COMODORO RIVADAVIA - "Intentamos no ser tremendistas. Transcurrieron cinco meses y la problemática se agudiza”, dijo el rector de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Alberto Ayape, quien  reconoció un clima de incertidumbre que se multiplica en más de 15 mil alumnos, 1.500 docentes y 600 no docentes. “Tuvimos una reunión en Buenos Aires en donde nos atendió el ministro de Educación, Esteban Bullrich, pero no nos dio precisiones ni soluciones. Escuchó lo que decíamos, dijo que teníamos que esperar pero me vine casi con nada”.

Respecto al aporte planteado por Nación Ayape aclaró: “El presupuesto global del sector universitario público nacional es de 51 millones de pesos o sea que los 500 millones anunciados no representan ni siquiera el uno por ciento. Bienvenido sea, no es para desestimarlo pero está muy lejos de resolver la problemática en la que estamos inmersos”.

-Si esto no se revierte, ¿cuál es el futuro de la Universidad?

-Podemos garantizar el funcionamiento en los gastos fijos hasta junio o en el mejor de los casos hasta agosto tendríamos fondos disponibles para más o menos paliar la situación. A partir de esa fecha, sin un refuerzo presupuestario importante vamos a tener dificultades y no podremos cumplir con la función social de la Universidad, no sólo en lo educativo sino también en Extensión, investigación y demás.

-¿El recorte es una cuestión más ideológica que de una política universitaria?

-No lo sé porque veo que no hay armonía entre lo que se dice y lo que se hace. Veo que se habla de la educación pública, que se apoya la formación universitaria porque es necesaria para desarrollo del país pero en los hechos no vemos la misma intencionalidad. La realidad que vemos hasta ahora es que se ha hecho muy poco. Y la prueba está en que el sistema público universitario no estaba desde hace mucho con tantos problemas. Las más de 50 universidades nacionales están en situación de paro y protesta.

-¿Así es muy difícil proyectar nuevas carreras y obras?

-Ni hablar. Estamos hablando de sobrevivir. No podemos pensar en cuestiones adicionales al presupuesto. Me refiero a imputaciones extras para hacer tareas de Extensión, construcción o mantenimiento de edificios. Hablamos de seguir brindando un servicio educativo como hasta ahora. De ninguna manera digo que antes estábamos “excelentes” pero no teníamos estas cuestiones acuciantes que tenemos hoy. Había atrasos en partidas o no llegaban los fondos cuando se necesitan; había pequeños desfasajes pero más tarde o más temprano, el tema se resolvía y no entrábamos en situación de incertidumbre. Me preocupan las paritarias ya que con el incremento desmesurado en el nivel de precios y la pérdida del poder adquisitivo por los salarios, estamos hablando de paritarias “a la baja” o sea ni siquiera se va a poder mantener el valor del poder adquisitivo del salario real. Estaremos por debajo. Se dice que el docente tiene que ganar bien pero en la realidad, los salarios van a la baja.

-¿Cómo seguirá gestionando para revertir esto?

-El problema trasciende el ámbito de la Universidad sino que es de nivel macroeconómico y abarca a todos los sectores del país. La solución sólo para el sistema universitario no va a ser suficiente. Si no se soluciona el problema del chico que debe pagar un pasaje altísimo, la educación pública no puede tener éxito. Es un problema integral y hay que abordarlo de la misma manera. La Universidad es una pequeña parte. Nos reunimos con diputados y senadores y les planteamos la necesidad de un refuerzo presupuestario global pero que no vulnere la autarquía y autonomía universitaria. Que no nos pretendan decir “Te damos este dinero para hacer esto o lo otro” sino que nos asignen el presupuesto que necesitamos, siendo decisores de dónde aplicar estos recursos. En estos momento hay una subejecución presupuestaria, nos mandan menos dinero del que fue aprobado por el Congreso de la Nación en noviembre de 2015. Y no sabemos por qué.

-¿De qué presupuesto debe hablarse para que la UNPSJB mantenga su actividad?

-Para sobrevivir necesitamos de 25 a 30 millones de pesos para llegar “a fin de mes”. Si queremos solucionar cosas pendientes como el arreglo de los edificios, necesitaríamos entre 70 u 80 millones más. Y hablamos de reparación y no de hacer nuevos.

Fuente: Jornada

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