CAPITAL FEDERAL - La consultora Analytica, que estudia entre otros temas, la economía de del país, elaboró  un ranking de “resiliencia” de provincias argentinas en medio de la pandemia. Y cómo afectaría a su economía una posible vuelta de una cuerantena estricta. 

Allí detalla cuáles eran las que mejor aguantaban un cierre y las que mejor reaccionaban ante la apertura gradual de las actividades. Esa información fue utilizada a modo de espejo en la actualidad con respecto a lo que puede llegar a pasar en los diversos municipios y provincias tras las nuevas restricciones dispuestas anoche por el presidente Alberto Fernández en AMBA.

A mediados del año pasado, Analytica midió el impacto económico del Covid-19 en las provincias. Para eso, estudió la oferta y la demanda: cruzó índices de movilidad, consumo y reapertura de actividades para entender cómo cambiaban sus economías con mayor o menor grado de cierre. 

Entre las “peores” posicionadas en este ranking, debido a su reacción monetaria frente a las medidas, por aquel entonces aparecían Jujuy, Chaco, Buenos Aires, Entre Ríos y Chubut.

Ricardo Delgado, presidente de la consultora, explicó que “a medida que fue avanzando la pandemia el año pasado y se fueron reabriendo algunas actividades, la movilidad no se iba recuperando del todo en algunas provincias, como el caso de Jujuy". Dicha movilidad indica el consumo, "porque la gente gasta más si se mueve”, señaló.

“Sobre todo en las provincias que son muy dependientes de la asistencia social se sintió el impacto de la caída de los ingresos, lo que impactó en la recuperación posterior: quizás había hogares que se habían endeudado y, aun en mejores condiciones, no podían salir a consumir”, añadió a TN Noticias.

Según indicó Delgado, en este momento, el escenario es un tanto distinto. Las provincias que podrían sufrir más tienen que ver con las que dependen de una economía de los servicios, como en el caso de la Capital Federal y sus restaurantes, restringidos por las limitaciones a la nocturnidad.

La gran mayoría de las provincias hoy no tiene grandes déficits fiscales, puntualiza, excepto por aquellas con gran cantidad de población, como Buenos Aires y Córdoba, y más allá de los problemas puntuales que tiene Chubut.

Mientras, a nivel actividad el panorama sigue siendo muy heterogéneo y hay algunas que pudieron retomar con fuerza actividades productivas, como en el caso de Neuquén con Vaca Muerta (al menos hasta hace unos días, previos al corte que tiene en vilo a 40 equipos perforadores) y Jujuy, Catamarca y Salta con el litio, apunta Delgado.

Por un lado, sintieron el impacto de la caída de la actividad a nivel nacional, que generó menor recaudación y, por ende, menos recursos coparticipables. Por otro lado, la menor presencia de recursos provinciales, como el impuesto a los Ingresos Brutos, que dependen directamente de que haya una economía funcionando. “Cuando cierran, pierden la posibilidad de financiar su gasto y entran en un círculo vicioso”, concluyó.