WASHINGTON - Cuando en el mundo entero las esperanzas en medio de la pandemia se centran en las vacunas, el director ejecutivo de Moderna, Stephane Bancel, pronosticó que el COVID-19 se transformará en una enfermedad endémica.

Para el CEO de Moderna -laboratorio estadounidense que desarrolló una exitosa vacuna contra el COVID-19- no terminaremos con la amenaza del coronavirus, que ya arrojó 2 millones de muertos en el mundo.

“El SARS-CoV-2 no desaparecerá y vamos a vivir con este virus, creemos, para siempre”, lamentó.

Lo manifestó en las últimas horas durante un panel de discusión en la Conferencia de Atención Médica de JPMorgan, según publica Infobae.

Tras la aparición de las nuevas mutaciones del coronavirus que tiene en alerta a los expertos en todo el mundo, agregó: “Los funcionarios de salud tendrán que vigilar continuamente las nuevas variantes del virus, para que los científicos puedan producir vacunas para combatirlas”.

Estas nuevas variantes del virus podrían derivar en un comportamiento más complejo del patógeno, potenciar su contagio, volverlo más mortal o transformarse en más resistente ante vacunas o tratamientos contra la enfermedad COVID-19.

Aunque los ojos del mundo se centran en la nueva cepa del SARS-CoV-2 hallada en el Reino Unido y que disparó la ola de contagios en Europa, los científicos están sobre todo preocupados por una mutación presente en otras versiones del virus, como las detectadas en Sudáfrica y Brasil, potencialmente capaz de volver menos eficaces las vacunas actuales.

Según Ravi Gupta, profesor de microbiología de la Universidad de Cambridge, la llamada E484K es la mutación “más preocupante de todas” respecto a su impacto en la respuesta inmunitaria.

"Vamos a vivir con este virus para siempre”: el pronóstico desalentador del CEO del laboratorio Moderna

Las variantes son versiones diferentes del coronavirus inicial que aparecen con el tiempo, a medida que el virus muta, cosa que sucede cuando se replica y que es normal en este tipo de agentes infecciosos acelulares.

Hasta ahora, se habían observado múltiples mutaciones del SARS-CoV-2, la mayoría sin consecuencia. Pero otras pueden mejorar su supervivencia, por ejemplo, volviéndolo más contagioso. Las variantes que emergieron en Reino Unido, Sudáfrica, Brasil y Japón -este último con la llegada de una familia procedente del gigante sudamericano- tienen en común una mutación llamada N501Y, que explicaría su mayor transmisibilidad. Esta se sitúa en la proteína “spike” del coronavirus, una prominencia que le permite penetrar en las células.

Sobre la mutación E484K pesan otro tipo de sospechas, ya que test en laboratorio mostraron que, con ésta, el organismo parece reconocer menos el virus, disminuyendo por tanto su neutralización por parte de los anticuerpos. 

Los investigadores de Pfizer dijeron que su vacuna desarrollada con BioNTech parecía ser efectiva contra una mutación clave en la cepa del Reino Unido, así como contra una variante encontrada en Sudáfrica.

La vacuna de Moderna fue autorizada por la Administración de Alimentos y Medicamentos para su uso en estadounidenses mayores de 18 años. Aún es necesario completar estudios adicionales en niños, cuyos sistemas inmunológicos pueden responder de manera diferente a las vacunas que los de los adultos.

Fuente: Infobae