La primera vez que Bruno Rondini (21) fue a hacer teatro volvió “tan manija”, como él dice, que enseguida se puso a buscar casting por internet. Recién había tenido su primera clase de algo completamente nuevo, pero estaba seguro que quería meterse de lleno en ese mundo de bambalinas y personajes.

Por ese entonces, Bruno estaba recién aterrizando en Buenos Aires. Había decidido estudiar Ciencias Económicas, siguiendo los pasos de su padre y buscando un desarrollo profesional, y encontró en la UBA (Universidad de Buenos Aires) el lugar para hacerlo. A fin de cuentas quería buscar un futuro. Pero nunca imaginó que el teatro iba a ser algo tan importante de esa búsqueda.

“La verdad es que fue muy al azar”, dice el joven al recordar cómo comenzó en este arte. “Se me dio por arrancar teatro como se me pudo haber dado por arrancar baile. Tenía ganas de arrancar algo nuevo y en la primera clase me enamoré y me di cuenta que lo quería desarrollar lo más profesional posible. Es más, después me puse a buscar casting por internet. Ni siquiera estaba formado y ya quería más de eso; esa energía que había sentido en el escenario que era completamente nueva”.

Bruno asegura que la libertad que sintió en el escenario lo fascinó. Hasta entonces siempre había sido muy tímido, pero cuando le dijeron que había que improvisar no dudó, pasó primero y encontró su lugar en el mundo, “lo más parecido a la magia”.

“Fue como entrar en una, como se dice ahora, y olvidarte de todo lo que hay alrededor, donde lo único que existe sos vos con un personaje y la otra persona. Se borran todas las conversaciones que uno tiene, la vergüenza de hablar, y me conecto con el Bruno más niño que le gusta jugar, que es el Bruno que más me gusta”, dice con una alegría en la voz que acorta la distancia. 

Bruno en su época de tenista en el Club Santa Lucía.
Bruno en su época de tenista en el Club Santa Lucía.

DEL TENIS Y EL FÚTBOL AL TEATRO

El Bruno más niño del que habla el protagonista de esta historia nació en Comodoro Rivadavia. Vivió en el Centro, el Pueyrredón, en Kilómetro 3 y también en Rada Tilly. En esos barrios pasó gran parte de su infancia y adolescencia, hasta que decidió irse a estudiar a Buenos Aires tras graduarse en el Instituto Austral.

Cuenta que eligió Economía porque le llamaba mucho la atención lo que hacía su padre. Además, le gustaba la política, debatir con sus compañeros y creía que podía haber una conexión. Pero en el fondo sabía que no era lo que le apasionaba, aunque todavía tenía que descubrirlo.

Así, con sus valijas a cuestas, se fue y comenzó a estudiar en la UBA. Le fue bien y lo hizo por tres años, hasta que en este 2021 decidió cambiar de rumbo y apostar a la Psicología. Es que según cuenta, el paso por el teatro le cambió la perspectiva de las cosas y se dio cuenta que lo suyo iba por otro lado. 

“En economía me iba bárbaro, era un chabón muy estudioso, pero mis viejos me entendieron porque sabía que no era un apasionado por la economía, y en estos años de hacer teatro, mucha introspección, estar conectado conmigo, encontré una pasión que tengo sobre el ser humano en sí, que lo encontré en la psicología. Así que estoy muy contento de haberme cambiado”, dice con orgullo.

En teatro en cambio fue empezar y crecer a paso a paso, y buscar oportunidades en todos los casting que le presentaban. 

En 2018, cuando integraba el “Primer Camarín las Musas” tuvo su debut en escenario, en las actividades del cierre del año, pero también tuvo su primera participación en la pantalla, con una publicidad que lo tuvo como protagonista para una reconocida marca de telefonía celular.

En la publi, Bruno toca la guitarra, algo que fue muy divertido asegura, y el guion sigue en base a esta interpretación, entre críticas y elogios.  

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El 2019 también fue positivo para el joven de Comodoro, que logró tener una participación en la miniserie “Entre Hombres”, que próximamente se estrenará en HBO Max con Diego Cremonesi como protagonista. Además pudo participar de una publicidad de Precios Cuidados. Sin embargo, el 2020, como a todos, le quitó cosas, y en su caso no pudo realizar sobre tablas la obra “Chicos lindos” de Gabriel Gavila. 

Según contó, recién iban dos ensayos cuando se decretó el aislamiento, y al final la obra se terminó estrenando vía Zoom, con tres funciones en total, “una experiencia linda e interesante”, admite.

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En este 2021 Bruno (en Instagram @brunorondini99) volvió a los ensayos presenciales en la Escuela de Carlos Gandolfo, pero otra vez las restricciones hicieron de las suyas y los ensayos volvieron a los teléfonos.

Estaba previsto que en junio nuevamente retomara la obra de Gavila, pero justo le salió la posibilidad de grabar su primera película.

En “Como copiarse en su examen” su personaje se llama Tomás, y es uno de los cinco estudiantes que son mandados a rendir en diciembre y deciden vengarse con un plan maestro para copiarse y no estudiar. Sin embargo, no miden las consecuencias y no todo sale como está previsto, lo que los lleva a tomar otras decisiones que los marcan por el resto de sus vidas.

Bruno Rondini, el joven de Comodoro que salió en una campaña de celulares y ahora filmó su primera película

El joven asegura que “fue todo un desafío” filmar su primer largometraje. “Fue la primera película que grababa y preparar un personaje completo en una película tan grande fue todo un desafío. Por suerte encontré mucha similitud entre Tomás y yo, cosa que me facilitó la construcción del personaje, pero era todo un desafío porque las películas no se graban en orden entonces vos tenés que entrar a escena y construir ese estado de ánimo antes que digan acción. Pero estuvo muy buena la experiencia”, analiza.

La última semana, Bruno terminó de grabar el filme, y ya se prepara para grabar la segunda: “El sueño de Emma”, dirigida por Germán Vílche, la historia de una chica de las islas del Delta del Tigre, que sueña con estudiar inglés en Inglaterra, la tierra de su abuela. En el filme Bruno es Lungo, el compañero de escuela de Emma, un chico súper tímido al que le cuesta mucho hablar. 

El martes comenzará el rodaje, y Bruno pasará una semana en El Tigre metido 100% en el filme, tal como hizo en su primera experiencia para la cual incluso se aisló 15 días para no exponer al resto del elenco a un posible contagio.

Sin duda para él significará una nueva experiencia en el cine independiente, la posibilidad de seguir creciendo paso a paso, y también de seguir soñando. Por eso esta agradecido. 

“La verdad es que estoy súper contento. Hoy mi cabeza está más enfocada en el cine y el teatro, pero gracias a Dios y a mis viejos puedo desarrollar las dos cosas al mismo tiempo. Mi sueño es seguir avanzando en esto y seguir haciendo películas y lo que venga”, dice sin temor sobre esta búsqueda que lo ha llevado a realizar más de 150 casting en los últimos tres y ha reencontrarse con el Bruno que siempre fue de niño, haciendo lo que más le gusta en la vida: la actuación.

Bruno Rondini, el joven de Comodoro que salió en una campaña de celulares y ahora filmó su primera película