BUENOS AIRES - Lejos de resultar una opción saludable, las promocionadas como "dietas milagro" pueden tener varios efectos negativos sobre la salud, entre los que destacan la desnutrición y la pérdida de masa muscular, además del aumento del riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular. Y en eso se asienta la importancia de saber identificarlas.

Según la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas, este tipo de regímenes se caracterizan por proponer resultados rápidos, casi milagrosos. Además, exageran o distorsionan la realidad científica de un nutriente o alimento, basan sus recomendaciones en un único estudio o en trabajos realizados con pocas personas y contienen afirmaciones que contradicen a reputados colectivos sanitarios.

"Hacen uso de medias verdades, para así convencer al consumidor. También se basan en testimonios, en su mayoría falsos, para aumentar su credibilidad", señala Laura Girona, dietista-nutricionista especializada en nutrición clínica y deportiva y portavoz de CODINUCAT (Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Catalunya).

Aunque los expertos las desaconsejan constantemente, hay personas que confían en sus falsas promesas. "Los cánones estéticos actuales son difíciles de alcanzar de forma saludable, lo que genera ansiedad y frustración. Esto provoca que se busquen soluciones inmediatas y poco sanas", explica Girona, quien insiste en que la salud no depende únicamente de qué y cómo comemos, sino de muchas otras cosas, como la actividad física, el sueño o el estado emocional. De hecho, en su origen la palabra dieta (que deriva del griego "díaita"), no respondía únicamente a la alimentación, sino que hacía referencia al estilo de vida de la persona.

Si bien la promoción de "las dietas milagro" no está permitida, cada año surgen nuevas propuestas que pueden poner en riesgo la salud de quienes las siguen. Estas son algunas de las más conocidas de los últimos años, desaconsejadas por la mayoría de nutricionistas.

La baby food diet

La dieta de los "potecitos".
La dieta de los "potecitos".

Esta "dieta milagro", que han popularizado famosas como Gwyneth Paltrow o Jennifer Aniston, propone sustituir los alimentos sólidos por purés y papillas de bebé. Sus defensores señalan que basando nuestra alimentación en estos productos (marcan un límite de 14 potecitos al día) y cenando normal, conseguiremos alcanzar nuestro peso ideal en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, esta propuesta esconde varios riesgos.

"Para que una pauta alimenticia sea saludable debe cubrir todos los requerimientos nutricionales del individuo y desde luego la 'dieta de los potitos' no los cubre", advierte la dietista-nutricionista Laura Girona. "Este tipo de productos van dirigidos a la población infantil, así que es complicado que un adulto obtenga todos los macronutrientes y micronutrientes necesarios a partir de estos. Además se trata de una dieta totalmente incompatible con una vida social normal", añade.

La médica y dietista Montse Folch explica que en ocasiones sí se recomiendan este tipo de productos a otros colectivos que no sean niños pequeños, como por ejemplo, a personas mayores. "Los toman ancianos que no pueden masticar y cuyo gasto de energía es muy bajo", señala. Sin embargo, coincide con Girona en que tomarlos en otras circunstancias y con el objetivo de adelgazar no es lo más adecuado si se quiere seguir una dieta completa y equilibrada.

Si bien siguiendo estas indicaciones es muy probable que experimentemos un descenso de peso, lo haremos por la pérdida de masa muscular y no de grasa. De modo que cuando volvamos a comer normal no solo recuperaremos el peso inicial, sino que podemos llegar a sobrepasarlo. "Lo importante es cambiar de hábitos y mantenerlos a largo plazo. Seguir pautas dietéticas de este estilo durante un tiempo no funciona ni es sano", añade Laura Girona.

La dieta del vinagre

Advierten por las falsas “dietas milagro”: pueden causar desnutrición y pérdida de masa muscular

Los defensores de esta propuesta aseguran que tomar entre una o dos cucharadas de vinagre diluidas en agua antes de cada comida puede ayudar a adelgazar. Para confirmar su teoría se respaldan en un estudio que se publicó en 2010 en la revista Bioscience, Biotechnology and Biochemistry, cuyos autores demostraron estos efectos tras hacer un experimento con personas obesas. Durante doce semanas, los participantes que consumieron diariamente una bebida con una o dos cucharadas de vinagre de manzana adelgazaron entre 800 y 1.800 gramos, mientras que los que tomaron una versión sin vinagre no sufrieron cambios en su peso. Con estos datos sobre la mesa puede parecer que esta recomendación tiene algo de sentido, pero hace falta un poco más de contexto.

"Esta pérdida de peso no fue relevante y los participantes volvieron a recuperar los kilos perdidos", explica Girona, quien añade que no hay evidencias científicas que prueben que el vinagre de manzana puede ayudar a adelgazar. De hecho, siempre que se han presentado propuestas defendiendo esta relación pérdida de peso-vinagre, la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) las ha rechazado. Además, tomar vinagre varias veces al día tiene otras contras. "Aparte de que su sabor no es demasiado agradable, abusar de su consumo puede hasta sentarnos mal", explica Girona.

La dieta de las 800 calorías

Su nombre ya lo dice todo: esta dieta limita la ingesta de calorías a 800 por día, una cifra que se encuentra muy lejos de la recomendación que suelen hacer los expertos, que ronda las 2000.

Las dietas detox no tienen fundamento científico. Foto ilustrativa Shutterstock.
Las dietas detox no tienen fundamento científico. Foto ilustrativa Shutterstock.

"En primer lugar se debe tener en cuenta que no todas las calorías son iguales. Es decir, no será lo mismo obtenerlas de un fast food que de frutas y verduras", advierte Girona. "Y en segundo lugar, una ingesta de 800 calorías por día, aunque sean de buena calidad, es insuficiente para cualquier adulto de cualquier población", añade. Seguir este tipo de recomendaciones puede provocarnos un déficit de macronutrientes y minerales, además de varios problemas de salud, desde más leves a más graves. "Esta cantidad de calorías puede corresponder a las necesidades de un niño", alerta.

​ Por su parte, Montse Folch sostiene que una dieta de 800 calorías sí podría llegar a recomendarse, pero solo a personas cuyo gasto de energía sea muy bajo. Sin embargo, advierte que no es nada aconsejable para quienes siguen un ritmo de vida activo. La médico y dietista del Centro Médico Teknon plantea otra alternativa menos drástica para perder peso. "Un buen modo de adelgazar puede ser reducir la ingesta de calorías en la cena. Así ya empezaremos a notar cambios", declara Folch, quien explica que dependiendo de cuál sea nuestro objetivo también podemos reducir la ingesta en otras comidas del día, pero siempre asegurando que sean completas y equilibrados.

La dieta del grupo sanguíneo

Según los defensores de esta dieta que surgió en los años 80, el grupo sanguíneo determina qué alimentos deben componer nuestra alimentación. Aseguran que cada grupo se originó en una época distinta de la historia y que nuestra dieta debe basarse en los alimentos que se comían entonces. Por ejemplo, aquellos que pertenezcan al grupo 0 (que supuestamente es el que corresponde a los primeros humanos), deben basar su alimentación en productos cárnicos y pescado, pues en aquel periodo se vivía sobre todo de la caza y la pesca. Sin embargo, no hay consenso científico sobre cuándo surgió cada grupo sanguíneo, así que la dieta del grupo sanguíneo se desmorona por sí sola.

Folch explica que hace 20 años, cuando esta dieta se popularizó, intentó llevarla a la práctica con algunos de sus pacientes. Si bien unos pocos bajaron de peso, la gran mayoría no experimentaron ningún cambio. Así que terminó por descartarla. "Vi por mi misma que no tenía ningún sentido", explica Folch. Y con los años, sigue sin haber evidencia científica que respalde estas recomendaciones.

El teatoxing

Responde a la combinación de las palabras té y detox, defiende que a través de la ingesta de té podemos depurar nuestro organismo, eliminar toxinas y, de paso, perder peso. Pero al igual que el resto de dietas detox, no tiene fundamento científico.

"No necesitamos ninguna ayuda externa para desintoxicarnos. Hay órganos de nuestro cuerpo como el hígado y el riñón que se encargan de ello", afirma Girona, quien añade que si por algún motivo estos órganos nos fallaran, tomar tés o batidos verdes seguiría sin ser la solución.

Por su parte, Folch señala que tomar té antes o después de las comidas puede ayudarnos a reducir la sensación de hambre, pero descarta que sean adelgazantes por sí solos. Además, los defensores del teatoxing recomiendan una ingesta de entre seis y ocho tazas al día, una cantidad muy superior a la que recomienda. "Entre café y té, no deberían superarse las tres tazas diarias. Aunque son bebidas con un aporte calórico bajo, tomar cafeína y teína en exceso puede influir en la secreción de insulina y provocarnos más hambre", advierte.

¿Y por qué los defensores de esta pauta recomiendan una ingesta tan elevada? Pues porque generalmente son las mismas empresas que comercializan los "tés depurativos" quienes promueven la práctica del teatoxing.

La dieta OMG

Se popularizó en 2012, con la publicación del libro Six Weeks to OMG. El autor de esta dieta, el entrenador personal Paul Khanna, recomienda saltearse el desayuno, evitar la fruta y darse duchas de agua fría, entre otras sugerencias muy concretas, para así perder nueve kilos en tan solo seis semanas. ¿Tiene sentido alguna de estas recomendaciones?

"A diferencia de lo que solía pensarse hace unos años, hoy sabemos que no hace falta hacer cinco comidas al día. Pero del mismo modo que no se debe obligar a nadie a desayunar, tampoco creo que deba prohibirse comer por la mañana. Para mí no es una pauta con la que se pueda generalizar", sostiene Girona.

"Yo recomiendo desayunar o cenar poco, antes que no comer nada", añade Folch, quien considera que es muy complicado mantener este tipo de ayunos a largo plazo. En cuanto a la exclusión de la fruta, ambas expertas se muestran en desacuerdo. "Si no nos gusta la fruta podemos complementar su consumo con verduras, pero no es recomendable eliminar la ingesta de ambas", advierte Folch.

Por lo que concierne a las duchas de agua fría y su relación con la pérdida de peso, no hay evidencia científica que lo sustente. Sin embargo, algunos expertos sí que defienden que pueden ser útiles para aliviar el dolor de piernas causado por las varices o una mala circulación.

HADA MACIÀ. La Vanguardia.