Son las 15:30 del jueves. Me tomo un descanso previo a continuar con las actividades laborales de la tarde. Tengo el teléfono en la mano, intercambiando mensajes de WhatsApp y de repente suena el teléfono. La característica es de Trelew, y el número no lo conozco. Atiendo, y al otro lado se escucha a una mujer grande. Me pregunta si tengo un minuto y me cuenta que llama para relatarme un versículo de la Biblia. 

El llamado me sorprende, la invitación aún más, pero es imposible decirle que no a alguien que está regalando un minuto de su tiempo a cambio de nada. 

Miriam comienza su relato. Aún no me dice su nombre, pero cita a Jeremías, un capítulo y un versículo. Me cuenta que ellos están haciendo precisamente lo que dice la Biblia, profesar la palabra de Jehová, y cómo no pueden hacerlo como antes, caminando, puerta a puerta, ahora lo hacen en forma telefónica, eligiendo números al azar.

Me dice el versículo completo. Yo la escucho y una vez que termina me dice su nombre: “Me llamo Miriam, soy testigo de Jehová y como no podemos visitar a las personas lo hacemos por este medio, que es el medio por donde podemos predicar. Llamamos en orden aleatorio, no sabemos a quién pertenece cada número, pero la persona que nos atiende le explicamos el motivo por el cual lo llamamos”.

“Nuestra misión principal es predicarle a las personas en todo el mundo. Entonces cómo vino la pandemia buscamos la forma de continuar, porque nuestra misión no ha parado, es un mandato de la Biblia. Cuando Dios vino a la Tierra dijo que sus verdaderos discípulos tenían que seguir predicando hasta el fin de este sistema. Entonces nuestra obra continúa, de una manera o de otra, pero tenemos que contarle a la gente de las promesas de la Biblia”.

Tras su explicación le cuento a Miriam que soy periodista y que me resulta interesante la forma de predicar que implementaron. Ante la consulta, cuenta que hace muchos años asiste a la Congregación Este de Puerto Madryn junto a su esposo, e incluso “crió a hijos bajo la verdad de la Biblia”. 

Cuenta, que hoy, por la pandemia, todo se realiza a través de plataformas digitales y que la persona que quiere también puede estudiar la Biblia de forma remota. 

Miriam me invita a participar de la Asamblea de Distrito que el domingo se realizará vía Zoom, bajo el nombre “Poderosos gracias a la Fe”. Precisamente esta es la forma en que por estos días los Testigos de Jehová continúan con las reuniones del credo. 

En tiempo de estafas virtuales y promociones telefónicas engañosas es importante aclarar que cuando ellos llaman para recitar algún versículo de la biblia no piden ningún dato de la persona, salvo su nombre, y que por supuesto tampoco tiene un costo. Es que como dice Miriam, “la palabra de Dios no se vende, ni pide nada a cambio".

Nuestro trabajo es totalmente voluntario. Un ratito por todo el mundo”.

Así termina nuestra charla, cada uno con su misión. Ella profesando la palabra, y nosotros contando esta novedosa forma de predicar que implementaron los Testigos de Jehová, algo que en tiempos difíciles muchos agradecen escuchar.