El geólogo José Paredes advirtió este miércoles que los períodos de sequía serán cada vez más frecuentes y extendidos, en contraste con lluvias extraordinarias que seguirán produciéndose en forma esporádica sobre la región, al analizar la crisis hídrica que atraviesa la cuenca del río Senguer motivada por la falta de precipitaciones en la cordillera. Propuso sistemas de medición precisos en el codo del río Senguer.

Paredes recordó que el temporal de 2017, con más de 400 milímetros de lluvia caída en 10 días en Comodoro Rivadavia, “estuvo fundamentalmente relacionado con un desbalance térmico en el mar”, ya que había temperaturas elevadas en el océano Atlántico, con una gran evaporación, que formó nubes que funcionaron como un frente. 

“Esto hizo chocar a la tormenta, girarla y volver hacia la ciudad”, explicó en diálogo con Periodismo de 10, en referencia a la catástrofe climática de hace 4 años. En cambio hoy -comparó- se da un fenómeno contrario: la temperatura del océano Pacífico, que incide sobre la cordillera, está muy baja, lo que impide la evaporación,  lo que ha disminuido la precipitación de nieve y lluvia en la cordillera, que es la zona de recarga  del agua que se consume en la cuenca del río Senguer.

Necesidad de sistemas de medición para tomar decisiones

“A gran escala, hay una situación climática global. Después –diferenció Paredes- tenemos toda nuestra situación hídrica dentro de la cuenca que tiene que ver con el manejo del agua que naturalmente llega, que ese quizás es la variable de ajuste en estas circunstancias”.

Para un mejor control de los consumos de agua y las decisiones que deberán adoptarse en materia política para el manejo de estas crisis, Paredes opinó que se necesitan elementos de medición precisos.

“Tiene que haber un registro confiable y la suficiente cantidad de lugares de medición, para establecer responsabilidades en diferentes sectores de la cuenca, para conocer dónde se está perdiendo mayor cantidad de agua y de esa manera establecer los controles que eso requiera”.

Tras descartar que hoy haya alto consumo de agua en la actividad petrolera, ya que en la industria se dispone de grandes volúmenes de agua de formación para los procesos de recuperación secundaria, el geólogo opinó que el foco debe apuntar a “los cambios de descarga natural”, por lo que mencionó la alta variabilidad que se observa en el caudal del codo del río Senguer, que es a partir de donde el curso de agua se dirige hacia el lago Musters.

“Ese es un punto crítico –explicó-, porque a partir de ahí va derecho al lago y pasa por las zonas de cultivo de Sarmiento. Hay grandes variaciones naturales: en los meses de octubre y noviembre el valor promedio de agua que pasa por la zona es de 84 metros cúbicos por segundo, mientras que en marzo se reduce 10 metros cúbicos por segundo”.