SAO PABLO - Un nene brasilero llamado Cesar fue devuelto por la familia que lo adoptó en  2015. El menor tenía seis años cuando se unió a la familia y luego de convivir, decidieron terminar con la relación. La pareja, Márcia y Luiz, argumentó, que tiene un hijo biológico, que el niño era rebelde y tenía  una actitud “agresiva, desafiante e imprudente”.

Los padres adoptivos fueron denunciados ante Ministerio Público de Sao Paulo. Ahora, cuando el menor tiene 11 años, se conoció el fallo de la justicia, que fue favorable para él: la pareja deberá pagarle 150.000 reales (unos US$27.700) al menor.

El argumento de la Justicia indicó que esta situación le generó un daño moral y psicológico al menor, que no tiene familia y había sido adoptado. Claro que la pareja acusada negó que habían causado eso en el niño, según publicó La Cien. 

“Llegaba a la casa con pánico por la lluvia, dormía mal, sin hábitos educados, sin hacer su limpieza personal, además de ser descuidado con sus objetos personales, desinteresado en las tareas escolares, con dificultad para aceptar reglas, así como con la costumbre de mentir para lograr sus objetivos y evitar el castigo”, contaron Márcia y Luiz.

El tribunal indicó que los padres realizaban trato diferencial entre su hijo biológico y el adoptado. Ambos iban a una reconocida escuela privada y decidieron sacar de ahí al nene adoptado para mandarlo a una municipal. También se fueron a Disney y lo dejaron a él con un cuidador en Brasil.

“Tales comportamientos denotan que los acusados no acogieron genuinamente al niño en su familia, haciendo una clara distinción en el tratamiento con el niño biológico, incluso tomando la decisión drástica de devolverlo, sin tener en cuenta los sentimientos del niño y sin tener ninguna preocupación por la condición de un niño en desarrollo”, indica el fallo de la jueza Marcia Dalla Déa Barone.

El fallo determinado fue de primera instancia y posteriormente fue confirmado por el Tribunal de Justicia de Sao Paulo. Esta instancia judicial en Brasil se realiza en estas ocasiones, que si bien las adopciones son irrevocables, los niños pueden ser devueltos antes que estar con alguien que nos les hace bien. Por eso, los adoptantes pueden ser acusados.

César se alojó con una familia de acogida y luego tuvo un tutor. Según se informó, el menor tenía un gran enojo con la situación por lo que fue asistido psicológicamente. Sin embargo, ahora su estado mejoró, y fue su cuidador quien en el 2018 pidió su adopción.