Entre los testimonios de este martes se escuchó al Lic. Daniel Schulman, de la Procuración General, especializado en Criminología y psicología forense, quien realizó una autopsia psicológica de la víctima y un análisis criminológico del caso. Respecto de la autopsia psicológica, expresó que la víctima era una mujer adulta oriunda de Bolivia con una infancia con carencias afectivas. 

Según confirmaron las autopsias psicológicas “tenía una afectividad negativizada y potenciada, teñida de aspectos conflictivos por problemas con su pareja”. A su vez se observa “una personalidad neurótica y trastorno de personalidad límite”.  

Daniela vino a Comodoro con su hija de dos años y luego tuvo otra hija, que tenía un año al momento de su muerte. En ese momento, no estaba en relación con su pareja por la conflictividad que tenía. Respecto de la “hipótesis victimológica”, el especialista explicó que es muy probable que “el hecho haya sido cometido por alguien que la conozca previamente”. 

Después se escuchó la palabra del Lic. Jorge González, del Equipo Técnico Multidisciplinario, quién realizó pericias a los celulares secuestrados. Entre los mensajes destacados del celular de la víctima, momentos previos al hecho, figuraba una comunicación con otra persona a la que le refirió “él me dejó cuando tuve mi primera hija, luego volvió y lo perdoné, pero ya no más”. Respecto de un celular anterior que tenía comentó: “Mi ex me lo metió al agua y se arruinó, pasa que no quiero volver con él; ya me cansé, ahora quiero seguir sola”

Otro testigo escuchado en la fecha fue un amigo de la víctima, a quien conoció por Facebook tres semanas antes del femicidio, y manifestó que el "ex marido le pegaba; llegaba borracho del trabajo y le pegaba”. 

En otro comentario, de Fernández Quelca le manifestó que ya no aguantaba más, y le pidió si la podía llevar a la Comisaría de la Mujer a hacer la denuncia. Luego quedaron en que iba a mandarle un mensaje y no la vio más, según declaró. 

Finalmente, el cuñado de la víctima declaró que el imputado y la víctima tenían una relación muy mala, por la junta y la bebida con sus compañeros de trabajo. El día después del hecho se dirigieron con su mujer a la Comisaría Sexta y se enteraron de que el cuerpo irreconocible de la mujer encontrada sin vida era el de Daniela Fernández Quelca. Enseguida fueron a la pensión donde vivían y “encuentran a las nenas con hambre, en estado desagradable”. También comentó que el imputado “entraba por la ventana de la habitación de su cuñada a romperle la ropa y mojarle el teléfono, le hacía la vida imposible”, recordó. 

El tribunal de debate fue compuesto por los jueces Mónica García, Raquel Tassello y Jorge Odorisio; el Ministerio Público Fiscal fue representado por María Laura Blanco, fiscal general; en tanto que la defensa de Atanacio Pardo fue ejercida por Daniel López, abogado particular del mismo. 

El femicidio de Daniela Fernández Quelca

El ilícito contra la vida, sobre el que se debatió, da inicio en momentos en que la víctima Daniela Fernández Quelca mantuvo una relación de pareja con el imputado Eduardo Atanacio Pardo desde principios de 2016, cuando ambos vinieron desde Bolivia a Comodoro.

Esta relación fue partícipe de agresiones físicas y psicológicas de Atanacio Pardo hacia Fernández Quelca, las que se tornaban cada vez más graves hasta que Fernández Quelca le pide que se retire del domicilio. Esta decisión no fue aceptada por Atanacio Pardo quién continuó hostigando a Fernández Quelca con intenciones de impedir que rehaga su vida. 

Así, en horas de la noche del 19 de junio de 2019, cuando ambos se encontraban en la pensión de la calle Código 765, al 1700 del barrio Moure, donde residían en departamentos separados, Fernández Quelca y Atanacio Pardo comenzaron una nueva discusión. Ambos se retiran del lugar dejando a las hijas en el departamento de Fernández Quelca y en el transcurso de las 23.00 hs. de ese día y las 8.00 hs. del 20 de junio se dirigieron hacia la calle Ricardo Torá a la altura catastral del 2000, donde Atanacio Pardo tomó un bloque, y con claras intenciones de darle muerte, le asestó un golpe en la cabeza, causando la muerte de Fernández Quelca por traumatismo encéfalo craneano. 

El hecho fue calificado jurídicamente como “homicidio doblemente agravado, por el vínculo y por haber sido cometido por un hombre en contra de una mujer, mediando violencia de género (femicidio)” en calidad de “autor” para Atanacio Pardo.