COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires, actualmente se desempeña como columnista en el sitio Filo News, desde Buenos Aires, pero mantiene su vínculo permanente con la urbe petrolera, de donde es oriundo. En diálogo con Periodismo de 10, por CNN Comodoro (94,3 Mhz), el economista desglosó parte del análisis que planteó en su última columna, en la que preguntaba: “¿Está preparada la economía para una segunda ola de coronavirus?”: “Está claro que en general la economía no estaba preparada para la llegada del coronavirus (el año pasado) y ahora, en esta segunda ola, se esperaría que sea distinta en términos de la preparación de protocolos, para que puedan seguir desarrollándose ciertas actividades que el año pasado se cerraron”, indicó en principio.


Sin embargo, precisó Finlez que aun cuando no haya una cuarentena similar a la del año pasado, la economía volverá a verse afectada en determinados ámbitos de trabajo: “Lo que está claro es que haya o no haya restricciones, la actividad se va a haber afectada, porque la población con más riesgo o temor va a dejar de consumir servicios de gastronomía, de bares, turismo, esparcimiento…Creo que esto va a ser inevitable y las distintas consultoras hacen foco también en esto. Se va a afectar la recuperación que se vienen observando desde mediados del año pasado –precisó-. Esta segunda ola puede afectar a las actividades sociales y masivas más que a otras, que ya cuentan con protocolos o no tienen necesidad de convocar a grandes cantidades de gente”.


Como contra parte, el economista indicó que en el presupuesto nacional 2021 no hay recursos de la magnitud del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) y ATP (Asistencia al Trabajo y la Producción): “Esto se da con el agravante de los datos de pobreza que conocimos la semana pasada, que hoy alcanza al 42 por ciento de la población –señaló-. Aunque haya o no medidas restrictivas, esta segunda ola va a volver a frenar la actividad de changas, o el trabajo en negro que es el que hacen los sectores más desfavorecidos de la población y que son los que terminan bajo la línea de pobreza. Por eso, con la situación actual, la llegada de la segunda ola preocupa más”.

 El consejo del FMI sobre cambios impositivos

Finlez se refirió también al reciente informe del FMI, en el que ante el contexto de crisis mundial planteado por la pandemia, hizo una propuesta contraria a lo que son las recetas habituales del organismo, ya que impulsa la aplicación de  impuestos de emergencia a los sectores sociales más pudientes: “Lo que ha propuesto en este nuevo reporte, no solo para Argentina sino por lo que está pasando en el mundo, es avanzar hacia un sistema tributario progresivo, es decir aumentar impuestos a las personas más ricas, en base  la emergencia y los impactos negativos del coronavirus”.


Consultado sobre la ley de impuesto extraordinario que se aprobó recientemente en la Argentina, que fija un tributo de emergencia para fortunas superiores a 200 millones de pesos, respondió: “Hubo un fallo hace algunas semanas que favorece a un directivo de Global (se trata del empresario Alejandro Scannapieco), al que la justicia eximió de pagar ese impuesto y además se están acumulando otras presentaciones judiciales. También hubo en la última semana una campaña activa, de estudios jurídicos y contables, para armar estrategias que permitan evitar el pago del impuesto. Además, el gobierno prorrogó el cobro de la primera de las 6 cuotas, por lo que el 16 de abril podremos saber cuántos lo han pagado y cuánta gente decidió no hacerlo, a través de la judicialización de otras estrategias”.

El economista enfatizó que la propuesta del FMI tiene que ver con el contexto de emergencia mundial, en el que “los millonarios se hacen más multi millonarios y los pobres se vuelven cada vez más pobres. El FMI se adaptó a esta nueva situación, hasta cierto punto y también llegó a la Secretaría del Tesoro de Estados Unidos, que anteayer hizo un llamado para ir hacia una coalición internacional que fije un piso de impuestos a grandes corporaciones tecnológicas. En ese caso tiene que ver con empresas como Facebook, que van cambiando su domicilio en función de la estructura fiscal de cada país y se va mudando para pagar menos impuestos. Se apunta a fijar un piso para que estas grandes compañías dejen de rotar por los países y de generar una competencia entre estos, cobrando cada vez menos impuestos”.