Armando Cortez vivió junto a su familia momentos de mucho miedo. Las ráfagas de viento lo sorprendieron el domingo cuando compartían unos mates y -de repente- el techo se desprendió. "Fue un momento muy fuerte, un shock para todos", reconoció horas después.

El domingo, alrededor de las 17 horas, Armando se encontraba pasando la tarde junto a su familia, entre ellos su padre y sus nietos, tomando unos mates en una tarde muy ventosa en su casa del barrio Abel Amaya.  

"En pocos segundos sentimos un ruido muy fuerte y  se nos venía la casa encima. Fue un momento muy fuerte, un shock para todos", recordó en diálogo con ADNSUR.

"Gracias a Dios pudimos sacar a toda la familia, se fueron para la casa de mi papá, que está adelante".

Sin embargo, por el techo ya no pudieron hacer nada porque se desprendió en su totalidad.  "Se voló el techo completo, cortó la cañería de agua e inclusive voló el tanque de agua también. El techo quedó suspendido y agarrado", relató sobre ese momento. 

El techo de la casa armando el domingo.
El techo de la casa armando el domingo.

Gracias a la pared de la casa del vecino, el techo no salió volando y quedó sostenido, evitando así un accidente.

Los vecinos  -las familias Ávila y Santana- ayudaron a Armando a bajar una parte del techo, pero recuerda que "cuando quisimos bajar la otra parte, no pudimos por el viento y apareció una cuadrilla de Defensa Civil,  y en 40 minutos lo pudieron solucionar".

Finalmente, el vecino agradeció a familiares y amigos que les donaron materiales para poder reparar su techo. "Tengo todos los materiales donados y ahora me falta solucionar solo la mano de obra, para solucionarlo lo más rápido posible", para así poder regresar a vivir a su casa nuevamente.

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