La directora de la Escuela 7717 de barrio Stella Maris de Comodoro Rivadavia, Liliana Angelini, dijo hoy que el establecimiento que funciona en el edificio de la vecinal volvió a brindar clases presenciales el último martes, tras reparaciones para garantizar la seguridad, pero reiteró la necesidad de contar con un edificio nuevo. “Nosotros no dejamos de dar clases, aun cuando los chicos no tienen internet en el barrio y es muy difícil la virtualidad para nosotros, pero hacemos lo que podemos y más”, expresó.

Angelini describió que la cantidad de alumnos no ha dejado de incrementarse en los últimos 10 años, por lo que alcanza hoy a 260 estudiantes. “Siempre pusimos el hombro y si la matrícula crece es porque algo estamos haciendo bien. Nos han prometido un edificio hace mucho tiempo, la provincia ha licitado por segunda vez la obra hace poco tiempo, pero no sabemos nada más”, dijo en diálogo con Periodismo de 10.

La licitación para la construcción del edificio propio se inició el 15 de abril último, con un presupuesto de 131 millones de pesos, pero la obra aún no ha comenzado. Anteriormente, en el gobierno de Mario Das Neves, se había realizado un primer proceso, que quedó inconcluso.

Tras el abrazo simbólico realizado este martes 28 de septiembre por integrantes de la comunidad educativa, la situación volvió a salir a la luz, a partir de las refacciones efectuadas en el edificio en el que comenzó a funcionar desde hace 10 años, con un grave estado de deterioro actual.

“Se hicieron reparaciones para garantizar la seguridad de los estudiantes y volvimos a la presencialidad este martes –contó la directora-. El ministro de obras públicas estuvo hace algunas semanas y nos dijo que la obra del nuevo edificio está en carpeta, pero no nos dijo en qué plazo va a comenzar”.

“El barrio y los 260 chicos merecen tener la mejor educación –enfatizó Angelini-, nosotros garantizamos la parte pedagógica y yo tengo un plantel de profesores y un equipo de trabajo que trabajamos incansablemente, con mucho compromiso, como debe ser, pero la parte de la construcción no depende de nosotros ni está a nuestro alcance”.

“Es muy difícil la virtualidad en nuestro barrio”

Los arreglos que se hicieron en las últimas semanas permiten garantizar las condiciones de seguridad de los estudiantes, según dejaron plasmado los profesionales que tomaron intervención, en tanto fue necesario colocar protecciones especiales en los vidrios, entre otras reapraciones.

Si no fuera así no hubiéramos vuelto a la presencialidad, porque está demás decir que lo primero son los alumnos –aclaró-; pero nosotros no hemos parado de trabajar, lo hicimos en forma virtual como se puede, que es mucho menos porque muchos chicos no tienen internet y es muy difícil la virtualidad en nuestro barrio. Lo hacemos con papel, el equipo nuestro ideó la forma para que se pueda llegar a cada uno de los chicos, pusimos buzones en la vecinal y en la escuela y de esa manera los profes entregaban los trabajos y después podían corregir y hacían llegar otra vez a los chicos. Hacemos lo que podemos y mucho más, como corresponde, por el bien de los chicos y por el compromiso que tenemos con el barrio”.

Finalmente, la directora expresó que las medidas de fuerza por reclamos salariales han afectado parcialmente a la escuela, pero ésta no dejó de funcionar. “Nosotros respetamos el derecho de quienes deciden hacer paro y garantizamos también a quienes deciden continuar trabajando, porque entienden que los chicos están muy desprovistos de conocimiento. Hay total para cualquiera de las dos decisiones”, concluyó.