Este miércoles se confirmó el resultado de las negociaciones que el Consejo (los países de la UE) y el Parlamento celebraron durante el mes de mayo. Y se firmó un compromiso para que los Estados miembros, tradicionalmente celosos de ceder competencias sobre sus fronteras, se comprometieran a intentar no imponer restricciones adicionales a los portadores del certificado Covid.

Sin embargo, los gobiernos siguen reservándose la opción de aplicar estas medidas -como cuarentenas o PCR a la llegada- en el caso de que la situación sanitaria empeore, si bien tendrán que asegurarse de que son restricciones proporcionadas e informar con suficiente antelación a las instituciones europeas y ciudadanos sobre su cobertura, duración y justificación.

El certificado no será equivalente a un pasaporte, ya que no será posible viajar sin él por Europa, pero facilitará la entrada en otros países y permitirá beneficiarse de las exenciones de cuarentenas, pruebas a la llegada u otras medidas, que muchos países ya están empezando a anunciar.

Se podrá obtener en formato físico o digital y será completamente gratuito. A falta de algunos trámites legales a nivel comunitario, una serie de países europeos empezaron a entregar y validar los primeros certificados: España fue uno de los que se adelantaron a la fecha oficial de entrada en vigor el 1 de julio y comenzó a emitirlos el 7 de junio, señala Clarín.