JUNIN DE LOS ÁNDES (ADNSUR) - Martín Lemuñir es es una de esas personas con magia y misterio. Vive solo frente al Lago Huechulaufquen, a 5 kilómetros de Puerto Canoa, y no sabe cuántos años tiene, aunque algunos de sus vecinos dicen que ronda los 106 o 115 años.

“Me anotaron en 1933, eso dice mi documento. Pero es imposible que haya nacido entonces. En 1943 estuve en el Servicio Militar. Y no tenía diez años”, explica en diálogo con el diario La Nación respecto a su edad, desconocida para él, quien solo sabe que nació un 10 de agosto.

“Yo recuerdo bien cuando construyeron el puente del río Chimehuín, en 1922”, afirma a modo de dar veracidad a su historia y previo a asegurar que tiene "más de cien seguro”.

Martín no tiene computadora, ni auto, ni celular. Mucho menos, claro, conexión a internet. Sus días los transita con la compañía exclusiva de su perro y un caballo, el cual pese a su larga edad monta sin problemas.

Antes, afirma, cuando su canoa aún funcionaba, gustaba de remar el mencionado lago durante "dos horas sin viento u cho horas cuando el viento Puelche se negaba a dejarlo llegar a la orilla".

Tan solo vive el hombre que los vecinos de la zona le avisan su falleció alguno de sus trece hermanos, y cuenta, cada vez que quiere volver a la civilización hace luces con un espejo hasta que Prefectura, Parques Nacionales o Ángel, su amigo, lo rescatan.

“Ya me voy para el lago”, afirma tras cada visita a Junín de Los Ándes. Y es que el lago es su casa, donde dice, "pensaba morir" una vez que se le rompió el bote en el que navegaba. Pero pudo sacar el agua de su interior y remar hasta la orilla. “Hay que se buen marinero”, remarca.

Pese a eso, no le tiene miedo a la muerte. "Ya casi morí tres veces", relata. Sin embargo, se mantiene optimista dado que su abuela falleció a los 125 años.

Y es que si nos dejamos llevar por las estimaciones, propias y las de sus vecinos, aún le quedan varios años para disfrutar del lago, su casa.

Con información de La Nación - María José Lucesole.