la utiliza para ayudar a su comunidad.

Claudia Lazaro, la farmacéutica que coordina el Plan Detectar en Comodoro Rivadavia