La vorágine que se vive en la realidad política en nuestro país no da tregua, y cuando hace menos de un mes analizábamos la relación de la flamante Ministra de Economía, Silvina Batakis, con Chubut, hoy es el turno de hablar de lo que significa para nuestra provincia la llegada de su reemplazante, el diputado nacional y líder del Frente Renovador, Sergio Massa.

Lo primero que surge decir, sin demasiado tiempo para deglutir la información, es que es la mejor noticia que el gobierno chubutense podría haber recibido. Es lo que el gobernador Mariano Arcioni estaba esperando desde hace varias semanas, ya que Sergio Massa es su amigo hace muchos años, y mantiene con él no sólo una relación personal, sino un vínculo absolutamente estrecho desde lo político.

Días atrás, luego de que se terminara de conformar el partido del Frente Renovador en Chubut, su presidente Alejandro Sandilo, puesto allí por el mismo Arcioni, dijo una frase que hoy resuena: “si los chubutenses supieran todo lo que hizo por la provincia, todos seríamos massistas”.

El dirigente se refirió con esta alusión, a las permanentes gestiones de Massa a través de sus contactos y su peso político, para destrabar cada uno de los trámites que necesitaba Chubut en sus horas más difíciles. La actitud de Massa fue clave durante 2020, el año de la pandemia en el que los ingresos bajaron a niveles nunca vistos y la provincia adeudaba tres masas salariales.

Massa junto a Arcioni en Puerto Rawson, en 2018.
Massa junto a Arcioni en Puerto Rawson, en 2018.

Eran tiempos en los que se necesitaba una firma del Ministro Martín Guzmán y de la secretaria Silvina Batakis –parece increíble el repaso de nombres, pero es real- para autorizar endeudamientos por 5 mil millones de pesos o permiso para lanzar Letras del Tesoro al mercado. Cuando todo se trababa, siempre era un llamado telefónico de Massa el que abría las puertas.

Quizás Arcioni le deba al tigrense en buena parte el haber podido continuado en su lugar en Fontana 50, gracias a haber podido pagar los sueldos de los estatales en momentos en que la provincia se prendía fuego. Siempre se lo reconoció, e incluso envió a miembros de su gabinete en octubre de 2020 para que sean asesorados por el equipo de economistas del diputado, quienes ayudaron a diseñar un plan para sacar a Chubut del pozo.

El diálogo de Massa y Arcioni es permanente, casi diario. Hablan prácticamente todos los días, e incluso Arcioni lo va a visitar cada vez que va a Buenos Aires. Todo lo contrario de lo que ocurría con Guzmán –recibió al ministro Oscar Antonena apenas una vez en dos años y medio- y con Batakis, que no respondió un solo mensaje del gobernador en 24 días.

Massa ha visitado Chubut varias veces, como por ejemplo al recorrer una planta pesquera de Rawson en agosto de 2018, cuando llevaba apenas un año como gobernador en reemplazo de Mario Das Neves, o su presencia en junio de 2019 en Comodoro Rivadavia para compartir los festejos por el triunfo de su amigo Arcioni en las urnas. La última visita fue para el aniversario de la ciudad petrolera, en febrero pasado.

Massa junto a Arcioni y flanqueado por Kirchner y De Pedro en el acto de aniversario de Comodoro.
Massa junto a Arcioni y flanqueado por Kirchner y De Pedro en el acto de aniversario de Comodoro.

El gobernador chubutense se anotó un poroto cuando en octubre de 2018 en una entrevista en Canal 12 fue el primer gobernador a nivel nacional en postular a Massa a la presidencia y decir que era su candidato favorito. Y lógicamente, en la tarde de hoy, publicó en Twitter un mensaje de respaldo a la llegada del tigrense al gabinete nacional.

Con el arribo de Massa a un súper ministerio se abren muchas expectativas para Chubut: no sólo conoce las necesidades económicas y los números de la provincia, sino que -por ejemplo- desde el Frente Renovador el diputado había respaldado en la Cámara Baja del Congreso al proyecto de la recuperación histórica por los puntos de coparticipación cedidos en los años 80.

Por supuesto que la primera tarea de Massa será resolver el enorme desafío de la economía nacional. Pero es de esperar que cuando las aguas se calmen, pueda dedicarse a analizar los números provinciales e indicar a los colaboradores de su equipo, que le den una mano a la provincia de su gobernador amigo, una de las cinco donde el Frente Renovador tiene personería como partido político. Todo un dato.

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