Muchos lo conocen por su personaje de Natalio, el amigo de Topa en Juniors Expr

ess, la serie de Disney que aún sigue cautivando a niños y grandes a pesar de haber terminado su ciclo. Otros lo siguen por Nilocos, el show infantil que hace poco llenó el estadio “Ballena Azul” del Centro Cultural Kirchner y ahora se presentó en la Feria Internacional del Libro, donde los chicos bailaron y cantaron al ritmo de sus canciones. Sin embargo, pocos saben que Enzo Ordeig, nació y se crió en la Patagonia, entre las calles de tierra, el mar y el cerro de Comodoro. 

Natalio, el amigo de Topa que nació en Comodoro y ahora la rompe con Nilocos

La última semana, él volvió a la ciudad donde creció y presentó el show que realiza con la banda que creó hace cuatro años. Para Enzo no fue una visita más porque, como dice, volver a casa siempre tiene un sabor especial.

“Cada vez que vuelvo a Comodoro siento que se me alinean los planetas. Es muy fuerte el lugar donde uno nació, porque es un lugar muy mágico, está lleno de recuerdos y de las cosas que viviste con las personas queridas”, dice con nostalgia; y con orgullo cuenta lo que sucedió cuando visitó uno de esos lugares mágicos que tiene esta zona de Chubut. “Con mis compañeros fuimos a la Punta del Marqués porque queríamos mostrarle algo del paisaje y es un lugar increíble. La ciudad está situada en un paisaje súper amplio, un aire súper puro y hasta nos cruzamos con un zorro colorado, cosas que solo pasan en un lugar como este”.

Del Instagram de enzo_ordeigok

Enzo nació y creció en Comodoro Rivadavia, pero también está conectado a Rada Tilly, la playa ubicada a 15 kilómetros de la ciudad donde se descubrió el petróleo en Argentina. En su cuenta de Instagram, cada tanto publica una foto, algún recuerdo que evidencia lo que siente por estos lugares, pero también por el campo, donde pasó parte de su infancia. 

“Tengo una relación muy linda con la Patagonia. La familia de mi papá se dedicó a la ganadería porque mi bisabuelo trabajaba con las ovejas, y mi abuelo y mi papá también lo hicieron, entre Río Mayo y Lago Blanco”, cuenta a ADNSUR. “De chico era transitar mucho esa ruta, pasar por Sarmiento. Ahí aprendí a arriar con mi viejo, la esquila, las temporadas de trabajo dentro del campo. Con mi hermano ayudamos bastante. Íbamos a la temporada de la señalada, de la esquila, y había una prensa que prensaba la lana y nosotros la pisábamos para que entre en los fardos, después le pintábamos los números a cada uno de los fardos. Esas cosas que quedan”.

Enzo también recuerda su infancia en el barrio Pueyrredón, entre La Prensa y Colonos Galeses, lugar al que llegaron cuando todavía era un pedazo de campo, entre terrenos baldíos y calles de tierra. “Me acuerdo que jugábamos mucho a la pelota en la calle, armábamos los arcos con un par de piedras como todo el mundo y construíamos refugios en los terrenos baldíos. Me acuerdo de hacer una pista y teníamos un carro con unas rueditas de rulemán. Era una vida espectacular, de jugar mucho afuera, subir a los cerros, algo único en la Patagonia”.

Su vínculo con el barrio lo llevó a estudiar en la escuela 32, donde hizo la Primaria, pero también descubrió su pasión por el mundo del arte, gracias a un inquilino que tenía su abuela.

"Mi abuela tenía su casa sobre Colonos Galeses, al otro lado de la Portugal, y ella le alquilaba un salón a un profesor de música que se llamaba Pablo Kuselman, que pasó por Comodoro Rivadavia por los años 80. Entonces yo iba a lo de mi abuela y en la vidriera él daba las clases. Me quedaba pegado a la ventana y veía pasar músicos de todo tipo, desde un clarinetista, hasta un saxofonista. Había ensambles, chicos tocando y sonaba música muy diferente, entonces me pegaba al vidrio y pensaba ‘yo quiero esto’. Me acuerdo que mi abuela un día le dijo que yo quería conocer, ir a ver las clases, y él dijo que vaya”.

Sin saberlo, Enzo así comenzó su camino en la música, tomando clases de audioperceptiva y flauta dulce para aprender el lenguaje musical. Una vez que aprendió, recién pudo elegir el instrumento que quería tocar. Tenía solo 9 años y eligió el saxofón. Sus viejos dudaron, pero al verlo tan seguro de su elección, le compraron el instrumento.  

Durante cuatro años el actor tocó en la orquesta infantil que tenía ese profesor. En la semana ensayaban y el fin de semana practicaban en ensamble. Con esa orquesta, recuerda Enzo, tocaron en Caleta Olivia, escuelas y hasta en Canal 9. Pero la aventura terminó cuando al docente le ofrecieron formar una academia en Mendoza.

Sin embargo, Enzo ya sabía cuál era su camino. Por eso, cuando terminó la primaria decidió estudiar en la Escuela de Arte, de la cual le quedaron los mejores recuerdos. “La Escuela de Arte fue maravillosa porque había una formación muy enriquecedora en un montón de aspectos. Tenía dibujo, pintura, escultura, grabado, teatro y ahí dije ‘esto está buenísimo’. Entonces empecé a meterle, y tuve un docente, como Alfredo Gómez, que fue el que más me impulsó a continuar la movida. Me empujó a tomar la decisión de ir a Buenos Aires, de intentar entrar al Conservatorio Nacional de Arte Dramático o la Escuela Municipal de Arte Dramático de Buenos Aires”.

Cuenta Enzo que hizo los dos rindió para ingresar a los dos establecimiento, tanto para el conservatorio como para la escuela. Quería tener opciones y poder quedarse en Buenos Aires estudiando lo que le gustaba. Finalmente ingresó a los dos lugares pero eligió la escuela nacional donde egresó en 2003.

SU EXPERIENCIA EN LA PUBLICIDAD

Sus inicios en el mundo del trabajo, lejos de llevarlo por el teatro lo acercaron al mundo de la publicidad, donde a través de casting fue encontrando un rumbo. “Me empezó a ir bien con la publicidad. Trabajé bastante. Me fui a España, a Brasil, conocí Costa Rica, fui a Colombia, Uruguay un par de veces, y también filme mucho acá en Argentina, pero con un espectro muy amplio. Por ejemplo, hice una publicidad para Minicuper en Brasil manejando por el Sambódromo de Río de Janeiro, algo muy loco”.

Enzo recuerda esa época de viajes y rodaje con alegría. Sin embargo, admite que hoy le cuesta ir a los castings, ya que no se siente tan cómodo en ese mundo donde a veces tiene que ponerle el rostro a un producto que no conoce del todo o no le convence. 

MINI Coupe "Carnival"

Por esos tiempos, en paralelo ya realizaba teatro independiente con algunos compañeros de conservatorio o gente que conocía en el camino que andaba en la misma búsqueda. Admite que muchos proyectos aportaban al crecimiento personal pero no económico, pero nutrían el camino.

Mientras habla, en su mente aparecen diferentes imágenes, y recuerda una serie que filmó para la RAI de Italia que hoy se está emitiendo a través de Directv doblada al castellano. “Se llamaba Tierra Rebelde, se grabó en Tandil, en el Parque Iraola, fue una producción enorme. Después hice algunas películas independientes, y lo que estuvo bueno fue lo de Disney, porque fueron seis años de trabajo ininterrumpido, una cosa muy grande, un proyecto que abarcaba muchas cosas a la vez, porque tenía la pata de teatro, la parte de televisión, pero también grabaciones de canciones, ensayábamos coreografías, y todo se producía con un nivel de excelencia muy alto. Todo lo que hacía era un nivel de perfección absoluta”, dice sobre Juniors Express.

Enzo además de sus trabajos en publicidad y el mundo infantil ha filmado películas independientes, publicidades y series, entre ellas una para la RAI de Italia.
Enzo además de sus trabajos en publicidad y el mundo infantil ha filmado películas independientes, publicidades y series, entre ellas una para la RAI de Italia.

Enzo llegó al programa a través de un casting. Una compañera suya con la que estudió Antropología Teatral con el profesor Guillermo Angeleri, lo llamó para hacer el casting. Le contó que era una serie de Disney de la que solo conocía un poco el personaje: un Luthiers olvidadizo.
Enzo no dudó, preparó el guión y fue pasando etapas, hasta que en la tercera prueba conoció a Topa.

Finalmente, el comodorense fue seleccionado para la serie de Disney y comenzó a trabajar en Juniors Express. Durante un mes prepararon a los personajes, definiendo a cada uno. Y así nació Natalio, que en principio iba a llamarse Nino. 

Natalio | Junior Express

La aventura duró 6 años, con muchas horas de grabación dentro de un estudio y mucho tiempo muerto que hay que saber llenar. 

Enzo admite que su paso por Junior Express “fue un aprendizaje muy grande. Fue buenísimo encontrar ese espacio donde solo tenía que ir a actuar y jugar, porque era eso. Eso estaba buenísimo porque no me había pasado nunca tener ese campo abierto, porque cuando uno es independiente, no te ocupás de una sola cosa, gestionas todo, desde el vestuario hasta la escenografía. Fue muy bueno”.

Mientras grababa Juniors Express, Enzo fue papá y todo cambió para él. La música no solo fue un trabajo, sino una forma de expresar diferentes cosas a su pequeña, y sin querer terminó naciendo Nilocos. 

"Fue algo muy loco, porque ni siquiera estaba en vista tener una banda de música infantil. Si bien yo venía trabajando en el rubro no fue algo que hubiera pensado. Lo que pasa es que nos encontramos con otros padres en el jardín, y empezó con esta idea de llevar algunas canciones al jardín y se terminó redondeando un montón de canciones y material. Se incorporó otro compañero, que es Pablo Echaniz, con el que hacemos todo, pero al principio hicimos una grabación de tres canciones y dijimos ‘vamos a ver qué pasa’”.

Cuenta Enzo que el primer show fue en marzo de 2018 en un teatro pequeño de 90 localidades. Para ellos era un montón, pero el show tuvo un lleno total. “Con eso nos entusiasmamos y dijimos ‘está bueno lo que está pasando’”. confiesa al recordar los inicios.

Llegaron las vacaciones- Nilocos

Nilocos lleva cuatro años de trabajo y tocó en diferentes escenarios, entre ellos Lollapalooza, Tecnópolis, Pakapaka, Rock Al Parque, la República de los Niños y Corrientes. 

Enzo sabe que el proyecto está creciendo, admite que le gustaría volver en algún momento a Comodoro pero reconoce que el camino artístico está más cerca de la capital. Sin embargo, no se olvida de sus raíces, y espera poder volver pronto con Nilocos, esta banda infantil que crece a pasos agigantados y que hace bailar a chicos y grandes.

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