Todo comenzó a sus quince años cuando estaba de vacaciones en Río Negro con su familia, empezó a sentirse cansada, le costaba caminar, se agitaba y no podía mover los brazos, los sentía rígidos, hasta que pasadas ciertas horas podía flexionarlos bien. Y ahí comenzó otro capítulo en su historia.

"Fui al médico me dicen que no tenía nada, todo esto en Río Negro, cuando yo vuelvo a las dos semanas más o menos, me hago todos los estudios acá y descubren que estaba tremendamente anémica y no sabían cómo hacía para estar caminando" recordó Julieta en diálogo con Periodismo de 10.

El hematocrito normal de una mujer, según explicaba la joven, es de 36 a 40 y ella tenía 15. Allí fue cuando empezaron las transfusiones, vieron que su cuerpo tenía una falla multiorgánica, esto a los médicos les costó más o menos 2 días hasta que dieron con el diagnóstico, se le llenaron los pulmones de líquido, también la anemia que completaba otro cuadro y tenía afectada la función renal, que eso fue "casi irreversible".

"Yo tenía que hacer diálisis día por medio 4 horas a la mañana, me ponían en el turno más temprano porque yo estudiaba en la universidad, estaba en mi segundo año recién", explicó quien orgullosamente hoy en día es abogada, egresada de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

"Para mí el trasplante me cambió la vida, si bien yo después tuve muchísimos problemas, después de recibir el órgano, porque no es fácil que un órgano ajeno se adapte a nuestro cuerpo pero volvería a pasar lo mismo por no estar sentada en un sillón de diálisis que la verdad yo terminaba destruida, terminaba muy cansada, sólo quería dormir, a pesar de todo yo seguí estudiando, iba cuando podía a la universidad, rendía cuando podía y ese año saqué dos materias milagrosamente", relató Julieta con un tono de felicidad que se dejaba entrever mientras recordaba ese momento y dialogaba con el equipo del programa Periodismo de 10.

El lupus es una enfermedad autoinmune e incurable, lo único que se puede hacer es controlarla con un reumatólogo.

 "Yo afortunadamente desde los diecisiete años no tuve nunca un brote ni indicio de la actividad de ésta enfermedad, he tenido igual testimonio de varias mujeres que han pasado lo mismo que yo y hoy por hoy tienen la vida totalmente normal, no llegaron a recibir un trasplante pero el lupus se manifiesta de muchísimas maneras, me han contado que tuvieron dos o tres brotes y después nunca más. También hay gente que la padece toda la vida, por suerte no es mi caso hasta ahora".

Hoy la ciencia está avanzada y el lupus es diagnosticado mucho más rápido, la joven explicó que en casos como el suyo era muy joven cuando se lo diagnosticaron, en realidad "dicen que es una enfermedad de mujeres mucho más grandes, y hoy hombres también, no esperaban diagnosticarme con lupus porque era muy chica", agregó. 

Omar Sáez, su papá, fue la persona que le donó el riñón para el trasplante.

"Mi papá es una persona súper sana, no tiene absolutamente nada, ha podido vivir muy bien su vida a partir del trasplante, cero inconvenientes, nunca dolor, perfectamente sano y con vida normal", afirmó Julieta al contar que su propio padre fue el donante y cómo siguió su vida después de tan importante acto de amor.

Ella explicaba que todavía hay poca información o la gente tiene mucho miedo de ser donante y le gustaría que lo escuchen del otro lado "soy una persona a la que hicieron feliz con un trasplante".

Cada vez que puede da su testimonio, lo conversa con gente que tiene dudas que le preguntan, le han escrito muchas personas, y ella siempre se manifiesta a favor de la donación de órganos.