Roberto Barragan (56) y su hermano Carlos (62) toda su vida se dedicaron a la horticultura en Gaiman. Tenían zanahoria, tomate y algo de papa, con la cual abastecían a muchos comercios de Puerto Madryn. Sin embargo, en la década del 90 todo cambió; no pudieron competir con los inmigrantes bolivianos que se instalaron en la zona y una gran inundación terminó con todo. Así, luego de una vida dedicada al campo, dejaron la chacra que alguna vez había sido de su abuelo y luego de su padre. Sin imaginar que una década después iban a incursionar en vinos.

Bardas al Sur, el viñedo de Gaiman que en plena pandemia inauguró su propia planta de elaboración

Roberto y Carlos son los dueños de Bardas al Sur, uno de los vinos que se elaboran en el poblado de origen Gales, cercano a Puerto Madryn.

Hace 10 años los hermanos decidieron volver al campo, luego que trabajaron en diferentes emprendimientos. Carlos estuvo abocado a su tarea como docente en la escuela Agrotécnica 733, mientras colaboraba en la chacra con sus padres. Y Roberto trabajó en un comercio de Trelew, administró un campo en el interior de la provincia y manejó un remis, cuando sus hijas le pidieron que vuelva a la ciudad. 

Cuenta Carlos a ADNSUR que estaba trabajando como remisero cuando de a poco comenzó a volver al campo familiar junto a su hermano. Primero comenzaron a proyectar pasturas, luego a sumar animales, y en 2011, cuando recién habían armado un cuadro alfalfa, un amigo del INTA les comentó sobre la posibilidad de plantar uvas para elaborar vino.

En ese momento la fruta se mandaba a Mendoza, donde se procesaba para luego convertirla en esa noble bebida que acompaña cada asado.  A Roberto y Carlos les gustó la idea y luego de charlar con la familia, decidieron plantar un cuarto hectárea para ver si era factible la producción. Las uvas elegidas fueron Pinot Noir y Malbec, 450 de cada una.

A la distancia, Roberto admite que nunca fue amante de los vinos de alta gama, y reconoce que lo suyo comenzó por probar, y cada vez se entusiasmó más. “Nosotros siempre  tomamos vino, pero nunca apuntábamos a tomar vinos de alta gama, tomábamos una botellita de medio o damajuana, pero esta gente nos dijo que se podía dar y empezamos a trabajar juntos; empezamos a trabajar asesorado por el etnólogo Mario Lascano de la bodega Fabre Montmayou y con el ingeniero agrónomo César Sanz de INTA, y una vez que uno se mete en el mundo del vino te atrapa”.

DE 250 A 3000 BOTELLAS

En 2015 los hermanos Barragán vieron los frutos de esa primera plantación y elaboraron 250 botellas de vino, todo un logro para ellos. Pero la prueba no salió de la mejor manera y los vinos al poco tiempo se echaron a perder. Fue el etnólogo Mario Lascano quien los ayudó a corregir el proceso y así, el proyecto comenzó a crecer lentamente.

Cuenta Roberto que hasta 2019 elaboraron en la planta del INTA, y en plena pandemia, al ver que no podían hacerlo, decidieron abrir la planta que venían diseñando hace un tiempo para poder elaborar por su cuenta y no perder la cosecha. Desde entonces, Bardas al Sur elabora en su propia planta, ubicada en Bryn Gwyn, a cinco minutos del centro de Gaiman y 5 kilómetros de la plaza principal.

Allí el año pasado se elaboraron 3000 botellas, y este año un poco más de 2000. Es que como dice Roberto, la “producción agropecuaria no es matemática”.

“Un año te da más, otro menos, pero cuando tengamos todo vamos a estar en unas 6000 botellas. Viene muy lento porque ha helado todos los años. Ese es el problema que tenemos, y no tenemos controles de heladas porque si la plantación sale 1000 pesos para hacer una hectárea, para que tenga control de helada tenés que poner otros 1000. Además nosotros estamos en el centro del valle donde no tenemos canal y no es tan fácil. Así que tenemos que pelear contra el clima”, admite, sabiendo que aún así la elaboración es posible. 

Respecto a sus vinos, Roberto asegura que no tienen nada que envidiar a producciones de otra zona. “El Pinot Noir es un vino frutado, suave, un vino que tiene una acidez muy alta, equilibrada, una frutilla muy presente y mucha fruta en nariz cuando se libera. El Malbec, en cambio, es tradicional con un paso por madera de 3 meses, con mucha fruta, una ciruela madura, buen cuerpo, una densidad muy buena, pero no es mejor ni peor que un vino de Mendoza, es totalmente diferente”

Para Roberto, el hecho de estar cerca de la costa, a 30 kilómetros en línea recta del mar, es un punto a favor que tiene su cosecha, ya que tiene una influencia marítima muy grande, con vientos de la costa y cambios de temperatura, que de día puede alcanzar los 45° grados y de noche bajar a 12°. 

Bardas al Sur, el viñedo de Gaiman que en plena pandemia inauguró su propia planta de elaboración


En la actualidad los vinos se pueden conseguir en Gaiman y alrededores, pero también en Buenos Aires, gracias a una pareja que tiene la representación de diferentes bodegas de Mendoza y sumó a su carta de productos los vinos de esta zona de Chubut. 

Por supuesto, quienes quieran conocer el lugar también pueden hacerlo (deben comunicarse vía WhatsApp al 280-4684418) y comprar la botella en el mismo lugar donde se cosechó la uva. 

En este sentido, Roberto advierte: “No esperen encontrar toneles de madera. Es un galpón, solo que adentro tenés un tanque aprobado por el INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura). Esto es un proyecto familiar, rentable porque nosotros hacemos todo el proceso desde la elaboración hasta la parte de ventas, y complementario a la chacra porque hay 60 ovejas con corderos y 10 o 13 terneros que salen a la venta, todo con pastoreo rotativo”. 

El proyecto apunta a tener un total de una hectárea de plantacionesalcanzar las 6000 botellas de elaboración y continuar con el trabajo familiar, ya que como dice Roberto, todos colaboran en el funcionamiento de la bodega, desde sus hijas hasta algunos colaboradores externos. “Con eso nosotros ya estamos, después tenemos 15 hectáreas para plantar pero esto dependerá de mis hijas, es trabajo de ellas si quieren continuar”, dice el hombre, quizás esperando que ellas continúen el legado de su padre y su abuelo, con los vinos del valle de Chubut, aquella tierra que se anima a incursionar en viticultura. 

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