Hace un año, cuando la situación de Garbarino era ya muy crítica, el empresario Carlos Rosales, dueño del grupo asegurador Prof, actual dirigente de San Lorenzo y ex funcionario bonaerense durante la gobernación de Daniel Scioli, se quedó con la empresa de la tradicional familia que le dio nombre a la compañía.

Pero Rosales nunca pudo remontar el negocio, acuciado por una deuda extendida y el impacto de la pandemia en el consumo.

Además del cierre constante de locales, en los últimos meses la empresa tampoco pagó sueldos. Fuentes sindicales fueron más allá en las últimas horas y directamente denunciaron un lockout patronal con cierre de comercios de la marca a nivel nacional.

Todo en un contexto en el que se cayó la venta del único interesado firme en comprar la compañía: Facundo Prado, presidente de la operadora de televisión por cable e internet Supercanal Arlink y CEO de la empresa Centrocard.

A pesar de la reestructuración que logró Rosales con los bancos acreedores que financiaron unos $4.000 millones, según fuentes del sector la deuda total de la empresa, con proveedores y otros, ascendería a unos $15.000 millones. Además, la compañía tiene paradas desde hace 45 días sus plantas de Tierra del Fuego –que maneja bajo la marca Digital Fueguina– por una medida gremial. El Grupo Garbarino, integrado por la cadena de electrodomésticos e informática (Compumundo), las fábricas del Sur y sus negocios financieros y de viajes, suma un total de 3.800 empleados.

Sobre la situación de la empresa, sus actuales dueños prefieren no hablar de crisis, dicen que siguen buscando alternativas y que se trabaja sobre tres ejes para recuperarla. Primero, resolver la mora de los sueldos. Esperan recibir para hacerlo $438 millones que dicen que el Gobierno porteño les debe por retenciones indebidas de ingresos brutos. Luego, buscarán retomar la operación para revertir la caída de ventas, volver a comprar mercadería por medio de un fideicomiso (operado por un banco y administrado por un tercero) y poner en funcionamiento otra vez las plantas de Tierra del Fuego por medio de un acuerdo con otro gran fabricante con el que están negociando. Finalmente, la solución de fondo, que es reestructurar la deuda con nuevos inversores. Desde la empresa detallaron que volvieron a firmar un acuerdo de confidencialidad con “una empresa americana grande de e-commerce” para que se sume como socio. No dieron más detalles al respecto.

Hablan también de que la segunda ola impactó fuerte en la cadena y que hizo caer las ventas en un 60% en abril y 75% en mayo.

Según empleados que hablaron con Infobae, el jueves pasado la empresa dio la orden de cerrar todas las sucursales por “complicaciones mayores que se podrían dar en el contexto que estamos atravesando”. Temían saqueos: que los trabajadores se llevaran la mercadería como parte de pago de los sueldos adeudados, algo que estuvo a punto de pasar en sucursales del interior. El viernes, sin embargo, algunos gerentes volvieron a abrir sus locales.

Fuente: Infobae