WISCONSIN - El 30 de diciembre pasado, Steven Brandenburg, un farmacéutico de Wisconsin, Estados Unidos, de 46 años, fue detenido. ¿Su delito? Convencido de que el mundo estaba “derrumbándose” arruinó a propósito cientos de dosis de la vacuna de Moderna contra el coronavirus.

El trabajador de un hospital cortó la refrigeración de 57 frascos de la vacuna que equivaldrían a 500 dosis. Algunas dosis fueron inyectadas es que poco después el centro médico advertiría lo que había hecho el farmacéutico. 

Cuando se enfrentó ante la justicia, Brandenburg aseguró que saboteó las vacunas porque creía que las inyecciones provocarían mutaciones en el ADN de la gente. ​

El detenido admitió que había sacado intencionadamente del refrigerador esas dosis de la vacuna de la farmacéutica Moderna, que recomienda conservar sus viales a una temperatura de -20 grados centígrados.

La justicia de Wisconsin todavía no presentó cargos en contra de Brandenburg hasta el momento. El farmacéutico fue puesto en libertad en las últimas horas tras pagar una fianza, según publica Clarín.