RAWSON (ADNSUR) - El ex jefe comunal de Gan Gan Evaristo Cual, perteneciente a una familia originaria de la región, manifestó su “tristeza e indignación” por el hecho de que “personas que ni siquiera conocen la Meseta se manifiesten por nosotros”, en alusión a los sectores antimineros. Además explicó el motivo por el que más de un centenar de representantes de pueblos originarios elaboraron un pronunciamiento que enviaron la semana pasada a la Legislatura para expresar su apoyo al proyecto de desarrollo de la zona.

“Una de las primeras firmantes fue mi abuela, de 82 años. Y si uno le pregunta por qué firmó puede hacer una síntesis: somos 110 o 115 firmantes de pueblo originarios de la Meseta, de Gan Gan, de Gastre, de Lagunita Salada, de El Puntudo, de Chacay Oeste, de Traquetrén. Sentimos que otra vez se nos está quitando la posibilidad de tener un desarrollo genuino”, dijo Cual en una entrevista con LU20 Radio Chubut.

Ante ello, indicó, “decidimos juntarnos y hacer un documento porque habíamos visto que la Iglesia Católica había presentado una denuncia firmada por pueblos originarios de la Meseta. Nosotros como pueblos originarios no estábamos de acuerdo con esta denuncia que se estaba haciendo a nivel provincial, nacional e internacional”.

Cual se refirió así al rechazo a la zonificación minera en la Meseta que expresó el mes pasado el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA).

El vecino de Gan Gan reconoció que ENDEPA “trabaja hace muchos años en la Meseta con las comunidades”, aunque consideró que “esta vez está tratando de opacar el proyecto de zonificación, y el impulso que tendría en nuestras familias”.

“Lejos de pensar que puede contaminar como lo manifiestan ellos, nosotros vemos una oportunidad de trabajar, de desarrollar alguna actividad de servicios que genere capitalización en nuestras familias para sustentarnos económicamente”, insistió.

“La parte más perjudicada”

Cual describió que la Meseta “ha sido epicentro de la raza del pueblo tehuelche del norte. Y hoy somos la parte más perjudicada en cuanto a los medios de producción. Los productores originarios son los que menos tierras poseen. Al poseer tan poca superficie, las producciones son muy escasas y en muchos casos están tendiendo a desaparecer”.

Precisó que “ningún descendiente de pueblos originarios hoy cuenta con más de 1.500 hectáreas. Con esa cantidad no se hace nada, no se puede tener animales. La mayoría de nuestras familias que están trabajando en el campo lo hacen con menos de 250 o 500 animales a lo sumo”.

“Somos la parte más pobre de la Meseta, para decirlo con todas las letras. Y la única realidad es que este proyecto nos puede generar oportunidades de trabajo”, sostuvo en referencia a la zonificación minera que tiene dictamen de comisión y espera ser tratada en la Legislatura.

Enfatizó en que “los predios están muy desérticos, y ya no se puede trabajar en algunos casos. Por esa razón hemos visto que una vez más están hablando por nosotros y eso se tiene que terminar. Nosotros tenemos que salir, expresarnos y plantear los derechos que tenemos”.

Voz propia

En particular, Cual aludió al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) mencionado en el documento y que enumera una serie de derechos. “El primer punto y principal es que nadie puede hablar por uno, sino que uno tiene que tener voz propia. Y es lo que estamos haciendo a través de este documento”, dijo Cual. 

En este contexto se expresó con “mucha indignación” ante las violentas manifestaciones antimineras, ya que “he escuchado a funcionarios y líderes políticos propiciando este tipo de actos. Es muy indignante que personas que tienen todo resuelto, que pasan por el cajero los últimos días del mes y sale plata, quieran decidir por nosotros”.

“Hoy en la Meseta está muy difícil. Y es muy triste ver que personas que ni siquiera conocen la Meseta estén manifestándose por nosotros. El proyecto de zonificación es muy claro: habla de hacer minería en la Meseta, no en la Cordillera ni en la Costa”, afirmó.

Y describió: “Yo ni siquiera me puedo dar el lujo de ir al Río Chubut porque necesito hacer 200 kilómetros desde Gan Gan. Un poquito más arriba, en línea recta, hay 120 o 130 kilómetros que tenés que hacerlos en una 4x4 de última generación porque si no, no llegás. Además hay barreras geológicas porque hay un cordón de tierra que no permitiría ningún escape si llegaras a tener un algún accidente”.

Sin río

Por eso, enfatizó, “se hablan cosas que no son coherentes, como que pasa un río entre Gan Gan y Gastre. Sería espectacular que pase. Pero no es así”.

Además dijo que los antimineros “hablan de licencia social”, y se preguntó: ¿Todo el pueblo de Chubut conoce la Meseta? En este caso sí podríamos hablar de licencia social”, pero “si no conozco algo, no puedo opinar”.

“La realidad es que esta gente que está movilizándose con algún alentador político que hay por ahí escondido, o algunos que han salido públicamente, indigna mucho porque son personas que nunca van a venir acá”, finalizó.