COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - “Mi papá era repartidor de pollos y arrancamos con esto y nos fue bárbaro. Yo no me quejo, pero laburamos muchísimo y la gente que nos conoce lo sabe. Así como hay gente que nos crítica en Facebook, hay gente que sabe que todo lo hicimos trabajando, yendo todos los días a las cuatro y media de la mañana. Esto nos duele en el alma, pero la apechugamos todos o nos caemos todos. No hay mucho margen”, dice Gabriel Barile, propietario de la cadena de panaderías Barile, luego que la empresa el último fin de semana lanzó un plan de crisis por el bajón de ventas que produjo la cuarentena por el coronavirus.

El empresario asegura que bajaron las ventas entre un 75% y 80%, lo que complicó también la cadena de pago a proveedores y servicios. Este impacto, con seis locales en funcionamiento, cinco de ellos alquilados, y 90 empleados, se hace difícil sostener los sueldos sin quebrar en el intento.

La decisión de la empresa de reducir la jornada laboral de 8 a horas a 4, pagando también la mitad del sueldo a los empleados, fue duramente cuestionada en las redes sociales. Sin embargo, Barile asegura que en este momento es la mejor alternativa, frente a un panorama desolador para el comercio en general, como el domingo publicó ADNSUR.

“Nosotros somos una empresa familiar, tenemos empleados de hace 33 años, los cuatro o cinco que empezaron con nosotros están ahí al pie del cañón, y después tenemos gente de 15 o 20 años, nos juntamos y era suspender gente y que no cobre por 30 o 60 días o reducir la jornada porque estamos vendiendo el 20%”, explicó sobre las razones que lo llevaron a tomar la medida.

Barile asegura que la empresa intentó sostener las ventas ofreciendo delivery, pero la gente no compra. 

Y ante las críticas el empresario se defiende y asegura que la firma cumple con todas las obligaciones de la ley. “Tenemos una empresita que tiene todo en blanco, vendemos todo en blanco, debemos ser uno de los pocos panaderos de Argentina; tengo una médica veterinaria que hace auditorías todas las semanas, traigo una asesora gastronómica de Neuquén de primer nivel, todo como corresponde, y tenemos una masa salarial de más de 4 millones de pesos, más cargas sociales, entonces al vender el 20% no vamos a llegar y el Estado nos va a prestar plata al 24% de interés pero el mes que viene ya no puedo pedir otro crédito”.

Para el empresario el panorama es desolador. Asegura que otras empresas de la ciudad ya se comunicaron con él para saber más sobre este plan de crisis, y que la posibilidad de quiebra de muchos comercios es una realidad que hará estragos en la economía local.   

Sin embargo, dice que la crisis en el sector viene de antes. “La crisis social que va a haber acá va a ser increíble, entre el petróleo, el Estado y el privado. Pero la crisis no es por el coronavirus, tenemos una crisis económica hace 10 años. Nosotros teníamos una rentabilidad del 3% cuando debería ser de un 6 o 7%, pero venimos arrastrando problemas y con esto directamente habría que dar la quiebra o irnos del mercado, pero esto es lo menos malo que puede pasar; dentro de un mes vamos a ser los menos malos”, analizó.

Barile admite que en este momento “la salud es lo más importante”, pero cree que “la economía debería tener un pie puesto ahí arriba”.

Sobre la decisión de la firma, admite que no todos los trabajadores tomaron bien la medida. “Todo el mundo quiere cobrar las 8 horas como corresponde, pero en la mayoría de nuestros empleados prevalece que no tenemos opción, porque no hay con que pagar 4 o 6 millones de pesos de masa salarial”, admitió.