CALETA OLIVIA - Este partes por la mañana el concejal Pablo Calicate, y su compañero de bloque, Juan José Naves, recorrieron un predio del barrio Industrial donde están depositados los colectivos de la ex empresa estatal local “Urbano”.

A esa inspección la hicieron con los trabajadores de Autobuses Caleta, quienes quedaron en una suerte de “stand by”, con un sostenimiento temporal de los sueldos por parte de la Municipalidad, hasta que aparezca otra empresa a hacerse cargo del servicio.

Los ediles y trabajadores encontraron que de aquellos colectivos de color amarillo-naranja de Urbano S.E., hay cuatro que están en condiciones, y que se podrían recuperar otros cuatro, más uno que están en Valdocco.

Con esto, Naves dijo que podría al menos iniciarse el servicio en dos líneas: la A y la B, “y de esa manera empezar a recaudar y mejorar otras unidades”.

Calicate comentó que esta inspección ocular es “para ver si se puede restablecer el servicio. Sabemos que el monopolio del servicio de transportes lo tiene el Estado comunal, entonces lo puede hacer por sí mismo o por concesión”. Contó que este recorrido fue una propuesta consensuada con el gremio de los choferes, UTA.

En la población de Caleta cada vez es más necesario el servicio de colectivos, sobre todo porque esta urbe se ha extendido en nuevas barriadas, ubicadas al suroeste o al noroeste, a cuatro o cinco kilómetros del microcentro.

NO HAY PRIVADOS INTERESADOS

Los operarios, por otro lado, están preocupados de estar “cobrando sin trabajar” porque saben que eso no tiene sustento en el tiempo. Desde el Ejecutivo dicen que no hay empresas que quieran aportar a Caleta, debido a la mala experiencia que hubo en las gestiones anteriores, sobre todo en la de José Córdoba, responsable de la "peor administración municipal en la historia" de Caleta Olivia, según varios sectores políticos y gremiales.

Precisamente Córdoba, por su enfrentamiento personal con el ex intendente Cotillo, desmanteló Urbano S.E., que funcionaba normal, y armó un consorcio con una empresa santafesina “Autobuses”, que terminó de la peor manera.

Por todos estos desaciertos, la población de Caleta no tiene servicio urbano. Los que más aprovechan la situación son los remiseros y taxistas quienes poseen tarifas altísimas, y a veces impagables para los obreros o los estudiantes que deben cumplir con sus tareas cotidianas en establecimientos del centro. Un pasaje en taxi entre el Rotary 23 y el centro no baja de los 50 o 60 pesos, por ejemplo. Fuente: La Vanguardia del Sur