Nancy Jaramillo nació en Trelew hace 44 años y en sus primeros años de vida se radicó en Puerto Madryn con su familia. Vivieron en el barrio ‘Unión Obrera’ y ella se crió comiendo en los comedores infantiles.

“Yo fui mamá a los 17 años y trabajé como empleada doméstica, niñera e incluso vendía carbón a los comercios. Pero no me alcanzaba nunca el dinero porque el tarro de leche de mi hijo salía $80 y yo ganaba $120 al mes. Entonces, fui a buscar trabajo a la Armada, Prefectura y la Policía pero me cerraban las puertas porque tenía un hijo. En Prefectura, me dijeron que ‘no había mujeres y nunca las iba a haber’ pero podía hacer un ‘curso de camarera para embarcar’. Ahí arranqué. Hice un curso de camarera y empecé a navegar con la empresa ‘Conarpesa’. En ese momento, yo desconocía casi todo del mundo marinero. Me subía a una combi con todos los hombres y sin saber bien dónde iba”, contó a ADNSUR.

SU PRIMER VIAJE

“El primer viaje fue a bordo del ‘Antonio Álvarez’ hacia Mar del Plata. Nunca había subido a un barco ni a ninguna embarcación. Me dieron $50 antes de subir y en el barco los otros $50 que –en ese momento- era mucho dinero y correspondían a los viáticos. Ese viaje fue muy difícil porque yo estaba muy descompuesta y a los dos días vino el ‘gallego’ que pescaba y me dijo ‘mira niña, si no te recuperas, cambio el rumbo del barco y te dejo en Madryn’. Eso no podía pasarme así que saqué fuerzas pensando en mi hijo y vomitaba pero luego retomaba el trabajo”, admitió.

“Cuando te ven mujer, piensan si vas a ser capaz de llevar el barco correctamente"

Con el paso del tiempo, Nancy consultó sobre los requisitos para llegar a ser ‘capitán de barco’ y le precisaron que se necesitaba la escuela primaria completa, tener muchos días navegados y contar con la libreta marinera. Pero cuando se presentó a rendir la ‘libreta marinera’, no la dejaron participar porque era mujer y que la libreta era ‘sólo para los hombres’.

“Un amigo me señaló donde decía que ‘la libreta era para ‘tripulantes’ pero no se especificaba si hombres o mujeres y que si ellos no te dejan hacer el curso, les vas a mandar un abogado’. Fui con ese argumento y lo pude hacer. Por suerte, ahora cambiaron mucho los tiempos”, destacó.

“En el 2003, ingresé a la Escuela de Pesca y sólo pude ser ‘patrón costera’ que se realiza en los barcos amarillos que hacen navegación siempre a vista desde la costa. Pero no me servía porque yo hacía pesca en barcos de altura y se sale de las 12 millas y se puede llegar hasta las 200 millas inclusive. Un día, me hicieron una placa y homenaje en Madryn por el Día del Trabajador y el gerente me felicitó. Ahí le expliqué que necesitaba navegar más días como Oficial para acceder a otro título. Ahí mismo, me dijo que yo iba a empezar a salir como segunda Oficial. Ahí cumplí los requisitos para volver a la escuela para cursar como ‘piloto de pesca”, explicó.

“En la segunda marea salí como Oficial y estuve 13 años en una empresa. En el 2013, me recibí como ‘piloto de pesca de primera’ y fui la primera mujer que recibió ese título y empecé a ejercer como capitana de pesca. En el 2017, culminé mi carrera. Si bien ya era capitana y pescaba, el título te lo otorga hasta cierto tonelaje de buque. Soy la única mujer que posee el título de ‘capitán de pesca”, subrayó.

¿Cuáles son las prioridades para conducir a la tripulación?

“Las claves para la conducción de los equipos de trabajo es velar por el bienestar de la tripulación. Me preocupo por lo que comen, cómo se sienten, por la salud, sus comodidades y demás. También, le doy un gran valor al respeto porque viví demasiadas faltas de respeto en mi trayectoria. A mí me golpearon, me manosearon, insultaron y siempre tuve la idea que cuando a mí me toque ser capitana, no iba a repetir lo mismo. Hoy se puede denunciar pero –en aquella época- si denunciabas o te quejabas corrías el riesgo de quedarte sin trabajo. Las mujeres de los marineros me trataban como ‘puta’ cuando regresábamos al puerto. A bordo, los hombres me criticaban por dejar a mi hijo (que hoy tiene 27 años) y embarcarme. Pero yo hacía todo ese sacrificio –justamente- por mi familia. Soy una sobreviviente y hoy puedo cosechar lo que sembré durante años. Siempre me preguntaba por qué la gente no podía entender que yo quería trabajar para sostener a mi familia. Pero los tiempos han cambiado y las mentalidades se van abriendo y se avanzó mucho durante los últimos años”, afirmó

“Cuando te ven mujer, piensan si vas a ser capaz de llevar el barco correctamente"

Por primera vez en la historia argentina, 2 mujeres estuvieron al mando del buque en el viaje de Madryn a Buenos Aires

“Este último viaje fue una novedad porque –es la primera vez en la historia argentina- que 2 mujeres salen al mando de un buque. Yo era la capitana y Susana fue la Oficial. Fue una navegación de 6 días desde Puerto Madryn hasta Buenos Aires”, indicó.

“Cuando te ven mujer, piensan si vas a ser capaz de llevar el barco correctamente. Nos dieron la posibilidad y todo salió my bien. Eramos una tripulación de 11 personas. En este mismo barco, hice la campaña del calamar a finales del año pasado con todos los hombres. Esta navegación fue especial porque yo tengo experiencia en navegación marítima pero nunca había navegado en el río”, confesó.

“El río era un lugar desconocido para nosotros porque había mucho tránsito, nos pasó un barco mercante de 400 mts. al lado nuestro en un canal. Tenés que mantener el barco porque si se te va, podés quedar varado. Pero salió todo bien. Me hablaban de denominaciones de río y yo no los entendía pero otros colegas nos ayudaron y no hubo ningún problema. Fue como un gran triunfo porque siempre estás en la mira como diciendo ‘ a ver cómo lo resolvés, siendo mujer”, reconoció.

“Por mi trabajo paso un tiempo en Mar del Plata y otro en Puerto Madryn donde tengo toda mi familia. Dentro de 1 mes, voy a volver a Puerto Madryn y Rawson para buscar otro trabajo porque no somos efectivos sino que hay que ir a buscar trabajo, permanentemente”, cerró en un diálogo en profundidad con ADNSUR.