CAPITAL FEDERAL (ADNSUR)- El acusado del femicidio de la nena de 10 años, Sheila Ayala, se encuentra en la cárcel y aseguran que ya habría una faca lista para él, y que los presos ya hacen fila para hundirle algo cortopunzante en el abdomen por ser el presunto asesino de una nena, por matarla y deshacerse del cadáver arrojándola del balcón del segundo piso en que vivía a un pasillo junto a un galpón contiguo. Pero lo cierto, según publica Infobae, es que González Rojas no está tan nervioso.

Para empezar, la alcaldía departamental en la que se encuentra que es parte del complejo penitenciario de San Martín que incluye a tres unidades y tiene detenidos como el femicida Fernando Farré. González Rojas tiene apenas un poco más de espacio que en un buzón bonaerense promedio, pero efectivamente está aislado de la población común: el Servicio Penitenciario Bonaerense le asignó una celda individual para resguardar su integridad física, la misma medida que se tomó en el penal de Lomas de Zamora con los detenidos por violar a menores de las inferiores de Independiente.

El supuesto asesino de Sheila, de 24 años de edad, ocupa la celda número 4 en el Pabellón 7, un pabellón de cuatro jaulas individuales. Los informes internos dentro de la cárcel no hablan por el momento de agresiones de otros presos en las salidas al patio, de apuradas, de alguien que lo atormente. González Rojas mismo asegura sentirse a gusto, dice que se lleva bien con los otros detenidos, está cerca de su familia, su defensa no presentó ningún habeas corpus hasta ahora, él mismo pide no ser trasladado a otro penal.

No se olvidaron de él en San Miguel, al menos no del todo. El jueves pasado, recibió la primera visita desde que quedó detenido el 18 de octubre, sus padres fueron a verlo. La visita no fue en el área común donde los presos se encuentran con sus familiares: también fue individual, en un lugar separado del resto.

Hay otra visita que falta: González Rojas fue padre a 24 horas de quedar detenido luego de que Policía Científica de la Bonaerense encontrara restos de sangre en un colchón en el departamento que ocupaba con su mujer, Leonela Ayala, imputada del crimen junto a él.

Leonela, la madre de sus primeros tres hijos, dos nenas y un varón que eran particularmente cercanos a su sobrina Sheila, dio a luz a un bebé luego de ser detenida junto a él el 19 de octubre pasado en la maternidad Eva Perón de Malvinas Argentinas. Después del parto, Leonela fue separada de su bebé recién nacido y de sus otros tres hijos, que quedaron a cargo del Estado.

Mientras tanto, Leonela está libre mientras su pareja sigue presa.