COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) -  El fin de semana pasado fue el primero tras el regreso de las restricciones a Comodoro Rivadavia,  con el objetivo de frenar una segunda ola de contagios de coronavirus que  ya se registra en el país. El sector gastronómico ya advirtió un panorama complejo ante nuevas medidas tras un 2020 con actividad reducida y cierre de locales.

Pablo Almandoz, propietario de Antares, reconoció  a ADNSUR  que  "ya para nosotros es medio costumbre porque el año pasado  estuvimos pasando de protocolo en protocolo y cambiando el horario todo el tiempo".

"Este fin de semana la gente se adaptó bastante bien, concurrió un poco más temprano", dijo sobre el primer fin de semana con el regreso de las restricciones a la ciudad.  "No es que nos perjudica tanto porque dentro de todo no nos corta el horario de la cena, que es el horario con mayor trabajo, de 9 a 23", sostuvo  y reconoció que el año pasado la situación fue "más brusca" con las restricciones. 

Sin embargo, señaló que esperan que  "no se siga avanzando con la reducción horaria" y por eso, consideró que como sociedad debemos acostumbrarnos a la "nueva normalidad" respetando las normas sanitarias y los protocolos. "Siempre le costó a la gente respetar los protocolos, sobre todo, el abrazo y el saludo".

Almandoz sostuvo que "la cantidad de personas se redujo significativamente. Pero no es lo mismo que cerrar o cerrar a las 23 horas.  "Que sea menos el horario de trabajo sería muy perjudicial para nosotros y para la mayoría de los locales gastronómicos, sería el cierre porque nosotros como muchos otros no nos terminamos de recuperar del cierre anterior".

El sábado anterior al DNU recibieron en el local un total de 350 personas. Este fin de semana ya con las restricciones fueron 240. Pero en pre pandemia atendían a diario unas 1.200 personas. La ocupación del local es del 50 por ciento para mantener el distanciamiento social.


El empresario reconoció que tuvieron que reducir la cantidad de personal que trabaja en el local por la situación:  De 31 empleados pasaron a tener 22.

 Los costos en general para mantener el local abierto subieron muchísimo, reconoció tras señalar como ejemplo que pagaron de luz el mes pasado 170 mil pesos. Y recordó que un alquiler en el centro puede salir 250 mil y más.

Finalmente, destacó dos cosas positivas de la pandemia: el contacto con sus colegas de otros locales comerciales y la posibilidad de que la gente se re distribuya en los distintos locales gastronómicos la ciudad. Como se trabaja al 50% de ocupación hay más posibilidades para todos, señaló.